OCTAVIO PAZ


Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.













A veces se hace agradable hacerse gente

A veces se hace agradable
hacerse gente
y diluirse en mares de brazos, piernas y ojos
y comer sano porque te apetece a tí
y no porque los demás te lo impongan
y sentarse sin más en cualquier lugar
a disfrutar de ese momento de paz infinita.
Ser mucho más que muchos
que todos ellos haciendo masa
y tener miles de cerebros remotos
que funcionan por sí sólos
andar entre millones de pies que se parecen a los tuyos,
ser un cuerpo que se une y se funde con otro cuerpo cualquiera,
caminar codo con codo y rozándolo todo,
con el corazón en una mano
y con la otra, levantar al compañero que se ha caído
y al mismo tiempo
ser marea y ser océano.
Me gustaría haber anidado,
en las ramas más altas de aquél ciruelo
y disfrutar de las mejores vistas alrededor de mi vida
y ser pájaro que bate sus alas
y que cuando quiere se escapa
y se va detrás de los patos que emigran hacia el norte.














MI VIAJE Y EL PUENTE


 En éste puente yo aterricé con mi nave interestelar. Venía de visitar otros planetas, otros satélites y de perseguir estrellas fugaces y porque no lograba entender el porqué de su fugacidad (de hecho, lo sigo sin entender). No aterricé sobre el mismo puente y porque mi nave y por su propio peso de máquina infernal, se lo llevaría a los infiernos de la profundidad y entonces fue al lado y sobre un saliente de roca granítica y fuertemente resistente y al ver la hermosura de ese puente, ahí mismo me dí cuenta que en la Tierra hay tesoros escondidos y mi esperanza es que nunca se encuentren y porque si no ese hermoso puente que vemos en la foto, cubrirán sus escalones con cemento, pondrán a dos gorilas a cada lado del puente y el que no pague le harán dar la vuelta y ya que ha ido hasta allí pues el gorila le informará adecuadamente y a los que se niegan a pagar, le dirán que a menos de 50 metros del puente hay un par de chiringuitos que venden réplicas de plástico del puente y los que pagan y podrán pasear por él, dirán que si tiras desde arriba un euro, te acompañará la suerte el resto de tu vida y mientras tanto, todo ese inmenso montón de euros cubrirán el cauce del río que discurre por debajo del puente y que al final se morirá por quedarse seco y acabará convertido en un basurero que tiene por encima un puente de piedra. La otra versión, es que si tiras pequeñas piedras del muro que lo delimita, podrás formular un deseo por cada pequeña piedra que tires. Y al final, el puente también se quedará primero sin muro, después sin escaleras y por fin, sin el propio puente de piedra. También me dí cuenta que hay almas que nunca descansan, algunas porque son insomnes, otras porque son más de ciudad y no les gusta vivir en medio de la naturaleza donde no hay móviles, ni internet, ni televisión. También sentí que allí había gritos inaudibles de almas sufrientes que algún día se tiraron desde él, que había susurros de inocentes que fueron tirados por otros y que había miedos que de vez en cuando rebotaban entre las sonoras paredes del desfiladero donde se apoyaba el puente, pero que ante tanta inusitada belleza, el miedo, los gritos y los susurros, se convertirían en gotitas de agua y sal y es cuando me puse a pensar, que las piedras también lloraban.

Leopoldo Lugones. "Otoño"


 "No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido".


COMO SI FUERA...

 

Como si fuera narrado por un cuento mal contado
o por una pesadilla mal digerida...
sé que a veces me despierto en medio de la noche
y con el estómago en el cielo de la boca
y todo me arde en mis oquedades, mucosas
y vísceras huecas,
todo me hiere como un hierro candente que sube y baja,
todo ese daño me estorba,
todo me sangra a borbotones,
todo me resulta ácido y desconcertante...
Mientras tanto
algo punzante perfora mis cuerdas vocales
y un agudo grito sale por mis orificios bucales,
entonces me doy cuenta
que algo más está saliendo por mi boca...
Y al final, hasta me da pena
porque era la última mariposa que quedaba de tí.













FUERA YO CAPAZ (Batania)

Fuera yo capaz
de amarte en picado
sin quererte mía;
fuera solo un peine
que pasa por tu pelo
y no lo retiene.













Hablar por hablar o hablar para aburrir al contrario

 

De nada sirve hablar

cuando tienes poco que decir

y a eso se le llama

hablar por hablar

o hablar para aburrir al contrario

y le dices algo, lo que sea

y a continuación le dices lo contrario

pero al final, 

le dejas la duda sobre lo que has dicho

y dejas todo en suspense

y en puntos suspensivos...

Y más tarde

 le vuelves a decir algo, sea lo que sea

y le repites el mismo proceso

y pasas de la certeza a la duda

y de la duda a los puntos suspensivos.

Y así una vez tras otra

y hasta que el tío caiga rendido.












Y ESTE ES EL PARTO DE UN POEMA

 

Ahora mismo estoy ante una página en blanco

no hay letras, no hay palabras, no hay tinta,

no hay comas, no hay puntos

ni siquiera hay una arruga en una esquina de la página,

ni una mancha, ni una huella

ni la intención de un poema que aún no fue escrito.

Estoy ante un folio en blanco

y siento que a mi alma le está pasando lo mismo

 me muevo entre dos blancos

el del papel que es blanco polvoriento

y el de mi alma que es polvo de ángel

y hasta mi sangre es un líquido blanco

que poco a poco se convierte en tinta negra

que en éste momento

empiezo a imprimir con mis dedos.

Y éste es el parto de un poema.











"Nostalgia", Rosario Castellanos

"Ahora estoy de regreso
Llevé lo que la ola, para romperse,
lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una
criatura viva;
el silencio.
Heme aquí suspirando
como el que ama y
se acuerda y está lejos".

LOS SUEÑOS SON SUEÑOS


Aquél cálido verano en que te conocí, ¿lo recuerdas?, porque a mí no se me olvida. Recuerdas la luna llena y su luz derramada sobre el océano. Recuerdas el atardecer sobre aquella playa. Recuerdas los pinos y su olor y su textura resinosa y como al llegar la noche la hoguera era nuestro último refugio. ¿Te acuerdas?. Yo si me acuerdo. Me acuerdo de cuando me acariciabas o como te reías y enseñabas tus dientes de plata reluciente. Me acuerdo de tus pechos y como ibas desabrochando los botones de tu camisa. Me acuerdo de hacer el amor en la húmeda arena o al lado del dulce calor de la llamas o dentro de la tienda entre aquél caos de ropa y sacos. O cuando bailábamos a la luz de la luna y con los cuerpos desnudos y acariciándonos como dos locos en medio de un pinar atlántico. Me acuerdo de tus besos y del olor de tu piel, de tus ojos color miel y de tú nariz pequeña y aguileña. Me acuerdo de todo, de cada detalle, de cada segundo, de cada instante. Me acuerdo cuando hacíamos el amor en la bañera, de decirnos te quiero hasta el aburrimiento, de las noches en vela y todo por no dejar escapar ni un solo momento y porque para nosotros ese momento... podía ser el último. Digamos que intuíamos que ese momento que los dos sentíamos a la vez y al mismo tiempo, podía ser el preludio de nuestra despedida.

Y así transcurrieron las noches y los días, los cuales parecían inagotables, pero así y todo, los días iban desapareciendo y ellos arrastraban consigo las noches. Pues todo estaba ya escrito, todo estaba predeterminado, todo lo que hacíamos nos llevaba, sin saberlo, hacia la despedida y por eso intuíamos que lo nuestro acabaría escapándose como se escapa un puñado de arena entre los dedos. Y por eso, cada momento lo exprimíamos con todas nuestras fuerzas y así, hasta caer los dos juntos extenuados sobre la arena de aquella playa. Yo recuerdo éstas cosas y podría recordar muchas más, pero no quiero aburrirte, mis recuerdos son míos y nadie me los puede quitar, ni tan siquiera tú podrías y por supuesto, menos te dejaría. Aunque a lo mejor tú también recuerdas todo como yo lo recuerdo y entonces y digo a lo mejor, aún podíamos de vez en cuando volver a revivirlos juntos, aunque sea a través de nuestros más hermosos sueños. No hay otra forma de vivir con los recuerdos, si no es así, recordándolos y nada más que recordándolos, pues si uno quiere darles forma y hacerlos reales, lo único que hará es que el dolor inunde el mundo de tus sueños y a partir de ahí, esos recuerdos se harán insoportables. Por eso es mejor así, seguir sólo soñando y sin querer darle más bombo al tema y porque ahora en realidad, no tiene la importancia real que tuvo en su momento. Ahora es un maravilloso recuerdo que de vez en cuando se cuela en uno de mis sueños. Y ese es su sitio y ahí hay que dejarlo.














EL HECHO...


 "El hecho de ser habitados por la nostalgia
demuestra
que el poso que dejan los sentimientos
son nuestra principal fuerza motriz"

MARGUERITE YOURCENAR