Linda Pastan


 ¿No es oscura también la luna,
casi siempre?
Y la página en blanco
¿no parece incompleta
sin las manchas oscuras
de las letras?
Cuando Dios pidió luz,
no desterró la oscuridad.
Inventó en cambio
el ébano y los cuervos
y el lunarcito
de tu pómulo izquierdo.
Pero tal vez querías preguntarme:
“¿Por qué estás triste tan seguido?”.
Preguntale a la luna.
Preguntale qué ha visto.


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