Bueno, ya sé como acabará la película, no hace falta ser muy inteligente para saberlo, se enrollaran los dos como dos cosacos, follaran a destajo y por supuesto serán felices y comerán perdices y se casarán y tendrán muchos hijos y los criarán en el puto pueblo de mierda. El tema lógicamente no va de lo que me dice esta plasta de película (que no me dice nada), el tema va de si en la realidad cotidiana de cada día, no pasa un poco de eso.
Yo me trasladé a mis tiempos de médico de pueblo, pero de pueblo muy aislado y apartado y pienso en la imagen que daba como médico. Como médico más o menos me defendía, pero notaba esas miradas interrogantes que me seguían a todas partes y algunas eran de más interés que el simple hecho de conocerme más a fondo. Todos sabemos de que hablo y el lógico interés que despertaba un tío médico y porque realmente se preguntaban ¿qué pinta éste tío aquí, aquí en el culo del mundo?. Algún problema arrastrará, algún misterio tendrá escondido (si ellos, supieran cauntos tengo). Un pueblo es un pueblo por mucho que se diga, y es que a veces hay muy pocas alternativas. Y eso lo observaba hacia mí, pero pasaba más o menos lo mismo con otros personajes que vinieron a vivir al pueblo, pues lo nuevo, siempre rompe algo el día día del aburrimiento. Y el tedio es el peor enemigo que tiene un pueblo.
Posteriormente trabajé en otros pueblos y volví a tener las mismas sensaciones y no es por tí o porque seas tú y seas guapo o feo, es por lo que representas y representas poder social y al mismo tiempo, algo fresco, aunque muchas veces, lo de fresco como que sobra, pues en realidad, vas más quemado que la pipa de un indio. Y cuando hablo de esto, hablo de pueblos muy pequeños, donde el cura, el guardia civil, el alcalde y el médico, son los poderes fácticos de la película. O sea, que en definitva y volviendo al principio, hay algo de realidad y también algo de tópico, hay algo de verdad en las dos cosas...

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