ANTONIO MUÑOZ MOLINA

No hay nada como la alegría de descubrir algo completamente nuevo, de comprobar que, por mucho que los años induzcan a la melancolía o a la simple desgana, el espectáculo de lo real siempre es inabarcable. Siempre hay ciudades y libros y música y películas a los que llegar por primera vez, que lo toman del todo por sorpresa, despertándole la limpia pasión de admirar y aprender. Entonces resulta que no haber leído algo todavía no es una deficiencia inconfesable, sino la oportunidad de una celebración. Un espejismo mezquino de la edad es suponer que el mundo está en decadencia porque uno ya no es joven. Un cierto grado de escepticismo es inevitable con el paso del tiempo, pero no hay nobleza en el cinismo. Que tú hayas perdido la capacidad de apreciarla no quiere decir que la belleza ya no exista.

TAL VEZ...

"Tal vez la felicidad sea esto...
un instante de paz infinita".

Lawrence Ferlinghetti "A medida que envejezco". Blog "Glup 2.0"


A medida que envejezco
percibo que la vida
tiene la cola en la boca
y otros poetas y otros pintores
ya no encarnan para mí
ningún tipo de competencia
El cielo es el desafío
el cielo
que aún debe ser descifrado
ese alto cielo
ante el que caen agobiados
los astrónomos
con sus grandes orejas electrónicas
ese cielo
que nos susurra constante
los secretos finales del universo
el mismo que respira
hacia adentro hacia afuera
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el mismo cielo
que es el borde de la tierra
y del mar también
el cielo
de voces múltiples y ningún dios
rodeando un océano de sonido
que devuelve ecos
como las olas
que estallan en el murallón
Poemas enteros
diccionarios completos
enrollándose
en la explosión de un trueno
Cada atardecer un cuadro instantáneo
cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan salvajes
las vocales de los pájaros
que llorarán repentinamente
Ese firmamento para el pescador
está despejado
a pesar de las nubes oscuras
Él lo observa
lo estima por lo que es:
el espejo del mar
a punto de precipitarse sobre él
en su bote de madera
al filo del horizonte oscuro
Nosotros lo imaginamos como un poeta
siempre cara a cara con la vieja realidad
donde los pájaros nunca vuelan
antes de la tormenta
No lo dudes
él sabe lo que caerá desde las alturas
antes de que amanezca
él es su propio vigía
en su embarcación
atento al sonido del universo
dando cuenta de las visiones
de la tierra de lo viviente
con su voz poderosa

Hay días en que no me celebro

                                   Hay días en que no me celebro

me levanto arrastrando mi viejo cuerpo hasta el baño

y me veo ante el espejo y me digo:

éste tío no soy yo.

Acaso seré el otro

el que nunca quise ver

cuando me estaba gritando en mi cara

a ese otro al que siempre me negé a ver

Y claro, yo sabía de su existencia

pero como llevaba largos años desaparecido

pensé que no lo volvería a ver.

Pero no señor, ahí está

y como siempre hizo

ha vuelto sin previo aviso

y por si acaso he tocado el espejo del baño

y para descartar un posible espejismo

o por si al otro lado del espejo

había otro tío parecido a mí que no se atrevía a salir

éste tío tenía grandes y marcadas ojeras, 

vista como demasiada

 cansada y desgastada, 

párpados alicaídos y desganados,

piel flácida y descolgada alrededor del cuello

cejas descuidadas y demasiado pobladas

labios secos y demasiado tensos

y tan tensos que eran incompatibles con una simple sonrisa

no había nada amable en esa cara

todo en ella, indicaba tensión y preocupación

y denotaba un cierto aire a derrota

o a verse vencida

 antes de empezar el día.

Algunos le llamaron

tener cara de depresión

y yo ante su imagen

estoy dando el primer paso

y ese es reconocer que esa es mi cara en el día de hoy.

Hay que reconocer...

 


 Hay que reconocer

que hoy tuve momentos de querer hablar contigo

te echaba tanto de menos

tenía inmensas ganas de verte

y necesitaba oír el sonido de tus palabras

y sentir la amabilidad y el amor de tus abrazos.

No pedía más

quería algo de cariño y un poco de amor

y alguien que me prestara atención

y por supuesto

que me entendiera de lo que le estoy hablando

pero claro, por el medio hay demasiada distancia

y por mucho que yo grite, no me podrás oír

ni tengo derecho a pedirte que me oigas

al fin y al cabo, yo fuí el que se fue

y quiso cerrar esa puerta definitivamente.

Quise ser sincero y contigo lo fuí

quise ser claro y contigo también lo fuí

pero toda decisión tiene sus propios riesgos

y éste era uno de ellos y porque yo sabía que algún día 

te iba necesitar

y por tanto no puedo ni me debo quejar.

Aunque todo esto que he dicho

no quita y para nada

que hoy te hubiera echa tanto de menos.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA

No hay nada como la alegría de descubrir algo completamente nuevo, de comprobar que, por mucho que los años induzcan a la melancolía o a la ...