Mi fracción de tiempo ha pasado.
Ha pasado el tiempo de ponderar lo imponderable,
de colocar lo desajustado,
de pausar lo acelerado,
de limar lo que me hizo daño,
y de querer lo que antes, ya fue amado...
Ha pasado mi tiempo de dulce espera,
mi tiempo suspendido entre paréntesis,
mi tiempo de esperar sentado en una nube,
de cuadrar cuentas y ajustar números,
de analizar mis malas y peores historias,
de desmenuzar los hechos
que ya se fueron se perdiendo en el tiempo,
de fijar objetivos y métodos nuevos para ser mejor persona,
de planificar según lo que fue previsto hace tantos años
y de ver si llueve y como llueve...
y si debe llover más o no.
Ha pasado mi tiempo de subir paredes de piedra,
de trepar por las enredaderas de mis pensamientos,
de sufrir ardores a todas horas,
y de pensar que lo que duele
tiene que doler más y más y mucho más...
Lo siento,
pero hoy he decidido
que ese tiempo de absurdo sufrimiento, ha pasado.
Ese tiempo ya pertenece al siguiente que viene
que por supuesto
le deseo que tenga más suerte de la que yo he tenido.
Aunque todo hay que decirlo
y visto así y en perspectiva
en ésta vida me puedo considerar
un tío que ha tenido mucha suerte.
He tenido más buena suerte que mala.

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