Déjame ir

 Déjame ir

por fin, déjame ir.

Soy consciente de todo lo que me ofreces:

amor a manos llenas

paseos por la playa en la marea baja

risas tiernas y sonrisas eternas

y de vez en cuando navegar sobre valles de lágrimas

 porque hay que saber navegar contra viento y marea

y contra los peores augurios...

mañanas de suave sol despertando entre la neblina

luz fría del norte que a tu lado, será cálida

porque en todo lo que tocas obras un milagro

y soy totalmente consciente

que todo esto me lo voy a perder.

Mi amor por tí me da para decirte

 te quiero

pero no me da para dar un paso más al frente.

Y no

y no te veré morir

ni tú a mí

ni tendremos tiempo

para volver a reírnos juntos

y pasear por Barcelona como si no hubiera un mañana

que en nuestro caso, ya no lo hay.

Mi única esperanza

es que quizá en otra vida nos fuera distinto

y en el más allá

no sé si habrá más vida o más muerte

pero yo espero

que haya un rincón donde poder escondernos

tal y como hicimos hace 56 años

y así empezar de nuevo.













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