Queda la pena suspendida en el aire denso y húmedo de la
mañana
queda la vida inacabada que pensábamos que podríamos tener
como también queda la poca y escasa vida que tuvimos
o la que pensábamos que íbamos a tener en aquél impreciso e
inconcreto plan de futuro
y la que se nos escapó como arena entre los dedos
y eso que hablábamos de construír un futuro
y de lo necesario que era tener un proyecto vivible y visible
eso sí, siempre lleno de esperanza desbordante
pero claro,
todo esto era dentro de éste mundo tan imperfecto
como si nuestro proyecto fuera un sueño
utópico e irreal
que poco a poco y a base de tener otros sueños
y de reproducirse entre ellos
ese proyecto se convertiría en algo real.
Pero los dos nos confundimos
el proyecto siguió siendo un proyecto inacabado
y cada uno tuvo que tomar sus propias decisiones
y nunca más,
nos volvimos a ver por algún cruce de caminos.

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