Ellos siempre estuvieron allí,
nunca dejaron de estar allí,
algunos le llamaron ira
y otros le llamaron venganza y odio.
Y en ese mar demacrado donde los colores han huido de tu mano dejando un gris que lo inunda todo. Y entonces, padre, no sé si llueve o llor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario