Hoy al despertar, que fue hace no tanto y mira que son la 1 de tarde, pensé por un momento que tendría que cambiar de cuerpo, el mío está demasiado pasado y demasiado viejo, y chirría por todos los goznes y por todas sus articulaciones y se cae a trozos y algunas zonas de mi cuerpo empiezan a oler a podrido y por eso las moscas no djan de darme por el culo y en fin, que cada despertar de cada día se acompaña de todo tipo de dolores y sinsabores y de pensamientos cada vez más patéticos. Claro que el otro día ví al Trump en la final de la copa del mundo de fútbol y como siempre haciendo el ridículo y el payaso y totalmente metido en su patética salsa de niño caprichoso y consentido, pero en lo que también me fijé, es que de repente le cayeron encima los 80 años que tiene, patoso en sus andares, inseguro a cada paso que daba, el mundo que le suponía tener que subir dos escalones y sobre todo, todo el miedo que tenía en cada uno de sus movimientos y como a estas alturas ya no lo podía disimular
como hacía hasta ahora. De todas formas y digo a como lo hacía hasta ahora, hasta sus 80 años de mierda, el tío iba disimulando que estaba en pleno estado de la decadencia física (porque en la mental ya lleva instalado desde hace mucho tiempo) que supone entrar en la vejez más cruel y más cruda. Quiero decir que no se correspondía su edad física con su estado real o eso es lo que me parecía a mí desde aquí. Pero lo que él no sabía es que a cada cerdo le llega su san Martín, que es el puto día de la matanza del cerdo y al parecer también de él, pero hablando en concreto de él, digo del Trump, el otro día le ví como si todos esos años que hasta ahora iba disimulando, de repente le cayeron todos encima y con todo su estrépito de cuenta pendiente. Y sus payasadas de niño pequeño y su bailecito ridículo y estúpido, de repente es como si adquirieran el verdadero tono de la más extrema de las ridiculeces y estuvieran dando paso a un nuevo espectáculo, ese que nos muestra la decadencia de su vejez y de la que hasta ahora estuvo disimulando. Y claro uno no deja de pensar que menudo equipo tendrá detrás de él, un equipo dedicado y entregado a disimular la puta edad que tiene: fisios, dietistas, estira pieles, dentistas, urólogos, reumatólogos, neurólogos, digestólogos, aparte de todo ese ejército de psiquiatras y psicólogos, que ya llevan muchos años trabajando con él, pero sin conseguir nada de nada. Y en esa posible fortaleza que vendía cara afuera y que por ejemplo, con ella se cargó al Joe Biden que tampoco era mucho más mayor que él, el Biden sólo le llevaba 3 años al Trump, pero al final parecía que había 30 años entre el uno y el otro. Pero como todos sabemos y porque así estaba escrito en el contrato, llega un momento en que la vejez es imposible de ser disimulada.
Y creo que a mí, me está pasando exactamente lo mismo, salvo claro está, esas inmensas diferencias ideológicas que hay entre los dos y que él está forrado de pasta hasta la bandera y bueno, que él tiene 10 años más que yo y 10 años a éstas alturas de la vida, tienen su valor en oro. Y eso ya sea Trump y ya sea el tío más poderoso del mundo y porque la vejez no tiene más vuelta de hoja, no tiene otras vistas que no sean hacia el valle de la muerte. Que sí, que él se hará un funeral todo pomposo, ceremonioso y ostentoso y que saldrá en todas las televisiones del mundo y no irá dentro de un caja de pino como será la mía y porque la suya y como mínimo será de caoba recién importada y traída en un avión privado y desde Camboya y no me toques la..., pero sea de la manera que sea, el que va dentro de la caja será un hombre muerto y que tan muerto será, que a los 2 o 3 días las moscas y gusanos y sea él o yo, igualmente empezarán a darse su festín sobre nuestra carne putrefacta. De momento nadie se puede salvar de la muerte y porque la muerte funciona aparte de todo y de todos y está más que demostrado que tiene su propio calendario que ni toda las pasta del mundo lo podrá cambiar. Si la muerte tiene la idea de llevarte con ella en esa determinada fecha, te llevará seguro y pase lo que pase y porque a la muerte no se le compra ni con todo el dinero del mundo, ni podrá el Trump mandarle de esos que tanto le gustan, un comando de élite y que va armado hasta los dientes y para que la haga cambiar de idea. La muerte ni se vende ni se compra. Y eso será mejor que no lo dudes y porque así al final, te resultará que todo éste proceso sea menos traumático para tí y para los demás que te rodean y así será más suavemente aceptado. Pero claro, la decadencia que va sufriendo uno mismo, no es tan fácil de asimilar y más si te cres el tío más poderoso del mundo mundial.
¡Joder! me fuí con el Trump a darnos un paseo y eso que hoy no pensaba hablar de él, pero se me coló por cualquier resquicio que ahora con la vejez, son de cada vez más abundantes. Pero a lo que iba al principio de ésta mierda de disertación, es que tengo que ir encargando otro cuerpo y porque ya no puedo vivir más tiempo dentro de éste, lo veo tan viejo y tan cansado y agotado que ya no puedo dismular más todo el hartazgo que tengo de él. Además, no quiero hacer como el Trump y así intentar disimular que uno está entrando en su tiempo de su máxima decadencia y porque tal y como he dicho anteriormente, la vejez se puede disimular durante un tiempo limitado, pero que llegará un día en que te pase factura y que todo el tiempo que has dedicado a disimular, se añadirá al propio proceso degenerativo en el que realmente, estás instalado. Y por decirlo de otra manera, es una forma más de como pagar dos veces el mismo impuesto, que en éste caso, se llama vejez y de la que nunca y jamás nadie nos podrá salvar. Ahora dentro de mi imaginación siento como me están dando la bienvenida al club de la vejez y por haber aceptado ser un miembro más de ese club. En éste justo momento me están aplaudiendo y todos se han puesto en pie y ¡joder! como me estoy emocionando.
Hoy al despertar, hace no tanto y mira que son la 1 de tarde, pensé por un momento que tendría que cambiar de cuerpo, el mío está demasiado pasado y demasiado viejo, y chirría por todos los goznes y por todas sus articulaciones y se cae a trozos y algunas zonas de mi cuerpo empiezan a oler a podrido y cada despertar de cada día se acompaña de todo tipo de dolores y sinsabores y de pensamientos cada vez más patéticos. Claro que el otro día ví al Trump en la final de la copa del mundo de fútbol y como siempre haciendo el ridículo y el payaso y totalmente metido en su patética salsa, pero en lo que también me fijé, es que de repente le cayeron encima los 80 años que tiene, patoso en sus andares, inseguro a cada paso que daba, el mundo que le suponía tener que subir dos escalones y sobre todo, todo el miedo que tenía en cada uno de sus movimientos y como a estas alturas ya no no lo podía disimular mucho. De todas formas y que hasta ahora, hasta sus 80 años de mierda, el tío iba disimulando que estaba en pleno estado de la decadencia física que supone entrar en la vejez más cruel. Quiero decir que no se correspondía su edad física con su estado real o eso es lo que me parecía a mí. Pero lo que él no sabía es que a cada cerdo le llega su san Martín, que es el puto día de la matanza del cerdo y también de él, pero hablando en concreto de él, digo del Trump, el otro día le ví como si todos esos años que hasta ahora iba disimulando, de repente le cayeron todos encima y con todo su estrépito. Y sus payasadas de niño pequeño y su bailecito ridículo y estúpido, de repente es como si adquirieran su verdadero tono de la más extrema de las ridiculeces y estuvieran dando paso a la decadencia de su vejez y de la que hasta ahora había disimulado. Y claro uno no deja de pensar que menudo equipo tendrá detrás de él, un equipo dedicado y entregado a disimular la puta edad que tiene: fisios, dietistas, estira pieles, dentistas, urólogos, reumatólogos, neurólogos, digestólogos, aparte de todo ese ejército de psiquiatras y psicólogos, que ya llevan muchos años trabajando con él. Y en esa posible fortaleza que vendía cara afuera y que por ejemplo, con ella se cargó al Joe Biden que tampoco era mucho más mayor que él, el Biden sólo le llevaba 3 años al Trump, pero al final parecían 30 años entre el uno y el otro. Pero como todos sabemos, llega un momento en que la vejez es imposible de ser disimulada.
Y creo que a mí, me está pasando exactamente lo mismo, salvo claro está, esas inmensas diferencias ideológicas que hay entre los dos y que él está forrado de pasta hasta la bandera y bueno, que él tiene 10 años más que yo y 10 años a éstas alturas de la vida, tienen su valor en oro. Y eso ya sea Trump y ya sea el tío más poderoso del mundo y porque la vejez no tiene más vuelta de hoja, no tiene otras vistas que no sean hacia el valle de la muerte. Que sí, que él se hará un funeral todo pomposo, ceremonioso y ostentoso y que saldrá en todas las televisiones del mundo y no irá dentro de un caja de pino como será la mía y porque la suya y como mínimo será de caoba recién importada y traída en un avión privado, pero sea de la manera que sea, el que va dentro de la caja será un hombre muerto y que tan muerto que a los 2 o 3 días las moscas y gusanos y sea él o yo, igualmente empezarán a darse su festín. De momento nadie se puede salvar de la muerte y porque la muerte funciona aparte de todo y de todos y está más que demostrado que tiene su propio calendario que ni toda las pasta del mundo lo podrá cambiar. Si la muerte tiene la idea de llevarte con ella en esa determinada fecha, te llevará seguro y pase lo que pase y porque a la muerte no se le compra ni con el dinero del mundo, ni podrá el Trump mandarle un comando de élite y que va armado hasta los dientes y para que la haga cambiar de idea. La muerte ni se vende ni se compra. Y eso será mejor que no lo dudes y porque así al final, te resultará que todo éste proceso sea menos traumático y así será más suavemente aceptado. Pero claro, la decadencia que va sufriendo uno mismo, no es tan fácil de asimilar y más si te cres el tío más poderoso del mundo mundial.
¡Joder! me fuí con el Trump a darnos un paseo y eso que hoy no pensaba hablar de él, pero se me coló por cualquier resquicio que ahora con la vejez, son de cada vez más abundantes. Pero a lo que iba al principio de ésta disertación, es que tengo que ir encargando otro cuerpo y porque ya no puedo vivir más tiempo dentro de él, lo veo tan viejo y tan cansado y agotado que ya no puedo dismular más todo el hartazgo que tengo de él. Además, no quiero hacer como el Trump y así intentar disimular que uno está entrando en su tiempo de su máxima decadencia y porque tal y como he dicho anteriormente, la vejez se puede disimular durante un tiempo limitado, pero que llegará un día en que te pase la factura y que todo el tiempo que has dedicado a disimular, se añadirá al propio proceso degenerativo de la vejez. Y por decirlo de otra manera, es una forma más de como pagar dos veces el mismo impuesto, que en éste caso, se llama vejez y de la que nunca y jamás nadie nos podrá salvar. Ahora dentro de mi imaginación siento como me están dando la bienvenida al club de la vejez y por haber aceptado ser un miembro más de él. En éste justo momento me están aplaudiendo y todos se han puesto en pie y ¡joder! como me estoy emocionando.

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