NO SE PUEDE VIVIR CON MIEDO (Poema)

No, no se puede,
no se puede vivir con miedo,
no se puede nacer con él,
y después amamantarlo y criarlo,
y darle el mismo cariño que se le da a un amigo,
y que crezca contigo,
 y se desarrolle al mismo ritmo que tú cuerpo crece.

No, no se puede,
no se puede vivir con miedo,
no se puede dudar de cada paso,
y que cada paso sea una duda perpétua,
y es que el miedo es eso,
es un dragón con lengua de fuego,
es un volcán que invade tú cabeza,
es una cancela en medio de un descampado,
y es un ser inmisericorde y voraz como una piraña,
y te muerde y te destroza,
y si tú no contraatacas,
hasta se puede comer tú médula ósea.

No, no se puede,
no se puede vivir con miedo,
pues es un monstruo de dos cabezas,
y primero te da la mano,
y después te la coge y no te la suelta,
y cuando te acomodas a su compañía,
simplemente te mete la puñalada,
y siempre, siempre,
te la dará en medio de tú espalda.

¿DONDE ESTÁS? (Poema)

Donde estás,
donde estás que no te encuentro,
estas ahi, detrás de la pantalla,
o ya dejaste la silla vacía,
o es el vacio, el que me envuelve a mí,
de todas formas y sea por mi o por tí,
o por causas externas a los dos,
la conexión ha cogido la puerta de salida.

Donde estás,
estás cerca de la cocina,
o tomando el sol en la terraza,
y a lo mejor me planteo,
si tú no estás ahi,
que hago yo aquí sentado,
en ésta silla que me hace daño,
y viendo una pantalla donde impera la nada,
y entonces me desespero,
y me rasco y carraspeo,
y le doy una larga calada a mi cigarrillo,
y espero de nuevo,
y remugo por dentro,
y retuerzo mi cuerpo,
y al final concluyo,
y lo hago mirando al techo,
y viendo, el humo de lo que fumo,
que ya es tarde para esperar algo,
que yo no sé ni lo que espero,
y menos sé lo que yo quiero.

NORMAL, ANORMAL Y PARA NORMAL (Reflexión Aristotélica)

Ahora con la perspectiva que dá ver la vida desde la lejanía, es decir, vista la vida con el prisma del paso de los años y con esas ganas entusiastas que tengo yo de descifrar los misterios que me he ido encontrando, yo llego a preguntarme, si a mi vida le tengo que poner un sello, un sello que ponga si he tenido una vida normal o anormal o paranormal. En definitiva si me he desenvuelto dentro de los parámetros de la normalidad o fuera de ellos. El que ponga un sello u otro, es un juego, pero un juego que me puede ayudar a saber por donde me he movido. Si concluyo que mi vida fue normal, entonces la anormal o paranormal fue la vida de los demás, pues parto de un principio irrefutable, mi vida no se parece en nada a la de los demás. Y al revés también vale o sea, si mi vida fue fuera de lo normal, la de los demás fue normal.

                             A veces tiendo a pensar que yo fuí normal, pero muy movidito, desde luego, tranquilo y sumiso, nunca lo fuí. Y en otras ocasiones tiendo a pensar lo contrario, es decir  que nunca fuí normal y siempre me salí por la tangente. Para mí tiene más peso ésta última teoría, pues me encanta salirme por la tangente y siempre disfruté con ello. Y ya no digamos moverme en el filo de la navaja y hacer todo tipo de equilibrios y componendas, eso me apasiona y me apasionó desde siempre. Claro que estos son juegos peligrosos y no siempre uno está en plena forma para poder desarrollarlos. Si uno está bien, ¿qué le importan los límites establecidos?, pero cuando uno está mal, si importan mucho. Si yo me encuentro en mi salsa y con esa aptitud vital que yo tengo, los límites me los paso por el forro de los cojones y mantengo mi pabellón particular bien en alto. Pero cuando se está ahí arriba, por el camino te vas forjando enemigos, pues a veces hay personas que mal interpretan tú forma de ser y les resultas provocativo y hasta personas de tú entorno habitual se reviran contra tí. Hay mucho componente de envidias y de resentimientos y eso se acumula y sólo esperan el momento de verte débil, para darte un buen palo en la cabeza, un buen golpe mortal, un golpe definitivo.

                           Esto que describí anteriormente lo he comprobado in situ y me pasó varias veces, y para mi la más evidente de todas fue cuando fuí estudiante en Santiago. De aquellas era un tío que irradiaba y me mostraba seguro de mi mismo, con aires de líder y de mangonearlo todo. Y me forjé buenos amigos, pero también unos cuantos enemigos, enemigos que yo ni sabía que los tenía y que sólo estaban esperando el momento propicio. Y llegó ese momento y fue cuando dejé mis actividades revolucionarias y no me quedó otra que enfrentarme a mi propia realidad y que era bastante desastrosa. Acumulaba asignaturas pendientes y de varios cursos y aquello se me puso cuesta arriba. pero lo hice, me enfrenté con uñas y dientes, y a pesar que por el medio algunos antiguos compañeros y algún amigo se tomaron la venganza y se cebaron conmigo. ¿No eras tú el que ibas a solucionar el mundo? y ¿donde están tús camaradas y amigos?. lo de los amigos tampoco era así, porque más o menos los conservaba, pero los camaradas habían huído como ratas del barco hundido. Y me dolió y claro que me dolió y me hizo daño y tanto daño me hizo que incluso me ayudó a hundirme más en mi ciénaga.

                          Y no exagero nada, así fue y así lo viví. Cuestión vengativa fue mucha y de resentimiento mucho más que bastante. Aún a posteriori traté de entender porque creé tanto resentimiento y varias veces me puse en el papel de mis enemigos escondidos y pude sentir que sí, que pude hacer daño y aunque no fuera mi intención, si debí hacerlo. Pero esas cosas no se remedian con venganzas tontas y sanguinarias, pues yo me levanté de nuevo al cabo de unos cuantos meses y por fin entendí que habían sido otros tiempos y punto. Y si alguno me llevé por delante en esa época, pues fueron bajas colaterales y que se jodan y se retuerzan en su puta envidia.

                               Lo que yo realmente pienso, es que cuando estoy bien, soy un tío que irradio e imanto a las personas y no lo hago a base de estratagemas, lo hago con naturalidad, pues es un don con el que he nacido y por tanto no pienso desaprovechar y lo pienso exprimir hasta mi último halo de vida. Lo malo y como dije antes, es cuando empiezo a bajar mi tono vital, pues al principio, no quiero reconocer que estoy bajo minimos y entonces tardo demasiado tiempo en darme cuenta de ello. Pero todo tiene su cara buena y su cara mala y si yo quiero una cosa, pues simplemete me jodo y me tengo que contentar con también con tener la que no quiero.

                                En fin y concluyo, en el fondo me dá igual ser normal, que anormal o que paranormal, me importan las tres cosas un pito y el saltarme las reglas, para mí sólo tienen dos límites: uno que no me joda demasiado mi vida y la otra, es que traigan consecuencias sobre mis hijos, entonces apago y me voy y me vuelvo al corral de donde salípor la tangente. Aparte de éstas dos cosas, lo que me importa es seguir sintiendo con la misma intensidad que ahora siento y si para ello es imprescindible saltarse las reglas, yo seré el primero en saltármelas y que el mundo explote y que por mi se vaya a tomar por el culo.

EL JALEO (Fiestas)

Ya sólo queda un día para que empiece la fiesta de mi pueblo y la verdad es que no me encuentro nada excitado, más bien lo contrario, me noto apalancado y con ganas de estar tranquilo. Lo bueno de tener hijos, es que entre otras cosas, no te dan opción de poder escoger, es fiesta y para ellos lo es doblemente, y por tanto son fiestas al cuadrado y no vas tú hacer de esquirol y amargarles la gran fiesta. Al fin y al cabo, ellos, mis hijos se han criado aquí y ya llevan más tiempo viviendo aquí, que en Cádiz. por tanto son mezcla andaluza-menorquina.

                             Hoy es 23 de Julio y el ambiente prefesteiro va in crescendo. Se nota en que la gente está más alegre, y aún así no es mucho el desparrame de alegría, pero es algo y algo siempre es mejor que nada y se nota también, en que te saludan los que nunca te saludan. Otra cosa distinta, es que tú les devuelvas el saludo o que va a ser esto, hoy te saludo por ser fiesta y mañana no te saludo porque ya pasó la fiesta, pues una mierda para ellos, pues yo no te devuelvo el saludo ninguno de los dos días y que pasa. Para que andarme con gilipolleces y jurgos de niños. Pero ellos, los aborigenes del pueblo se lo toman así y es como si fuera una amnistía o indulto general y supongo que entre ellos y aunque sean enemigos ancestrales jugaran a saludarse en las fiestas, después ya pasan a gruñirse, como de costumbre.


                             No sé si aprovechar esto del indulto general y acercarme hasta la Policía Local, a ver si me indultan mis multas pendientes. Hoy ví y leí el calendario de fiestas y es infumable, es de esos calendarios sacrosantos donde ponen las fechas de las procesiones y si tienes fé a borbotones, te comes las procesiones sin ver que son una cutrada. Pues el calendario de fiestas de éste pueblo es igual, si tú crees y con una fé infinita en la fiesta, pues seguro que serán la hostia y cada año será mejor que el otro y demás pamplinas. Quizá vaya al "Jaleo", que viene a ser otra procesión, pero con caballos y sus jinetes respectivos. los jinetes hacen alzar a los caballos de sus patas delanteras y en eso consiste la originalidad del asunto. Claro, que como siempre y en todas las fiestas, todo bien regado con abundantes licores y en éste caso con "pomada" (gin con limonada bien fría), los caballos serán diferentes y seguro que mucho más grandes y más lustrosos y se alzarán y casi tocarán el cielo y menos mal que estaba yo allí y te salvé del caballo y si bailamos y nos tomamos otra, y...y... y si hay suerte esta noche mojo (éste último pensamiento es de mis tiempos mozos).

                          Así que nada, yo me siento tan contento y tan campechano como el papa Francisco. Y yo, como él, soy amigo del pueblo y si el pueblo necesita divertirse que se divierta y si necesita rezar, pues que rece. A mi que más me da, con tal de que me dejen en paz. Yo necesito tener cerca el calor del pueblo y notar como hierve, pero cuando el pueblo empiece a supurara alcohol, prefiero estar muy lejos y que el pueblo arda sólo.

EL PLAN B (El que viene después del A)

El verano poco a poco va pasando y sólo o casi queda por pasar la tortura del mes de Agosto y digo tortura, por el calor que suele caer a plomo en ésta Isla. Pasado Agosto esta Isla parece que se ventila y se despeja de guiris y sólo vamos quedando los que estamos dispuestos a hibernar en ella o sea los aborígenes y unos cuantos peninsulares. Septiembre, como Mayo y Junio, es un mes maravilloso, es mes de transición y por tanto se aflojan las temperaturas e incluso puede llover, ahora si llueve, llueve a espuertas y sin límite, y es cuando hay más riesgo de inundaciones. Son éstos tres meses los ideales para recorrer los sitios idílicos que en verano son prohibitivos por las invasiones de las hordas de los guiris. Septiembre también es buen mes para pescar, pues el sol ya da más de soslayo y eso a los peces les gusta y además el mar rezuma tranquilidad y eso aún les gusta más. Es como después del fragor de una batalla, en que hay un silencio bestial y sepuscral, pues el mar después de la paliza veraniega es un remanso de paz.

                                        Los planes pueden ser bastante sencillos: ir a las mejores calas, pasear lo que te dé la gana, pescar, y si puedes follar mucho, pues lo haces, pero eso va bien en todas las épocas del año. Desde ésta esquina del mundo, siento que hasta lo más sencillo también se complica. Veo que están cada vez más próximas mis vacaciones (2ª quincena de Agosto) y aún no me siento lo suficientemente consolidado económicamente para poderme ir de vacaciones. por tanto me estoy oliendo un nuevo aplazamiento: ni Portugal, ni Tarifa, ni hostias benditas. Por eso me veo obligado a trazar un nuevo plan y sólo por si acaso, un plan B, que se llama. Y creo que ya le voy dando las primeras pinceladas, se trata de que si me tengo que quedar, buscar hasta en los rincones más recónditos, nuevos estímulos. Y otra vez vuelvo al mismo plan aplazado desde éste invierno, dar la vuelta a la Isla a patas. Hay un camino precioso que rodea toda la Isla y que va al borde del mar, el Camí de Cavalls, se llama. Como no se puede acampar y mi cuerpo serrano no está para dormir sobre el suelo, pues me desplazaré en coche y haré camino de ida y vuelta o sea más o menos sobre 20 km. por etapa. Llevaré bocatas, agua, y haré fotos, muchas fotos y me daré muchos baños en calas desérticas. Es un plan B y por tanto está detrás del plan A, que es Portugal o Tarifa, pero ya veremos en que termina la cosa. Aún tengo tiempo de inventarme el plan C.

MERCADONA (Suplicio)

Ya tengo mi lista, la lista de la compra, y no la lista de Schindler, la mía es de compra, compra y sólo habla de atúnes, mantequilla, leche y demás derivados alimenticios. No sabeis que ilusión me hace tener una lista de la compra, sin ella os aseguro que no podría vivir. Y es que con la lista, ya tengo el croquis mental del supermercado, ya sé porqué pasillo empezar y después seguir en zig-zag, hasta dar por culminado el recorrido turístico. Y ya no me dilato más, tengo todos los preparativos, sólo me faltan las ganas y la voluntad de levantarme. ¡Joder!, acabo de encender un cigarrillo y no sé si lo he hecho por despiste o a propósito, pero el caso es que está encendido y estoy saboreándolo y ese un placer que sólo tenemos los dioses.

                                Escribir y al mismo tiempo fumando un cigarrillo, es gloria bendita. Y es que con cada calada me entran ganas de escribir más, es como si me inspirara con cada calada, es como si me estuviera fumando a mi musa. Son manías, ya lo sé, son manías que en éste caso me hacen daño a mí, pero no a los demás, digamos por eso del fumar. Son manías iguales a tener que escribir encima de una mesa y sentado en una silla duras e incómoda y todo colocado bajo mi orden desordenado o sea a ojos ajenos es todo pura anarquía y en cambio para los míos, está en el orden que tiene que estar. Pues con los ojos cerrados puedo encontrar todo, un bolífrafo, los folios y el paquete de Chester y hasta el vaso de agua. Y ahora sin más dilación, el Mercadona me espera.

                               Ya estoy de vuelta del mercadona, mi dí un baño de multitudes y colmé mi glándula pituitaria y lo hice olfateando el olor de todo tipo de sobacos, sobacos de hacer cola, sobacos veraniegos y de camisetas sin mangas y con plastas aromáticas bien mezcladas, una mezcla del sudor con el desdorante barato. Por lo demás no hay más novedades, salvo lo de siempre, el hacer la compra a toda hostia y todo previamente apuntado, pues a esa velocidad se me quedarían la mitad de las cosas. Y claro al llegar a la cola de la cajera, ya tuve la típica bronca muda, sólo hizo falta la mirada y ponerle el carro delante para que no se colara. La tía iba vestida de tigresa y se lo creía, se sentía divina y debía sentirse invisible y yo me sentí un león de supermercado, le tuve que echar un gruñido y enseñarle las uñas. Ella me lanzó su mirada de fiera y yo se la devolví con creces y como yo estaba primero, a la tía no le quedó otra que achantar y ponerse a la cola.
                             Y bueno, el ataque de hambre que me entró al salir del Mercadona,  y debió ser por comer tanto con la vista, que mi estómago se quejó y no pude esperar más y con el coche recalentado y a más de 35º, me zampé media barra de pan como el que no quiere la cosa. Y ya está, este cuento se ha acabado.

EL HÁBITO HACE AL MONJE (Morriña)

  Es verdad que el hábito hace al monje. Y lo digo porque desde que estoy fuera de mi casa  y aparte de estar agotado, no soy el mismo. Me falta el sitio, mi sitio, mi mesa, mi ventana, mi vecino de enfrente guarro y asqueroso, sí, el que apoya su panza grasienta y desnuda, sobre el alfeifer de su ventana y come su bocata rebosante de aceite y beicon y tocino y grasa de ballena. Me faltan mis cuadros, mi música, mi brisa marina. Uno se hace al sitio y el sitio se hace a tí y se crea un vinculo y una dependencia mutua. ¿Es mi casa o es mi sitio?, yo estoy convencido que lo que echo de menos, es mi sitio, ese lugar envolvente y mágico que hace esquina en mi sala de estar y en el que vuelan las palabras, se enredan y juegan y al final se plasman en historias escritas. Es mi secreto, es mi tesoro escondido, es mi karma y mi alma y es el rincón donde juegan las letras.

                                La musa, la musa me falta y sé que la tengo, porque ahora mismo está conmigo, pero no se siente cómoda con mi nueva ubicación. Me visita y está un rato, pero se le nota incómoda y a la mínima coge la puerta o coge la vía de Ronda, pero el caso es que se va y eso es lo que cuenta. Los sitios como todo en la vida, tienen su propio halo y yo no digo que al final no me acostumbre a otra ubicación, supongo que sí, que me haré a todo lo que venga, pero mientras tanto os juro y perjuro, que no es lo mismo. Me siento perdido como un naúfrago en medio del mar y no paro de buscar mesas extrañas, a ver con cual siento una mejor onda o en la que mi hada me diga que si, que en ésta mesa ya está ella  más cómoda.

                              Ella, mi musa o hada, para asuntos de escritura es la que tiene la vara de mando y yo soy un puñetero mandado, un corderito obediente y baboso o sea un lameculos y un pelota. Seguiré buscando mesas ajenas, mesas en rincones o en terrazas o con vistas al mar, mesas con sombras diversas, sombras de toldos, de higueras o de moreras, y juro por éstas y por las otras, que no cejaré de buscarla. Yo y mi ordenador formamos un equipo y éste pequeño portátil es como una prolongación de mis dedos, está tan hecho a mí y yo a él, que va a ser difícil que nos puedan separar. Los dos seguiremos en nuestro empeño y daremos con la mesa que toca, una mesa con buenas vistas, con una sombra densa y fresca, con un buen café mañanero y si puede ser, con una bonita música de fondo. ¡Tampoco es pedir tanto!, son sólo cuatro cosas banales. No estoy pidiendo que me toque la lotería, ni el gordo, ni el sorteo de la Once, ni la quiniela, ni siquiera que me toque la muñeca de la rifa de la feria. No señor no pido más que cuatro pequeñas cosas.

TE BUSQUÉ (Poema)

Te busqué, te juro que te busqué,
sí, yo te busqué debajo de las piedras,
y me subí a las ramas de los árboles,
y excavé túneles en el tiempo,
y no te encontré,
ni siquiera te divisé,
ni percibí la sombra de tú pasado,
y fue llegar al punto más alto del cielo,
y ver que todo lo que me rodeaba,
eran desiertos en medio de la nada.

Y te juro, que te busqué,
te busqué entre la gente,
y te ví muchas veces,
ví tú espalda, tús hombros y tús caderas,
 y las ví andando por las aceras,
y yo corrí más que el latido de mis ojos,
y al llegar a tú altura,
no podía entender,
 que tú fueras otra persona.

Y te juro que te busqué,
te busqué en otros cuerpos,
en cuerpos ajenos y extraños,
en cuerpos que sólo salen de noche,
y jugando a que el azar me diera la mano,
y te juro que no te encontré, 
les faltaba el hoyuelo de tú cara,
y la cicatriz debajo de tú pelo,
y el olor de jazmín de tú aliento,
y la ternura de tú mirada,
y no, no eras tú,
nunca volviste a ser tú,
pero que conste que te busqué,
y hasta volví al mismo sitio,
y en el mismo día de verano,
y llovía igual y vi salir el barco,
el mismo barco en que juré,
que nunca pararía de buscarte,
y así hice, 
te busqué hasta que por fin,
te encontré en otro día de verano.

LUNES LUNERO (Agenda diaria)

Hoy es lunes, lunero y tengo una sensación espeleznunte, tengo tanto pendiente, tengo tanto que escribir que no me da tiempo ni a coger el aire y quiero escribirlo todo, todo lo que veo, todo lo que siento, todo lo que pienso, todo. Bueno el día promete, está un día precioso de verano y con una predicción de calor que te cagas, con mínima de 22 grados y mi principal función hoy, es volver a ordenarme. El hecho de quedarme sin casa te deja con una sensación de quedarte en pelota picada en medio de la nada y esa es mi meta de hoy, resituarme.

                      Por lo demás el mundo siguió funcionando mientras yo no estuve, lógico o pensaba que era imprescindible. Tampoco hubo muchos cambios, pero si algunos, por ejemplo, que Obama se mojó un poco y al final tendió una mano a sus votantes y defendió los derechos de los negros. De todas formas de Obama ya no me creo nada, primero y para empezar porque está en la cúspide de un poder blanco, si hasta a la casa presidencial le llaman Casablanca y por tanto hoy te tiende la mano y mañana te la corta. Lo de Bárcenas y el Rajoy sigue su hoja de ruta pero va in crescendo y el Rajoy no sabe donde meterse y es que es vergonzante lo que él hace, pero sobre éste tema se escriben ríos de tinta y por eso no le voy a dar más vueltas. En tal caso sólo pedir un deseo, que revienten todos e incluyo a todos, a los peperos y a los psoeros y a algunos más que son inclasificables, que también los del PSOE tienen su buena espina clavada, los ERE y lo que les queda pendiente a todos.

                             En verano baja la actividad a todos los niveles, bueno menos en mi sector y en algún otro, por ejemplo hostelería, pero a nivel global y sumando y restando, el resultado es que baja la actividad. Ahora a prepararme para las fiestas de mi pueblo, mejor dicho a preparar las viandas y la dormida de los amigos de mis hijos, que al final hacen un aterrizaje de 15 amigos, más mis hijos y todos a cenar y a sobar en la casa de la madre. ¿y quiénes van a cocinar y preparar la infraestructura logística?, pues quienes van a ser, los gilipollas de sus padres. Pero en el fondo y aunque me queje, a los dos padres nos encanta ver una feria dentro de la casa y de paso ver en directo como les va la noche de marcha, si van muy pasados de tuerca o si ya van sobrepasados. Pero el aspecto que sobre todo pesa es el primero, el que siempre nos gustó tener nuestra casa llena de gente, aunque ahora no sea mi casa y sea la de su madre, pero ante los hijos seguimos siendo los mismos padres y a los dos nos tocará currar hasta las tantas. ¡Así que a morir en el intento!.

¿QUÉ VOY HACER? (Poema)


Que voy hacer,
que voy hacer con tús fotos colgadas en mi pared,
dejarlas y contemplarlas,
o descolgarlas y guardarlas.
Que voy hacer con los recuerdos,
con los recuerdos atrapados,
y que tejen telarañas aún sin barrer,
almacenarlos u olvidarlos,
o resetearlos y volverlos a vivir.

Que voy hacer contigo,
decirte que si, que te quise,
y que te quise intensamente,
y que ahora ya no significas nada o casi nada,
o si, pero no tanto,
o algo quedó después de la tormenta,
o que del puñado de arena sólo me queda algo entre mis dedos,
y es que es duro decir lo que duele,
y es duro porque duele dos veces,
duele cuando lo piensas
y duele cuando lo dices,
y es que lo duro hace daño, mucho daño,
es como parir a un niño con cuchillos,
o es como tragar aceite hirviendo,
y es tanto el dolor y es tan fuerte,
que a veces dudas si es lo correcto,
si es mejor decir lo que no quieres pensar,
o pensar lo que no quieres decir,
y quizá nunca se sepa la solución perfecta,
y puede que las dos se complementen,
y que una sin lo otra no puedan existir,
y entonces decir, te hace pensar,
y pensar, te hace decir,
y en éste punto al que he llegado,
es mejor que vomite las palabras malditas,
lo siento, pero esto se ha acabado.

Y a lo mejor yo, me equivoco,
y nada se acaba,
 sino que al acabar, se empieza,
y todo se hace una rueda,
y da vueltas y más vueltas,
igual que la tierra sobre su eje,
y al final, no hay principio, ni final,
y sólo hay una autopista infinita,
y una continuidad maldita,
y entonces me vuelvo a preguntar:
¿se ha acabado o ha empezado?,
y de nuevo dudo y redudo,
¿y qué voy hacer con tús fotos colgadas en mi pared?.

LA FIESTA (Relato)

Hoy es domingo 21 de julio y aún estoy de resaca. Aún padezco los síntomas del agotamiento y es que debe el viernes estoy durmiendo a trozos. Ayer sábado ya fue la hostia, dormí 30 minutos por la mañana, entre aviso y aviso y por la tarde un par de horas. Por la noche dormí de 1 a las 3 de la mañana y de nuevo de pie y a currar. Llegué sobre las 6 y me dormí 1 hora, la hora que me faltaba para acabar mi jornada. Y hoy más de lo mismo y al final tengo el cuerpo y la cabeza destrozadas y aún así me como el coco de porqué no me encuentro a tope. Deben ser las ganas de escribir, las que me están incordiando y las que me dejan éste mal sabor de boca.

                         Me siento bloqueado, pero os hablaré un poco de éste pueblo. Resulta que el 24 y 25 de Julio estamos en fiestas, las fiestas de San Jaume y por tanto el pueblo está un punto revolucionado. El ambiente prefestivo, donde ya están montados los chiringuitos de feria, que por cierto son cuatro, y sobre todo se nota en la gente, por el número de personas que andan por sus calles y por como se lo toman. Pues es como en todos los pueblos, sus fiestas son la hostia y no hay mejor fiesta en éste mundo que la de su pueblo. Y tú desde fuera mirando perplejo, si todos los años es el mismo cuento: los chiringuitos de feria, los caballos dando saltos, la misma música cansina y los mismos bares abiertos. Pero yo debo ser el ciego en el reino de los tuertos y entonces no me entero de nada, simplemente porque no lo siento,  y carezco del fervor guerrero y entusiasta festeiro, es decir no me trago nada y sin fe ya se sabe, nunca alcanzaré el cielo. Claro que otras veces me llegué a creer algo de éste cuento, pero era a base de doparme, bien anestesiado de "pomada" (ginebra con limonada), que es lo que se bebe en todas las fiestas de Menorca, entonces y poco a poco, ya te entraba el fervor guerrero y esa fiesta tan cansina hasta te parecía divertida.

                      Es duro reconocerlo, pero las fiestas populares y en general todas las fiestas, sino están bien regadas de alcohol, al final resultarían ser un muermo y es más, serían un puto coñazo y un agobio lleno de gente y de personas que chillan como locos y con música de fondo con un volumen para los sordos y de bocinazos de los cacharros y los olores de sudor de sobaquillo y de desodorantes de a cinco pesetas y de colonias de varon dandy y de perfumes de mujer tigresa y todo ese rebujado, te da un mareo que no veas. Al final nunca sabes porqué acabas vomitando: si es por pasarte de dosis alcohólica o porque te metieron un garrafonazo o porque ese rebujado de olores, sabores, colores y sonidos, son los verdaderos causantes de tú vomitona. O simplemente y es lo más lógico, que todo ese conjunto de sensaciones histriónicas te alteren los sentidos y para combatir esa sensación de disconfor, pues empinas el codo como un cosaco. El caso que el resultado siempre es el mismo, acabas vomitando a la vuelta de una esquina y sino lo haces cuando alcanzas el baño de tú casa.

                    Por eso y en definitiva, la fiesta de éste pueblo me importan un pijo, y todo porque no pienso beber ni jarto de vino. En tal caso un paseo para ver los caballitos menorquines como hacen sus saltitos y en horas más peligrosas me refugiaré en mi casa. De todas formas el día grande, grande dentro de lo chico, es noche del 24 al 25 y ese día estoy de guardia y no pienso cambiarla, un poco de guerra me viene bien para mi cuerpo serrano.

HASTA AHORA YO FUNCIONABA POR CICLOS (Primera parte)

 Hasta ahora yo funcionaba por ciclos más o menos bien definidos y entraba en crisis o en depresión y cuando la remontaba me esperaban 10 añ...