Si un día me ves a lo lejos
piensa en mí
dedícame ese momento
y por un instante házme importante.
Empodérame
sácame brillo
y de nuevo te pido
que por un momento me hagas importante.
No necesito tus besos ni tus abrazos
el tacto es algo tan importante
que para aceptarlo tengo primero, que amarte.
Soy de la vieja escuela.
Y no te amo,
dejé de amarte hace unos años
¿qué duramos?
dos o tres años que nunca fueron seguidos
y uno tras otro y queriéndonos de cada vez un poco más
o tal vez, un poco menos
y porque por el medio hubo épocas de extensa sequía
y cuando nos sentíamos muy cerca simplemente nos
repelíamos como dos polos contradictorios
y venían otros meses de sequía.
Nunca supe muy bien si me querías
si yo para tí era un puto capricho o un antojo de primavera
y cuando me empezaban a desaparecer mis dudas
a continuación, me inquietabas
y porque dentro de tí, crecían los remordimientos
y le estoy poniendo a mi novio o pareja, los cuernos
y yo nunca fuí así y mientras resoplabas
y como si yo tuviera la culpa de aquello.
Unos meses separados
y poco a poco y de nuevo, nos íbamos acercando
y tras un par de semanas o tres medio juntos y bien escondidos
del mundo
las dudas existenciales empezaban a volver a crecer
y será mejor separarnos durante un tiempo
y para ver si vemos mejor las cosas o por lo menos si las vemos
de otra manera.
Y de nuevo empezaba ese puto calvario del sí o no
o los arrepentimientos a medias
y la lucha del sí pero no, se hacía tremenda
y al mismo tiempo,
el no pero sí, presentaba sus credenciales.
La lucha eterna entre el bien y el mal
y a tí no te quiero joder
pero a mi novio, tampoco.
Y así fue
y hasta que un día se cayó todo el decorado
y con él se derribó todo el montaje
y los dos nos quedamos en bolas
sordos y mudos y en pelota picada.
Yo
que me sentía iluminado por una varita mágica
y ante la pregunta ¿de ahora, qué hacemos?
le miré a los ojos y le dije
yo me voy para mi casa
y tú supongo, que te irás a la tuya con tu novio.
Yo no puedo ofrecerte una relación estable
y ser el sustituto de tu novio (qué jamás lo sería)
porque yo no estoy para hacer nidito con nadie
y porque entre otras cosas, me acabo de divorciar
y lo último que ahora quiero en éste mundo
es vivir en parejita.
Y amor compra el pan y el periódico
y de paso, házme una pajita después del desayuno.
y dime mi amor, me contestarías con relativo entusiasmo
y díme si me quieres o deshojamos una margarita
y yo te diría te quiero
pero además quiero que deshojemos la margarita.
Menudo aburrimiento me entra en el cuerpo
al tener ese tipo de pensamiento.
Me entran escalofríos y terrores nocturnos
y de seguir así
me acabaré meando en la cama
y porque conozco a mis esfínteres demasiado bien
y yo sé que ahora, se relajan con mucha frecuencia.
Y esto que acabo de decir
sé que no es muy poético
pero en general
tampoco la vida es tan poética como decimos que es.
Si un día me ves a lo lejos
piensa en mí
dedícame ese momento
y por un instante házme importante.
Empodérame
sácame brillo
y de nuevo te pido
que por un momento me hagas importante.
No necesito tus besos ni tus abrazos
el tacto es algo tan importante
que para aceptarlo tengo primero, que amarte.
Soy de la vieja escuela.
Y no te amo,
dejé de amarte hace unos años
¿qué duramos?
dos o tres años que nunca fueron seguidos
y uno tras otro y queriéndonos de cada vez un poco más
o tal vez, un poco menos
y porque por el medio hubo épocas de extensa sequía
y cuando nos sentíamos muy cerca simplemente nos
repelíamos
y venían otros meses de sequía.
Nunca supe muy bien si me querías
si yo para tí era un puto capricho o un antojo
y cuando me empezaban a desaparecer mis dudas
a continuación, me inquietabas
y porque dentro de tí, crecían los remordimientos
y le estoy poniendo a mi novio o pareja, los cuernos
y yo nunca fuí así.
Unos meses separados
y poco a poco y de nuevo, nos íbamos acercando
y tras un par de semanas o tres medio juntos y bien escondidos
del mundo
las dudas existenciales empezaban a volver a crecer
y será mejor separarnos durante un tiempo
y para ver si vemos mejor las cosas o por lo menos si las vemos
de otra manera.
Y de nuevo empezaba ese puto calvario del sí o no
o los arrepentimientos a medias
y la lucha del sí pero no, se hacía tremenda
y al mismo tiempo,
el no pero sí, presentaba sus credenciales.
La lucha eterna entre el bien y el mal
y a tí no te quiero joder
pero a mi novio, tampoco.
Y así fue
y hasta que un día se cayó todo el decorado
y con él se derribó todo el montaje
y los dos nos quedamos en bolas
sordos y mudos y en pelota picada.
Yo
que me sentía iluminado por una varita mágica
y ante la pregunta ¿de ahora, qué hacemos?
le miré a los ojos y le dije
yo me voy para mi casa
y tú supongo, que te irás a la tuya con tu novio.
Yo no puedo ofrecerte una relación estable
y ser el sustituto de tu novio (qué jamás lo sería)
porque yo no estoy para hacer nidito con nadie
y porque entre otras cosas, me acabo de divorciar
y lo último que ahora quiero en éste mundo
es vivir en parejita.
Y amor compra el pan y el periódico
y de paso, házme una pajita después del desayuno.
y dime mi amor, me contestarías con relativo entusiasmo
y díme si me quieres o deshojamos una margarita
y yo te diría te quiero
pero además quiero que deshojemos la margarita.
Menudo aburrimiento me entra en el cuerpo
al tener ese tipo de pensamiento.
Me entran escalofríos y terrores nocturnos
y de seguir así
me acabaré meando en la cama
y porque conozco a mis esfínteres demasiado bien
y yo sé que ahora, se relajan con mucha frecuencia.
Y esto que acabo de decir
sé que no es muy poético
pero en general
tampoco la vida es tan poética como decimos que es.

No hay comentarios:
Publicar un comentario