Yo no soy de arengas y soflamas para motivar a alguien
porque en público me acojono un poco
y no hace falta que el público sean mil personas
con cinco me llegan y hasta me sobran
cuatro sería lo justo
y dos sería un número demasiado corto.
Y ante más de mil personas he hablado varias veces
y siempre vuelvo a las grandes asambleas de medicina
donde había un aula de dimensiones estratosféricas
y para hablar allí,
había que estar muy convencido de lo que decías
y de lo que pensabas
y yo en éste aspecto, me consideraba un afortunado
porque tenía muy claras mis ideas
pero mis peores momentos
era cuando paraba la arenga por algún motivo
y eso me daba tiempo para pensar
¡oye tío! que estás ante más de mil personas
y entonces sacaba de mi chistera mi frase favorita
salgamos a la calle a manifestarnos
y porque la calle es nuestra
y no de la policía.
Que tiempos aquellos
de lucha antifascista
ibas derribando al opresor
y a toda su corte de aduladores.
El poder de la calle estaba contigo
y señalabas al enemigo
y arrastrabas a más de mil personas
o a veces, éramos más de cinco mil
y alguna vez fuímos,
una gran mancha de personas
que gritaban al mismo tiempo ¡democracia!
y ¡abajo el fascismo!.
Esa fue mi transición de la dictadura
a la democracia
mucha lucha y algo manchado con mi propia sangre
y con la de alguno más.
Y hoy en día ante más de mil personas
no abriría la boca
y no por falta de convencimiento
sino más bien
porque con la edad uno se ha vuelto más prudente
y además,
que hablen mis hijos o mis nietos
y porque en ésta vida todo tiene un relevo
y yo ahora debo preocuparme más
por la postura que debo tener en mi linda caja de pino.
Será la que menos duela.
Ahora mis asambleas serán en el cementerio
y después de muerto no sé si en las asambleas se habla
o nos entenderemos por gestos
y para no romper el silencio del cementerio
y para no molestar más a los otros muertos
que han solicitado morir en silencio
que ya tienen bastante con estar muertos
y sin que nadie renueve las flores que un día alguien les llevó.
Por mi parte, les presentó todo mi respeto
y toda mi admiración por ser y por estar muertos.
y como yo amo las plantas y las flores
mi primera reivindicación sería
quiero tener en mi lápida flores frescas
que inunden con su fragancia de flor
el mal olor de mi cuerpo putrefacto.
¡Tampoco pido tanto!

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