Lo que ésta vez no voy hacer
es que cuando se acabe el atardecer
y empiece a triunfar la noche
me haga un harakiri diario
y porque me culpabilice de todos mis males de cada día.
Y una cosa es ser autocrítico contigo mismo
y otra cosa es ser masoquista
y sentirte el único culpable de todo lo que pasa a tu alrededor.
Ésta vez no voy a caer en esa trampa mortífera.
Yo me haré responsable de mis actos
y de los buenos y de los malos
y hasta de los que pude hacer y no hice
pero ésta vez no consentiré sentirme el único culpable
de todo lo que pasa en el mundo
y ya sea aquí
como en la parte contraria del mundo.
No acepto doblegarme ante una culpabilidad falsa y ficticia
y ya sea creada por mi o por los demás que te señalan con sus
dedos acusadores.
Yo acepto lo mío y hasta cierto punto
y porque hay fallos míos que vienen condicionados por fallos
que cometen los demás
o por fallos estructurales de ésta sociedad
y por eso no se me puede responsabilizar de que haya una
guerra o un genocidio
aunque sí que se me puede decir
que podría haber hecho más para que este hecho no ocurriera
o haberlo hecho mejor o más planificado.
Yo lo que no quiero es que ahora
me caiga encima todo el peso del mundo
y lo digo, porque ya me ha pasado otras veces
y he pasado de una situación más o menos lúcida, luminosa y
animosa
a pasar a otra, en que ni podía ver la luz del sol
y yo sintiéndome el único responsable
de que esto pasara.
¡No quiero aniquilarme en cada anochecer!.











