Mi ansiedad no es un síntoma de una enfermedad
ni es signo de nada patológico,
ni tiene un pronóstico reservado
y ni siquiera tiene tratamiento
y no lo tiene porque yo no quiero
y porque ya sé como funciona el tema
y te llenan de pastillas
que por el método del descerebramiento
te dejan profundamente atontado.
Mi ansiedad tampoco es ideal y bucólica
pero lo que yo quiero decir,
es que no me molesta demasiado
y por eso, la dejo estar conmigo
y cuando ella quiera
simplemente, la dejo ir.
y además, porque a veces me activa
y eso hace que mi cuerpo y mi alma
mejoren su funcionamiento vital.
Mi ansiedad es mía
y no quiero sedarla
ni deformarla para hacerla obediente
y para que se adapte mejor a mi viejo cuerpo.
Las ansiedades nunca son iguales
y tú tienes la tuya
y yo tengo la mía
y la mía la acepto y si puedo, la cuido y mimo.
Después van y te dicen
es que estás muy nervioso
y respiras demasiado rápido
y vas por la vida como un tren acelerado
que siempre llega antes de tiempo.
Algunos se atreven a darte un consejo
y te piden que te calmes por el medio que sea
pero te lo piden porque ellos están sobremedicados
y no quieren que les superes en rapidez mental
y que tu cuerpo se active antes que el suyo
ellos quieren que todos vivamos
en una especie de limbo
o dentro de un estado feliz permanente
y siempre sonriendo o riendo
y poniendo cara de que nunca has roto un plato
y andando como zombis que sólo piensan
en como comerse al siguiente.
Yo la respeto
y pienso
que ella también me respeta
y por eso a veces me pregunta
¿quieres que me quede contigo?.
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