JOSÉ ANTONIO MARINA
PEDRO SALINAS. "No te detengas nunca.
ME HE LIBRADO TANTAS VECES...
Me he librado tantas veces de que no me partieran la cara, que aún no sé como sigo entero. De niño me tuve que defender como un león enjaulado y porque entre otras cosas, había una parte de la pandi de mi barrio que iba a por mí y porque me consideraban un traidor y un chivato. Y nunca pude explicarles que no lo fuí y que había sido mi madre la que llamó al vecino de al lado de mi casa y porque algunos chavales de mi pandi, había invadido el jardín del vecino y el vecino pasma era una bestia parda que no tenía el sentido de la medida y se presentó en su casa con su cinturón en su mano y dando cinturonazos a diestro y siniestro. Y yo como estaba castigado en casa estaba diciéndole a mi madre, que por favor no lo llamara y porque sabía el melodrama que vendría a continuación y si alguno de mi pandi me hubiera visto, ya tenían un culpable a mano. Yo sé lo intenté explicar en todos los idiomas posibles, que yo no había sido y además que me puse tan insistente en el tema de que mi madre no llamara al vecino, que me redobló el castigo al que en ese momento estaba sometido. Pero nadie me creyó, ni nadie hizo un pequeño esfuerzo por querer entenderme y los principales machos alfa dominantes de la pandi, dictaminaron que desde ese momento fque era un chivato y un traidor. Y cada vez que me veían por la calle y por el barrio, me obsequiaban con un buen surtidillo de insultos amenazantes, que si cobarde, que si traidor, que si te vamos a partir la cara, que si un día de estos te vamos a dar de hostias hasta en el paladar blando y muchas más lindezas parecidas.
Y efectivamente me pillaron varias veces camino del cole a casa y como mínimo siempre eran cuatro y en fin, que me pusieron bonito. Pero yo siempre repartía algo y por lo menos a un par de ellos, también los ponía bonitos. Ésta fue mi verdadera escuela de peleas y allí pronto aprendí a defenderme con todas las armas posibles que iban desde dar hermosos mordiscos, bellos pellizcos, retorcimientos de huevos y hasta meter los dedos en los ojos del enemigo. Allí aprendí las malas artes del juego sucio y porque ante cuatro bestias salvajes cebándose conmigo ¿que otra cosa podía hacer?. Aunque lo peor de todo esto, era llegar a tu santa casa y como iba lleno de moratones y arañazos, mi madre me preguntaba ¿hoy te has peleado? y antes de que le dijera nada (y porque era evidente), me llevaba dos buenos tortazos de propina y a modo de conclusión me decía, esto es para que no te pelees más y si aún así y todo te peleas, tendrás que pelear y defenderte mejor y porque te han dado por todos lados y un hijo mío, tiene que saber defenderse mucho mejor. Y así acababa recibiendo doble ración, pero también extraía algo bueno de todo esto, que sin quererlo ni pedirlo, había aprendido a pelearme. Y a pelearme en la calle, que es la mejor escuela que puede haber.
Al cabo de más o menos dos años, se les fue acabando la obsesión por mí y empezaron a dejarme en paz. Alguna vez cuando me cruzaba con alguno de sus miembros, me dirigía una mirada llena de desprecio, pero yo pensaba que mientras sólo sea una mirada llena de odio o de lo que sea, es que la cosa iba por buen camino. Ninguno de ellos, había sido un amigo del alma, ni siquiera un amigo vulgar y corriente al que una sóla vez le hubiera contado algo especialmente importante para mí y tampoco ninguno de ellos, me la había contado a mí. Sólo nos unía, que vivíamos en el mismo barrio y que teníamos que saber todas las triquiñuelas para hacer nuestras gamberradas y sin que nadie nos pillara. Éramos niños salvajes porque de aquellas casi todos los niños eran salvajes y si te negabas a serlo, pues ya sabes lo que te tocaba, hostias por todos los lados y agresiones e insultos a todas horas. Yo no escogí nada y porque nada más poner un pie en la calle, me encontré con ellos y ahí me dijeron: ¿o estás con nosotros o no vas a poder estar con nadie más?. Y en ese momento elegí y ¿porqué otra cosa podía hacer?. Y aún así y todo, ya véis como me fue.
VIVIR
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"Y ¿quién dijo que no se puede?. Siempre se pudo, se puede y se seguirá pudiendo si nosotros queremos que así sea."
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