MARIANA FINOCHIETTO. "A mi viejo, en su ausencia"


 Miré mi sombra

extendida sobre el patio,

entre las hojas barridas

por el viento

del invierno que llegó

cuando no estabas.

La intemperie me alcanza.

Hace frío

en este lugar del mundo

donde ya no sos

más que un nombre que repito

para tenerte cerca.

He crecido,

pienso.

Mi sombra es una larga sombra

que se estira en la tarde.

Eras tan alto,

siempre.

Pronto olvidaré tu voz,

el sonido del viento

escapando por tu boca,

la minúscula vida

que se apagó,

suave como una vela.

Así debe ser,

asumo.

Las voces de mis hijos

invadirán el aire,

nombrarán con otros nombres

la sombra de mi sombra,

me exigirán,

urgentes,

la vida que les debo.














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