¡ME OLVIDÉ DE TI!

 



Veo que me estoy avejentando,
que mis grietas crecen y se profundizan en mis carnes,
que al mismo tiempo
 mis penas van decreciendo a un ritmo
que hasta ahora no había conocido.
Veo que me hago más insensible,
que el dolor ya no duele tanto,
que me hace... ¿qué sé yo?,
que me hace reír o sonreír,
o llorar...
pero no me hace sufrir,
el sufrimiento se ha acartonado
o se ha congelado en la última glaciación,
el sufrimiento y el dolor han huído por un puesto fronterizo,
y es que el dolor me dijo:
 olvida el sufrimiento,
y desde ese día... ¡me olvidé de ti!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...