Me sobra todo o casi todo.
Me sobran las palabras que lastiman el cielo de mi
boca.
Me sobran los sonidos guturales que se quedan pegados
a la mucosa de mi boca.
Me sobra la mentira piadosa
y la lujuria mentirosa.
Me sobra el viento calmo y sosegado
que no mueve ni la hoja de un árbol
y también me sobra el bochorno de las tardes de verano.
Me sobra el gruñido del perro
y su contenida rabia de animal enfurecido.
Me sobra la violencia con o sin medida
o la de cualquier tipo,
como me sobran los lloros compasivos
y las falsas palabras de consuelo.
Me sobra el poder del dinero,
y el implacable capitalismo desmedido.
Me sobra todo lo inútil y mezquino,
y todo lo divino y que además, carece de sentido.
Me sobran algunas letras cuando escribo,
y a veces cuando voy conduciendo
añoro dar un giro en contra sentido.
Me faltan golpes, quiebros y amagos,
como me faltan algunas letras del abecedario.
Me sobra y a veces me falta,
y me falta y a veces me sobra,
pero yo os aseguro,
que no me falta, ni me sobra nada importante,
soy tal como he nacido,
sólo que más grande y más maduro
aunque hay veces
que esto último también lo dudo.

