SI YO TE ESCRIBIERA VERSOS...

 



Si yo te escribiera versos
sería bajo el suave rumor de la arena,
e instalado en el subsuelo de nuestra realidad,
o también lo haría
bajo el manto húmedo de la bruma
y con el denso olor a hoja podrida,
allí, yo te esperaría...
en teoría,.... te esperaría
porque en realidad, sé que no puedo,
tengo que decirte... que no sé esperar,
no sé sentarme y mirar al vacío mientras espero,
no sé como contar el tiempo de ausencia,
y es que si yo te escribiera versos,
sería en otra lengua y en otro idioma,
solo hablado por los magos
y por los amantes que en su día 
no supieron como hablar.


TAN RÁPIDO VOY...

 



Tan rápido voy...
y voy tan rápido,
que siempre me quedo detrás de lo que deseo
y cuando sueño soy 
como un embrión en medio de líquido amniótico,
y cuando quiero amo a destajo
sin control y hasta que las costuras me descosen
o hasta que tiemblan mis músculos 
y se resquebrajan mis huesos
o hasta que pierdo el sentido
y la velocidad la convierto en vértigo
y entonces es cuando solo puedo percibir
la inmensa sombra del pasado. 

EL BESO PERFECTO

 

El beso perfecto es...
es el beso que tú me has dado,
sí, ese que brotó de tus labios,
y que por inercia se posó en los míos.
Un beso entre lo divino y lo inhumano,
un beso de araña, suave y tierno,
un beso envuelto en fiebres de una noche de verano.
Un beso perfecto,
fue mi primer beso,
un beso inseguro, tímido y apocado,
un beso de temblores y de mezcla de sabores,
sabor a saliva con mucha adrenalina,
dulce de placer y amargo y agrio de miedo,
y a partir de ese momento,
sólo pude tener una idea
y una fijación dentro de mi cabeza,
siempre y siempre,
perseguiría tus besos perfectos.
Por esa razón,
yo te persigo,
y lo hago desde aquel día,
ese día que me diste el beso perfecto,
y busco tus labios de flor de almendro,
y tu boca de planta carnívora,
y daría mi vida por ellos,
por tus labios y por el deseo que tienen los míos,
y creo que desde ese beso,
estoy marcado y soy tu esclavo,
y sólo sueño y duermo en la comisura de tu boca,
y cada noche y antes de dormir,
le doy un beso al aire,
un beso que sólo es para ti,
y por supuesto,
para que caiga sobre tus labios de seda.

MI ABUELA NO LEE A BATAILLE (Juan de Beatriz). Blog "Glup 2.0"

 

Juan de Beatriz


 


MI ABUELA NO LEE A BATAILLE

 

¿Quién te hizo filósofo elocuente

siendo pastor de ovejas y de cabras?

Garcilaso de la Vega

 

El amor es escaso, pero existe.

No entiende de tratados,

florece donde menos se le espera

y al igual que la dignidad

también se aprende.

 

Como mi abuela,

que no escribe su nombre

pero parió una familia

y cita sin saberlo a un tal Bataille:

amar es afirmar

la vida hasta en la muerte.

 

No vive entre nosotros

aquel que ella más quiere.

La baba que se cae

y unos ojos azules.

 

No me suena tu cara,

¿has guardado los chotos?,

mañana daban agua

y el macho se ha escapado

en medio del salón.

 

Hijo de penia y poros,

esto viene de antiguo,

el amor es un diamante que brilla

en la miseria.

 

Sin libros, ella

ha aprendido a leer,

cuántas noches despierta,

gratitud en la lengua del silencio.

 

Abuela,

enséñame tú ahora,

 

¿cómo se dice vuelve

a quien se fue tan lejos sin marcharse,

qué mano es la que siega

la pobre rosa cana de haber sido?


DOMINGO DE PANDEMIA (2.020)

Otro domingo más en ésta nebulosa en la que vivimos,
creo que es domingo y está nublado por sus cuatro
costados,
ésta noche llovió bastante,
yo escuché caer sus entrañables gotas
sobre la claraboya que tengo en medio del tejado.
Me encanta escuchar la música de la lluvia,
por cierto,
ya estaba (la claraboya) cuando me vine a vivir a ésta casa,
y pensé como unas cien mil veces, sino más...
que el anterior propietario la puso
para escuchar esos grandes conciertos en primera fila,
claro que siempre hay una opinión disonante
que me dice a voz en grito...
¿y si la puso para que entrara luz en las escaleras interiores?,
pero como las dos ideas me encantan
me quedo con las dos teorías,
el tío quería claridad al subir las escaleras
y quedarse extasiado escuchando la música de la lluvia,
total,
no hay nadie que me pueda llevar la contraria,
por lo menos el guiri inglés (que era el anterior propietario)
se acabó hiendo a su isla natal
y después de haberse bebido varias bodegas de ginebra
y de salir con una mano delante y otra detrás...
Pero bueno, no nos quedemos todo el tiempo en casa,
y salgamos de casa metafóricamente hablando,
pongamos un punto negro en el cielo
y abramos el grifo del agua,
hay que inundarse de nuevas sensaciones,
hay que poner punto a quién ya tenías tachado,
y decirle en su cara virtual lo que realmente pensabas de él o de ella,
estamos de encerrona
además, nos la han ampliado hasta el día 9 de mayo,
pues con más razón hay que ser valiente y decidido,
y así cuando podamos salir de casa,
seremos más libres que ahora,
hay que aligerar ese equipaje tan pesado
que hemos ido acumulando en todos estos años,
hay que aprovechar la coyuntura
para que se entere ese compañero tan estúpido que no puedes ver,
o aquél amigo que sigue intentando hablar contigo,
cuando está más que claro, que tú no quieres hablar con él,
o al que te saluda cuando le conviene
y dependiendo de con quién esté
o decirle al vecino de al lado,
usted es un cretino integral...
es una pena,
pero tengo que dejarlo claro
¡hay tanto donde escoger!
pero centrémonos en uno,
después irá cayendo el resto
y dicen que una cosa lleva a la otra,
y en estos casos lo único que se debe hacer,
es ordenar las preferencias
y no atacarlas todas a la vez,
de uno en uno
y disfrutando de cada uno,
¡no hay piedad en tiempos de pandemia!

¿QUIÉN SABE?

 



Quedamos,
nos vimos, nos miramos,
nos tocamos, nos disfrutamos
y después, nos olvidamos.

Un ciclo vital más en la vida
u otro paso dado hacia no sé donde,
vino, 
estuvo
y se fue por donde vino
y se llevó el olvido en el bolsillo.

 Más tarde hubo un nuevo encuentro
y nos volvimos a ver,
hablamos,
soñamos
y de ésta vez, 
definitivamente
nos despedimos.

¿Quién sabe?
¿Quién sabe si nos veremos en otro mundo?.

DUERME LA REVOLUCIÓN PENDIENTE, DUERME...

 



Duerme la revolución pendiente, duerme...
duerme entre hierros y recuerdos oxidados,
siento su dolor agónico y su inmensa rabia reprimida,
recuerdo sus espasmos, anhelos y estrépitos
regurgito aquel sabor utópico
y el aroma de su perfume de calle,
a veces, a tierra mojada,
como si la lluvia saliera de las entrañas de la tierra,
y como si los vientos sacudieran nuestras raíces.

Y duerme la revolución profundamente,
a veces despierta, grita y me altera,
y hasta me eriza las venas,
pero al final, la revolución se viste de noche
y como pasa casi siempre,
la revolución se ha dormido en los laureles.

QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO (Elvira Sastre). Blog "Glup 2.0"

 

Elvira Sastre


 


QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO


Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Irene X (Blog "Glup 2.0")

 

Irene X

 


Ojalá tuviésemos veinte años para jurarnos

que nos enredaremos para siempre.

Para poder mentirte,

todavía,

sin saber que lo estoy haciendo

y decirte que te besaré las muñecas hasta el final.

 

Pase lo que pase

contra viento y marea.

 

Lo que pasa es que el tiempo

es un reloj que se paró aquel día de playa

y no supimos ajustar.

y hoy sus agujas

son pestañas en los ojos

que me escuecen si no las retiro.

 

Lo que pasa es que contra el  viento

nunca ha ganado nadie

y,

además,

desde que mis arrugas son de cualquier expresión,

estoy a su favor;

y al de las mareas,

los océanos,

los árboles,

el sol,

las tormentas eléctricas.

APRECIO (Blog "Glup 2.0")

 

Aprecio


El barrio Jarana, cuando pasábamos el Caño Zurraque el viaje casi había terminado, los niños lo presentían, ya no preguntaban ¿cuanto falta?, los esteros interminables, el olor a mar, Cádiz al fondo, la felicidad presentida, ayer, o hace poco, la vida entera.

Lo decía Félix Grande: “Donde fuiste feliz alguna vez / no debieras volver jamás: el tiempo / habrá hecho sus destrozos, levantando / su muro fronterizo / contra el que la ilusión chocará estupefacta”.


Pero, desobediente, obstinado, nostálgico, vivo, vuelvo y vuelvo y encuentro, me reencuentro, soy feliz, siento, no contrasto, aprendo, absorbo el cielo azul, la gente, el acento, los olores,  la alegría, “en los olivaritos, niña te espero, con un jarro de vino y un pan casero” lo escribía Lorca y lo cantaba Camarón, lo recuerdo ahora mientras paseo entre casas bajas, ventanas enrejadas, “apoyaó en la reja de la mancebía” y tanto estaba aquí, ahora lo sé, Andalucía, mil kilómetros desde allí, sin brújula, disfrutando cada minuto de sentir la vida, esta, la de ahora, no hay otra, el luego no existe. Les deseo esta paz aprovechando que no hay levante que se la lleve. Les aprecio, ea.

TARDE DE DOMINGO (2.020)

 TARDE DE DOMINGO

Tarde de domingo,
tarde que incluso en tiempos de cuarentena
yo la veo venir desde lejos,
la veo venir desde muy...muy lejos,
quizá desde el mismo lunes
sabía que el próximo domingo me visitaría con su tarde,
algunos le llaman tarde melancólica,
otros la denominan tarde lánguida y decadente
y algunos otros, como yo,
no le ponemos nombre ni apellidos
es tarde de domingo y nada más,
no hay epítetos, no hay adverbios,
no hay admiraciones,
estamos ante una tarde de domingo, sin más,
además,
es exactamente igual que cualquier tarde de domingo,
no importa el mes,
no importa la estación,
no importa el año,
ni importa si llovió o si salió el sol,
porque en una tarde de domingo,
todos los recuerdos se hacen otoñales,
la luz se difumina tras el mismo cristal de la ventana,
y al final del día
siempre me inunda la necesidad de pensar que queda la
esperanza,
(por supervivencia, supongo)
que tal vez la semana que viene....
que tal vez el próximo mes...
que tal vez el año que viene...
que quizá próximamente...
que siempre quedará un poco de aire
después de respirar por un tubo de escape...
lo siento por la negrura de mis pensamientos,
pero es que la tarde de domingo
destroza mis ánimos
y me deja como una colilla que no sirve para nada
(bueno sí, para ser pisoteada),
hoy me siento más caracol que otra cosa,
hoy me siento cornudo (no sé porqué), baboso y arrastrado,
pero ese pensamiento en una tarde de domingo,
es algo tan de tarde de domingo...










que no altera ni la raíz de mi pelo,
no me pone ni triste ni contento,
me pone neutro en mi mar de dentro,
hoy siento el corcho en la yema de mis dedos,
además de náuseas por tanto sobrecogimiento.

MARGUERITE YOURCENAR