David Foenkinos

"Al final, cabe preguntarse si la casualidad existe de verdad. ¿Quizá todas las personas con las que nos cruzamos recorren nuestro perímetro con la esperanza incesante de cruzarse con nosotros? Pensándolo bien, es cierto que a menudo parecen jadeantes".

JABONES (David González)

 

Pensad en ella:
una mina,
de unos treinta,
de ascendencia vasca,
iribarren,
fábrica
jabones
con agua de plata,
agua de lluvia,
esencias
y una planta
que crece
sin que nadie la siembre,
fábrica
jabones
que luego vendemos
en el mercado de trueque,
porque no hay trabajo hace mucho tiempo
y comer
es muy complicado:
un paquete de arroz
cuesta lo mismo
que un par de zapatos,
por eso todo el mundo quiere irse
por eso y porque la represión policial es brutal,
así que pensad en ella:
pensad en Laura
la próxima vez
que os lavéis
las manos.












ELVIRA LINDO


 

UN ESCUETO REPASO DE MI VIDA


 Al principio de tu vida

lo quieres todo,

todo para ti

y porque así te lo habían dicho

y porque así te habían educado

y para que algún día lo tuvieras todo.

Y si ahora mismo no puedes con todo,

te decían

no te preocupes por eso

tienes todo el tiempo del mundo

y toda la vida por delante.

 Más adelante

vas aprendiendo que no lo puedes tener todo

y entonces bajas un escalón en tus pretensiones

y si no puedo tener todo

pues podré conseguir una buena parte del todo

y esa es la primera rebaja de tu vida

y entonces, te conformas con una buena parte.

Años después

te das cuenta que ese todo no es el tuyo

y que has heredado el de tus padres o educadores

y entonces, tienes que fabricar de nuevo ese todo

y que no esté contaminado por los adultos

que solo decían imbecilidades

y por eso acabas cogiendo distancia con ellos. 

Al fin, construyes tu nuevo todo

le insuflas ideales y les soplas en las alas y los pones a volar

mientras el amor florece por las verdes praderas

y añades al maravilloso al amor entre tus ideales.

Más tarde

te vas a estudiar a la Universidad

y entonces te haces un hombre libre

y además te enamoras del mundo

y eso renueva más tu energía vital

y luchas como un jabato

y te exiges que los demás te entiendan,

pero pocos te entenderán

y además no están dispuestos a dejarse el alma por ese algo

que ya no tienes tan claro, que coño es

y ya no te siguen como antes

y empiezan sus dudas

y un poco más tarde

empezarán las tuyas

y porque los ideales de ahora

no son los mismos que los de antes

ahora están mucho más sucios,

más desgastados y mucho menos iluminados.

Al poco, te has bajado de la burra

y vendrían tiempos confusos

no sabes lo que quieres hacer

y a tu alrededor va pasando lo mismo

de alguna manera,

todos habíamos acabado descabezados

y a falta de una solución colectiva

cada uno se iría buscando la vida como mejor podía.

En mi caso me metí en la noche, drogas, sexo y rock can roll

y acumulando desilusiones y malos rollos a la velocidad del

sonido de la música de la noche.

Y pasada ésta época siniestra

me centré en mi trabajo y trabajé como un endemoniado.

Después me casé felizmente y tuvimos tres hijos

tres retoños preciosos

y ahí si que aprendí a valorar el tiempo

o a valorarlo de otra forma

y porque tres hijos seguidos te dejan exhausto y medio muerto

(desde luego más a su madre, que a mí)

y al día siguiente había que volver al tajo

y eso un día tras otro y mes a mes y año tras año. 

Pero digámoslo muy claro

fue una de las etapas más felices de mi vida

la número uno...

y con sinceridad nunca a lo largo de mi vida

había pensado que ser padre fuera el culmen de mi existencia.

Después, mi hijos fueron creciendo

y a mí me quedaba menos tiempo

para convertirme en un viejo decrépito

y ahora mismo, ya lo soy

y lo soy totalmente

pero de momento mis facultades mentales

siguen intactas

y en el esplendor de su funcionamiento.
















A VECES UNO...


 A veces uno se desvanece y desaparece entre la bruma

y lo hace sin despedirse de nadie

simplemente ha estado

y ahora, se ha ido.

Otras veces uno se hace gigante

y se siente amable y poderoso

convencido de lo que dice y hace

y no tiembla, ni duda y ni siquiera llora

y los demás, 

te escuchan convencidos de que están ante un líder

sabes de todo

tienes la solución para las peores situaciones

conoces los entresijos y las personas que mueven los hilos del

poder

diriges, mandas

y por supuesto, ordenas

y porque al fin y al cabo

los demás son parte de tu rebaño.

Algunas otras veces

uno se hace transparente e invisible

y nadie te mira, ni nadie te escucha

ni nadie quiere saber de lo que le hablas

pasas entre le gente

y te hacen un traje lleno de desprecios.

Y ¡pobre tío! y éste ¿qué hace aquí?

tendría que estar con los suyos

Y ahí y en ese justo momento 

te han convertido

en un don nadie 

o en un objeto inanimado

no eres, no estás

y además, has dejado de ser atractivo

(si es que lo fuíste algún día)

y a precio de mercado

tu valor es cero.

Otras veces te vistes de persona normal

y hablas y escuchas

pero lo haces moderadamente

y tampoco te mojas demasiado con tus opiniones

y politícamente no serás de izquierdas ni de derechas

y  te declararás de centro

y formarás parte de esa masa amorfa

que se considera neutral

y que a la hora de votar

su derecha es la que manda.















LA CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET

Hay canciones que te levantan el ánimo
y lo montan en un cohete del espacio sideral
y atraviesas el universo de lado a lado
y después, no hay quién te baje,
claro que hay otras,
que te meten el ánimo en un horno de fundición
y de ahí sale el ánimo en porciones y todas con el misma
frase...
me llamo Bruno, vengo de Marte y estoy deprimido,
y deprimido es lo mínimo que puede pasar viniendo de Marte,
porque como contaros que en éste globo terráqueo,
hay mucho tocado del coco,
y su nivel basal de ánimo
es el desánimo más absoluto
y como decía aquella serie de televisión que se llamaba
"la canción triste de Hill Street",
que después no era tan triste,
pero tenía su toque para bajarte el ánimo
y veías a unos pasmas en plan deprimente
que siempre habían sido hombres valerosos
y nunca temerosos de la cólera de dios,
que sí, que alguno tenía algún que otro vicio,
pero si entraban en acción
eran guerreros fornidos, rápidos y poderosos
eran perfectos armarios empotrados
pero tan veloces como sus propias balas,
y en tal caso alguno que otro (perdón por la repetición)
tenía dos o tres divorcios en su cuenta vital
o le daba a la priva fuera y dentro de su horario laboral
o se esnifaba kilos y más kilos de fariña requisada,
pero eso eran cosas de poca monta (minudencias)
para todo un defensor de la ley,
además, ante todo eran entregados a la causa
y su trabajo policial estaba por encima de todo,
por eso siempre nos quisieron vender la moto
de que casarse con un pasma es una tarea muy compleja,
que tener hijos con un pasma es demasiado complicado,
y por una regla de tres muy fácil,
el pasma prefiere matar al malo
que cambiarle los pañales a su hijo
ahora bien,
estos mismos pasmas a la hora de resolver un caso,
allí estaban los primeros
pistola en mano
y eran como putos sabuesos buscando pistas,
apenas dormían una hora,
llevando el trabajo a casa
y de su casa al trabajo
y día tras día.
Se nutrían de comida basura
y cualquier despacho cutre de aquella comisaría
y para culminar ese sacrificado día
y justo antes de irse a dormir
se engullían un par de wiskis a palo seco
(sin hielo, que lo del hielo es una mariconada)
y en dos pelotazos seguidos
y alguno de ellos se venía arriba
y se zampaba la botella entera.
Pero como eran pasmas de otro nivel,
nunca tendrían resaca,
la ley tiene su orden
y en ese orden no está escrito
que los pasmas puedan tener una resaca,
eso era para gente de a pie,
o para los pringados como tú y como yo,
en realidad el tema es así,
nosotros a sus ojos,
somos unos pringados de mierda
que no sabemos ni cumplir la ley,
y en cambio ellos, los pasmas auténticos
se ven a si mismos
como si fueran nuestros auténticos héroes
y habría que hacerles un homenaje en condiciones
y de música de fondo que sonara
"La canción triste de Hill Street".















Leonard Cohen. "La energía de los esclavos"


 Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía.
no recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.


"Obsesión de vivir", José Sbarra


 ¿En qué infierno acabaremos los equivocados, los que no fuimos genios, los que no fuimos dioses, los que sobrevivimos de prestado, que conocimos la luz y nos detuvimos a jugar con las sombras?

¿Qué será de los vencidos ilesos?

¿Qué será de los que lloramos a escondidas?

¿Habrá piedad para los que escuchamos a todos y no entendimos a nadie; para los que la soledad no nos dio un jaque de muerte ni el amor nos dio un golpe de vida?"


Cuando uno se va


 Cuando uno se va

no se va con todo, ni del todo

siempre queda un pequeño objeto que se perdió en el tiempo

o siempre quedan cosas que recordar

al fin y al cabo estamos hechos de recuerdos anteriores

un poco, de aquellos veranos eternos

de sol, playa, arena mojada, olor a pinos

y conversaciones sobre nuestras pasiones e ilusiones

otro poco, de tardes sin saber que hacer

y porque nos vencía el aburrimiento

y eso indicaba que nos sobraba tiempo

y porque de aquellas, no lo necesitábamos

y simplemente lo dejábamos correr.

El tiempo empezó a importarnos

cuando empezamos a oír el tic tac del reloj del descuento

y a partir de ahí, un año más, era un año menos

y el ansia por hacer algo importante iba en aumento

y años después y ante el espejo te preguntabas

¿hice algo importante?

¿hice algo que marcara un antes y un después en mi vida?

y salvo casarme locamente enamorado

y el hecho de tener tres hijos

no tengo muchas más historias por contar.

El trabajo me fue bien

mejor dicho, me fue muy bien.

Mantuve la relación con unos cuantos amigos

que poco a poco se fueron difuminando

y que ahora estoy bajo mínimos

y tengo la certeza de que yo participé activamente 

en ese alejamiento. 

Pero en la vida

no todo son aciertos

y cometemos muchas (a veces demasiadas) equivocaciones

y yo no voy de santo

ni de que todo lo he hecho muy bien

y que los demás son los culpables. 

Yo también entono "el mea culpa"

y pido perdón a las personas que quería

o que todavía quiero

y por no dar el nivel que correspondía

también a las personas que quise un solo día

y porque al día siguiente me fui sin despedirme

y porque el amor de un día...es un amor de un día. Y punto.













EDUARDO GALEANO. "Los Nadies"


 

"AQUÍ NO HA PASADO NADA"

Claro...ahora todo dios se echa las manos a la cabeza. No puede ser lo que están haciendo con nuestros viejos y viejas en esa especie de residencias de exterminio que se llaman geriátricos. Se subastan los viejos de las residencias públicas al mejor postor o dicho de otra forma, al empresario que pague mejor y cuando lo público se pone en manos de lo privado y sobre todo en sanitarios, pues siempre tiene el mismo resultado: por fuera todo presenta una pinta que te cagas, todo está limpio y reluciente, pero solo lo está para la galería o sea, para el familiar que entra a visitar a su padre o madre. Esos geriátricos son gestionados por verdaderos buitres sin escrúpulos que funcionan como funcionan ahora en tiempos de confinamiento. Es decir, tienen una zona limpia, reluciente y muy cuidada, para que la veo o la observe el visitante o familiar, que se supone que es el responsable del abuelito o abuelita residente o por lo menos es el que decide donde se va a quedar el viejo y después tiene una zona sucia no, super sucia y asquerosa y ahí se mueve un poco de todo: comidas que si no son vomitivas cerca están de serlo, la limpieza deficiente de casi todo. Al cuidado sanitario del geriátrico siempre tendrán a un médico responsable cuyo nombre figura en un cartel a la entrada del centro, pero que en realidad sólo aparece por allí, una o dos veces por semana y 15 minutos cada día, por tanto se ahorran toda una pasta gansa en servicios sanitarios mínimos e imprescindibles . Enfermeros, tienen uno por el día y para cada 50 pacientes. Por la noche vendrá la sombra del enfermero.
Una parcela en medio de la nada y en el medio un gran o mediano edificio repleto de habitaciones tipo colmena y como si fueran niños pequeños que no se enteran de nada, los meten de dos en dos en cada habitación y sin conocer de nada al otro inquilino. Por un momento poneros a pensar en ello ¿qué pasaría si ahora a ti y a mi nos metieran en la misma habitación?. Pues muy sencillo, yo me cagaría en ti y en tu estampa y tú sobre mí ejercerías todo el poder de tu diarrea maloliente y todo para que se vaya el otro. Hay gente muy buena trabajando en los geriátricos, pero también hay un buen montón de gente quemada y por estar mal pagada y sobreexplotada y al final ¿quién lo paga?...pues el puto viejo o vieja. El ambiente de un geriátrico es bochornoso, viejos en mogollón, amontonados en sus sillas de ruedas y con cara de que coño han hecho para haber acabado allí y merecerse el ser castigado en éste geriátrico de mierda.
Allí todos son auxiliares y celadores y todos a trajinar como locos y de día y de noche y porque dice otra ley del capitalismo...que si tú quieres sacar los mayores beneficios posibles, pues entre otras cosas tendrás que ahorrar en personal. Todo esto se basa en lo mismo, en estrujar al viejo o vieja de turno y antes o al mismo tiempo, al enfermero, auxiliar, cocinero, pinche, servicio de limpieza y si me apuráis hasta el mismo jardinero. Como decirlo de otra forma: pagar mal y poco, trabajar a destajo, pulir las zonas que van a ser visitadas, tacañear al máximo en material de limpieza, adornar la entrada y otros puntos estratégicos y todo el resto es poner mucha cara y decir, que si en algo destaca su gestión (sobre todo, privada y a veces pública), es por el esmerado cuidado con el que se atiende a sus inquilinos. Además, hasta les ponemos a su servicio un psicólogo que atiende a personas de la tercera edad, viene una vez al mes y en sólo cinco minutos, es capaz de ver si algún residente tiene algún síntoma de cualquier enfermedad mental que sea más típica a estas edades. Y todo va del mismo palo, todo es una puta estafa que huele a podrido...pero como son viejos y ya no pintan nada...pues todos pasamos un tupido velo sobre éste escenario y nos ponemos de perfil. Bueno pues prosigamos con nuestra política de "aquí no ha pasado nada" y nada, que siga el coronavirus cargándose viejos....pues coño, faltan plazas en esos mataderos de viejos y porque en realidad tampoco sabemos muy bien que hacer con ellos. Lo vemos, lo sabemos y no nos indignamos porque esos pobres viejos y viejas no se quejan y porque hasta ellos están convencidos de que son estorbos o despojos humanos. Mirar si nos preocupa el tema, han pasado 5 años desde que la Ayuso con su famoso protocolo nazi se cargó a 7.291 viejos y aquí no ha pasado nada. Y sin ir tan lejos, el funcionamiento de todos los geriátricos de España sigue siendo el mismo y en nada ha cambiado. Y entonces, ¿somos cómplices o no lo somos?.

Dylan Thomas

  "Guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí; mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribar...