ROSARIO CASTELLANOS


 

JOSÉ ANTONIO MARINA

 "A mis alumnos de posgrado en la universidad de filosofía les pregunto lo siguiente: ¿Es verdad que todas las opiniones son respetables? Y me dicen que si.
Y yo respondo no. Lo que es respetable es el Derecho a exponer tu opinión, sin que haya una inquisición, pero la respetabilidad de las opiniones, depende del contenido de las opiniones.
Puede haber opiniones estúpidas, opiniones blasfemas, opiniones injustas, opiniones racistas, entonces, no. La respeto, depende de como sea su opinión.
Estamos aplicando en sentido crítico que al igual como uno puede decir: "todo el mundo es bueno" o "todas las opiniones son buenas", no no.
Las opiniones tienen que venir acompañadas, si quieren que las tomemos en serio, de la argumentación de esa opinión, porque el problema que tenemos es que hay una crisis absoluta de argumentación, entre otras cosas, porque estamos perdiendo la capacidad lectora.
Nos estamos acostumbrando por las nuevas tecnologías a mensajes muy cortos y los mensajes muy cortos son muy buenos para memes, para consultas, para clips publicitarios pero no para argumentos.
Los argumentos necesitan texto largo y hay una pereza argumental que hace que ya no nos importe el argumento".

PEDRO SALINAS. "No te detengas nunca.

  

"No te detengas nunca
cuando quieras buscarme.
Si ves muros de agua,
anchos fosos de aire,
setos de piedra o tiempo,
guardia de voces, pasa.
Te espero con un ser
que no espera a los otros:
en donde yo te espero
sólo tú cabes".

ME HE LIBRADO TANTAS VECES...

Me he librado tantas veces de que no me partieran la cara, que aún no sé como sigo entero. De niño me tuve que defender como un león enjaulado y porque entre otras cosas, había una parte de la pandi de mi barrio que iba a por mí y porque me consideraban un traidor y un chivato. Y nunca pude explicarles que no lo fuí y que había sido mi madre la que llamó al vecino de al lado de mi casa y porque algunos chavales de mi pandi, había invadido el jardín del vecino y el vecino pasma era una bestia parda que no tenía el sentido de la medida y se presentó en su casa con su cinturón en su mano y dando cinturonazos a diestro y siniestro. Y yo como estaba castigado en casa estaba  diciéndole a mi madre, que por favor no lo llamara y porque sabía el melodrama que vendría a continuación y si alguno de mi pandi me hubiera visto, ya tenían un culpable a mano. Yo sé lo intenté explicar en todos los idiomas posibles, que yo no había sido y además que me puse tan insistente en el tema de que mi madre no llamara al vecino, que me redobló el castigo al que en ese momento estaba sometido. Pero nadie me creyó, ni nadie hizo un pequeño esfuerzo por querer entenderme y los principales machos alfa dominantes de la pandi, dictaminaron  que desde ese momento fque era un chivato y un traidor. Y cada vez que me veían por la calle y por el barrio, me obsequiaban con un buen surtidillo de insultos amenazantes, que si cobarde, que si traidor, que si te vamos a partir la cara, que si un día de estos te vamos a dar de hostias hasta en el paladar blando y muchas más lindezas parecidas. 

Y efectivamente me pillaron varias veces camino del cole a casa y como mínimo siempre eran cuatro y en fin, que me pusieron bonito. Pero yo siempre repartía algo y por lo menos a un par de ellos, también los ponía bonitos. Ésta fue mi verdadera escuela de peleas y allí pronto aprendí a defenderme con todas las armas posibles que iban desde dar hermosos mordiscos, bellos pellizcos, retorcimientos de huevos y hasta meter los dedos en los ojos del enemigo. Allí aprendí las malas artes del juego sucio y porque ante cuatro bestias salvajes cebándose conmigo ¿que otra cosa podía hacer?. Aunque lo peor de todo esto, era llegar a tu santa casa y como iba lleno de moratones y arañazos, mi madre me preguntaba ¿hoy te has peleado? y antes de que le dijera nada (y porque era evidente), me llevaba dos buenos tortazos de propina y a modo de conclusión me decía, esto es para que no te pelees más y si aún así y todo te peleas, tendrás que pelear y defenderte mejor y porque te han dado por todos lados y un hijo mío, tiene que saber defenderse mucho mejor. Y así acababa recibiendo doble ración, pero también extraía algo bueno de todo esto, que sin quererlo ni pedirlo, había aprendido a pelearme. Y a pelearme en la calle, que es la mejor escuela que puede haber.

Al cabo de más o menos dos años, se les fue acabando la obsesión por mí y empezaron a dejarme en paz. Alguna vez cuando me cruzaba con alguno de sus miembros, me dirigía una mirada llena de desprecio, pero yo pensaba que mientras sólo sea una mirada llena de odio o de lo que sea, es que la cosa iba por buen camino. Ninguno de ellos, había sido un amigo del alma, ni siquiera un amigo vulgar y corriente al que una sóla vez le hubiera contado algo especialmente importante para mí y tampoco ninguno de ellos, me la había contado a mí.  Sólo nos unía, que vivíamos en el mismo barrio y que teníamos que saber todas las triquiñuelas para hacer nuestras gamberradas y sin que nadie nos pillara. Éramos niños salvajes porque de aquellas casi todos los niños eran salvajes y si te negabas a serlo, pues ya sabes lo que te tocaba, hostias por todos los lados y agresiones e insultos a todas horas. Yo no escogí nada y porque nada más poner un pie en la calle, me encontré con ellos y ahí me dijeron: ¿o estás con nosotros o no vas a poder estar con nadie más?. Y en ese momento elegí y ¿porqué otra cosa podía hacer?. Y aún así y todo, ya véis como me fue.

ALBERT CAMUS


 

¡JE, JE, JÉ!...


 

VIVIR

 

Hoy es un día más de éste cada vez más caluroso, mes de Agosto. Saliente de guardia, sábado de mis amores y cansado es decir poco y diría mejor, estoy agotado y tengo que poner alfileres en los párpados para que no se me cierren las persianas.
Pero hoy lo que importa, son los hechos y el hecho más importante del día, es que estoy libre y durante unos cuantos días y noches.
Yo no sobrevivo, yo vivo. Y al que no le guste que yo viva y con todas sus letras...pues ¿qué le podía decir?. Quizá...que me deje vivir en paz, que pase de largo, que me ignore, que no existo, que se olvide de mi existencia, que bastante tiene con aguantar el peso de su vida y que yo no me voy a atrever a calificarla de triste y aburrida y porque ya lo descubrirá el solito.
Vamos a ver. Las autopistas tienen dos sentidos y mientras unos vienen otros se van....pues así debíamos circular todos por ésta vida y mientras unos disfrutan viviendo otros se amargan pensando que no son capaces de disfrutar. De todas formas, yo de ésta segunda parte también sé mucho, quizás estuve demasiado tiempo anclado en esa ciénaga que no me dejaba vivir en paz y armonía y que algunos le han puesto nombre y ese nombre es, depresión.

ESO ES LA VIDA


 

JOSÉ ORTEGA Y GASSET


 

LLAMARTE (Mónica Alicia Spesso).

Tuve ganas de abrir la ventana
y llamarte amor.
Pero tuve miedo
de que no fuera cierto.

LA DELICADEZA (Irene X)

Te darás cuenta de que no era de piedra
el día que tropieces con una,
no sepas cortar una hemorragia
y busques desesperadamente mi número
para hacerte un torniquete
con mi delicadeza.

 

IRENE X


 

UNO DE FORGES


 

Y ¿QUIÉN DIJO QUE NO SE PUEDE?


 "Y ¿quién dijo que no se puede?. Siempre se pudo, se puede y se seguirá pudiendo si nosotros queremos que así sea."

LA EVOLUCIÓN HUMANA


 

Cristina Peri Rossi. HISTORIA DE UN AMOR

Para que yo pudiera amarte
los españoles tuvieron que conquistar América
y mis abuelos
huir de Génova en un barco de carga.
Para que yo pudiera amarte
Marx tuvo que escribir El Capital
y Neruda, la Oda a Leningrado.
Para que yo pudiera amarte
en España hubo una guerra civil
y Lorca murió asesinado
después de haber viajado a Nueva York.
Para que yo pudiera amarte
Virginia Woolf tuvo que escribir Orlando
y Charles Darwin
viajar al Río de la Plata.
Para que yo pudiera amarte
Catulo se enamoró de Lesbia
y Romeo, de Julieta
Ingrid Bergman filmó Stromboli
y Pasolini, los Cien Días de Saló.
Para que yo pudiera amarte,
Lluís Llach tuvo que cantar Els Segadors
y Milva, los poemas de Bertolt Brecht.
Para que yo pudiera amarte
alguien tuvo que plantar un cerezo
en la tapia de tu casa
y Garibaldi pelear en Montevideo.
Para que yo pudiera amarte
las crisálidas se hicieron mariposas
y los generales tomaron el poder.
Para que yo pudiera amarte
tuve que huir en barco de la ciudad donde nací
y tú resistir a Franco.
Para que nos amáramos, al fin,
ocurrieron todas las cosas de este mundo
y desde que no nos amamos
sólo existe un gran desorden.

ALBERT ESPINOSA

  «Creo que a veces nos olvidamos de que para vivir hace falta algo tan sencillo como vivir. Y para ser optimista, hace falta creer en el op...