Y no me pongas entre la espada y la pared
porque si alguien me arrincona o me oprime o me quiere pisar
la cabeza
yo juro, que me rebelo
otra cosa no,
pero de rebeldía ando más que sobrado
de rebeldía, de dignidad, de solidaridad
y podía seguir así hasta el fin del mundo.
Tengo una lista muy larga
de lo que yo considero el legado de mis virtudes
aunque que las valore más o menos
ya depende de como el día se presente
si llueve las valoraré mejor y más suavemente
con la lluvia me pongo suave y tierno
y si estamos, como ahora, en plena ola de calor
las valoraré a la baja
el calor de caldera deprime mi estado de ánimo
y a la vez, deprime mi viejo cuerpo.
El calor de caldera y yo
somos antagónicos, somos incompatibles
y en plena ola de calor, como la que hace hoy
me arrastro persiguiendo la humedad del suelo
y la de los rincones
y entonces es cuando pienso
que hoy no vivo y porque sólo sobrevivo
que hoy no sé quién soy
y como siga así, mañana tampoco lo sabré.

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