Madre, no puedo decir
que lo siento
creo que te habría decepcionado
creo no, seguro
y porque tus estímulos vitales eran otros
me hablabas de la ambición ciega
de ser más que el otro
y el más rico de toda
ésta parte del mundo
y nada he sido de eso
a mi ambición ciega la domé hace un tiempo
y la hice obediente y le curé su ceguera
y lo de ser más que el otro
es algo que sigo sin comprender
y lo entiendo pero no lo comparto
así que de salida, ya fue anulada.
Y lo de ser más rico que nadie
tampoco se ha cumplido
además, eso no me inquieta ni lo más mínimo
y porque de pasta ando a medias
y en sube y baja contínuo
y porque así siempre fue en mi vida
pero me siento rico de letras y palabras
y de pensamientos y sentimientos
y además tampoco quiero ser el más rico de pasta del
cementerio
la pasta en el otro mundo ¿para qué vale?.
Yo quiero seguir siendo rico en lo otro
en bellas palabras
en inmensos sentimientos
para que me salgan por la nariz y por las orejas
y adornarme con los mejores pensamientos
que puede tener un ser humano
y no morirme libre de pecado
porque en realidad,
yo mismo soy un pecado
que con el tiempo fue creciendo
y acumulo pecados como otro acumula dinero
y mi realidad de ahora, es que soy un gran pecado
y viéndome a mi mismo en perspectiva
sé que soy una sombra que se desvanece o se alarga por las
tardes
y espero que al llegar la noche, nadie me encuentre.
Tengo el poder de hacerme invisible
y porque mi vestido de noche lo he convertido en sombra
y yo deslizándome por las sombras, soy un fenómeno
me camuflo entre ellas, juego a contar estrellas
me tumbo en la hierba y entonces pìenso
¿qué será de mí cuando me declaren como desaparecido?
y observo que hoy hay una estrella nueva,
que tampoco sé si es verdad o mentira
y vuelvo a pensar que yo dentro de poco,
seré parte de otra galaxia
y por supuesto, me he pedido ser estrella
y mejor que pudiera ser fugaz
y tal y como lo he sido en ésta vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario