Éramos de esos grupos que se comían el mundo
y parte del universo
y todo lo compartíamos
como buenos muchachos que de aquellas éramos
y así fue hasta que un día nos dijeron o nos dijimos:
"Amaos los unos a los otros"
y al principio funcionó muy bien el invento
pero poco a poco
empezaron los celos y las envidias ajenas
y cada uno se fue haciendo propietario de su parcela
y tus lindes llegan hasta aquí
y los míos, hasta allí
y el sentido de aquella lucha cambió por completo,
ahora defendíamos nuestras parcelas,
ahora las adornábamos de banderas patrióticas,
y decíamos que nuestra patria o parcela era la única que de verdad lo era.
Ahora dejamos de ser aquél grupo donde todo se compartía,
y ahora somos de aquella otra tribu
donde todos nos miramos...
nuestro propio ombligo
y si coincidimos en algo con uno de nuestros vecinos
pues haremos causa común
y si no coincidimos en nada
pues haremos que el vecino se convierta en otro enemigo más.

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