Hoy llueve,
hoy por fin, llueve,
llueve a mares y a océanos
llueve como debía de llover siempre
a trompicones, a puñetazos y a chaparrones fuera de control
y hasta que nos desborde el mar o el río,
o hasta que yo me ponga a cantar...
Y cuando uno se dice a si mismo ¡no soy el de antes! pues queda muy claro que no eres el de antes porque tu cuerpo ha pasado una apisonado...
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