GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


 

Friedrich Nietzsche

"Solamente hay un derecho humano básico:
el derecho a hacer lo que a uno le plazca.
Y con él, viene el único deber humano:
cargar con las consecuencias."

PABLO NERUDA


 

11 DE SEPTIEMBRE EN CHILE. PACO GALLEGO.


 " Había palabras prohibidas por bando militar, como la palabra «compañero», y otras que no se decían por precaución, a pesar de que ningún bando las había eliminado del diccionario, como libertad, justicia y sindicato. Alba se preguntaba de dónde habían salido tantos fascistas de la noche a la mañana, porque en la larga trayectoria democrática de su país, nunca se habían notado, excepto algunos exaltados durante la guerra, que por monería se ponían camisas negras y desfilaban con el brazo en alto, en medio de las carcajadas y la silbatina de los transeúntes, sin que tuvieran ningún papel importante en la vida nacional. Tampoco se explicaba la actitud de las Fuerzas Armadas, que provenían en su mayoría de la clase media y la clase obrera y que históricamente habían estado más cerca de la izquierda que de la extrema derecha. No comprendió el estado de guerra interna ni se dio cuenta de que la guerra es la obra de arte de los militares, la culminación de sus entrenamientos, el broche dorado de su profesión. No están hechos para brillar en la paz. El Golpe les dio la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido en los cuarteles, la obediencia ciega, el manejo de las armas y otras artes que los soldados pueden dominar cuando acallan los escrúpulos del corazón."

(Isabel Allende. 'La casa de los espíritus')

11 de septiembre. 53º aniversario del golpe de estado en Chile que produjo la muerte [editado] del presidente Allende, de miles de chilenos y convirtió al país en una gran cárcel.
(Imagen: controles y detenciones masivas en las calles de Chile)

'Pájaros de barro', Manolo García

 "Por si el tiempo me arrastra

a playas desiertas,

hoy cierro yo el libro

de las horas muertas.

Hago pájaros de barro.

Hago pájaros de barro y los echo a volar."

"El paciente inglés", Michael Ondaatje


 "Cuando somos jóvenes no nos miramos en los espejos. Lo hacemos cuando somos viejos y nos preocupa nuestro nombre, nuestra leyenda, lo que nuestras vidas significarán en el futuro".


Willem Dafoe.

"La belleza reside en lo imperfecto.

En lo explosivo, lo que molesta,

en lo diferente

Tanta gente pasa su vida

tratando de entrar en un molde,

cuando lo que les vuelve

realmente interesantes,

es lo que justamente

les hace únicos.

No temas ser extraño:

ahí es donde reside la magia."

FRIDA KHALO


 

ROBIN WILLIAMS


 

EL MUNDO NECESITA...


 

Y HOY TODO ME HUELE Y ME SABE A SALITRE

Tengo las penas colgadas como bolsas de piel
que se descuelgan de mi viejo caparazón.
Tengo los ojos verdes porque adoro todo lo verde.
Tengo cuatro peniques en el único bolsillo que me sobrevive.
Tengo arte para dar, tomar y regalar.
Tengo vicios que deberían ser juzgados
y por supuesto condenados,
pero tengo la suerte de que han caducado.
Tengo alegrías que ni yo conozco,
pero sé que están ahí
y porque de vez en cuando me hacen cosquillas.
Tengo penas que no deberían ser regadas,
ni mantenidas en el espacio tiempo que me va quedando.
Tengo miedos con cuernos, rabo y una inmensa boca
llena de dientes muy afilados.
Tengo historias que saben a queso con mermelada de higo,
que fueron contadas en largas tardes otoñales
y mientras tanto, el suelo se tiñe de ocre
y porque la tierra también sangra por dentro,
las cojo, las realzo y desmigajo en poemas que hablan del viento
o de la luna o del mar embravecido...
Repito... tengo historias para dar y tomar
y hoy mi historia podía hablar de las ballenas
y del triángulo de las Bermudas,
hoy me siento marinero
y hoy todo me huele y me sabe a salitre.

"Domingo". MARTÍN ACOSTA


 

QUÉ SABEN LOS PERROS...de FERNANDO BELTRÁN

Qué saben los perros que no sabemos nosotros.
Qué conocen, qué intuyen, qué nos quieren decir.
Esos ojos tan tristes.
Por qué nos miran fijo y tan adentro
como si al tiempo de querernos tanto
existiera algo nuestro
que no acabaran nunca de entender.
Por qué entonces su entrega,
su llanto inconsolable cuando nos ven marchar.
Por qué después, al regresar, tan sólo a ellos
les confiamos los pasos que a nadie más decimos,
si esos ojos tan tristes lo irán contando todo por ahí.
Por qué nos aman tanto
si saben de nosotros tantas cosas
que es mejor no saber.
Por qué se dejan siempre poner nombre.
Por qué temen al trueno.
Por qué no son cobardes si se mueren de pánico.
Por qué ladran a veces en mitad de la noche.
Por qué amanecen luego
tan contentos, aguardando en la puerta,
con incansables ganas de vivir.
Por qué saben que el juego
es la única tregua que nos queda.
Por qué son como niños, o eso al menos pensamos,
como si no fuera posible compaginar ternura
y madurez.
Qué bondad descubrieron en nosotros
que no fuimos capaces
de dar a los demás.
Por qué mueren un día y nadie entiende
el inmenso dolor del que ya sabe
que al perderles también pierde
lo mejor de sí mismo.
Ese trozo de ser que nuestros perros,
cuando nos miran fijo,
de algún modo descubren,
aunque también que hay algo de nosotros
que no acabaron nunca de entender.

Mario Benedetti. "Un beso artesanal"


 " En este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto. "

Buenas noches.

Julio Ramón Ribeyro - Prosas Apátridas


 «Cuando alguien se entera que he vivido en París casi veinte años me dice siempre que me debe gustar mucho esa ciudad. Y nunca sé qué responderle. No sé en realidad si me gusta Paris, como no sé si me gusta Lima. Lo único que sé es que tanto París como Lima están para mí más allá del gusto. No puedo juzgar a estas ciudades por sus monumentos, su clima, su gente, su ambiente, como sí puedo hacerlo por las que he estado de paso y decir, por ejemplo, que Toledo me gustó pero que Fráncfort no. Es que tanto París como Lima no son para mí objetos de contemplación sino conquistas de mi experiencia. Están dentro de mí, como mis pulmones o mi páncreas, sobre los que no tengo la menor apreciación estética. Sólo puedo decir que me pertenecen».


IRENE VALLEJO. "Ecos gemelos"


 

OLORES Y DEMÁS HISTORIAS...

Hoy no estoy contundente ni estoy al dente y crujiente...hoy estoy suave como la seda más fina. Bueno, estoy envuelto en capas de sudor y porque ha vuelto el calor de los cojones. En la vida, que poco dura la alegría fresca. Hoy estarán contentos los que quieren tener la caldera a tope y a 200ºC. Supongo que no se puede tener todo y al mismo tiempo querer una claridad meridiana y apabullante en la cúpula del cielo y a su vez querer conservarse en fresco y en frío y hasta puede que congelado, pero no en rigor mortis y al mismo tiempo mojado por la hermosa lluvia de septiembre. ¿Quieres estar mojado?...pues vas a estar mojado en tu propio sudor y en capas superpuestas y como si fueras una puta cebolla sudada. Las gotas caen de mi cabeza y se deslizan como pequeñas serpientes por mi cuello y para acabar muertas, en mi camiseta toda sudada y pringosa. Menos mal que gasto más pasta en desodorantes que en el propio comer y por eso tengo ese seguro a todo riesgo contra el sudor y sus consecuencias oloríficas.

Es como el otro día cuando estaba desayunando en el bar (como hago siempre y todos los días) y estaba saboreando como un loco (como lo que soy) mi rica tostada de jamón serrano con aceite de la mejor oliva y pasó que de repente me llegó un tufo a sobaco todo reseco y todo podrido, que tuve que contener las arcadas como mejor pude. Y el caso es que el menda del puto sobaco, estaba a varios metros de mi, pero no había duda en el asunto mi querido Watson... porque cada vez que levantaba un poco su podrido brazo, extendía su podredumbre como una nube densa y mortífera que alcanzaba a toda la barra del bar. Pero observé las demás caras y para ver si había alguien más en la barra con cara de naúsea y vómito, pero no encontré un alma gemela y pensé, ¿seré yo el puto susceptible de los cojones?. La duda aún la tengo encima y hasta puede que ellos (los demás) tuvieran callo y por eso de alguna forma, puede que estuvieran más hechos a ese tipo de pestilencias.
Bueno, tengo que aclarar que lo mío con los olores es medio paranoico y por un buen y agradable olor me dejo llevar al fin del mundo. Ahora bien, como se me atraviese el olor de una persona (sobre todo, el corporal), esa persona acabará a su vez, siendo atravesada en mi mente y como si fuera un muñeco de trapo a punto de ser quemado y para siempre y amén. Pero para que pase eso, me tiene que pasar lo mismo que el otro día cuando estaba desayunando y que ese mal olor sea tan fuerte que provoque en mi náuseas y vómitos cuasi incoercibles. Vamos a ver, tiene que ser un olor condensado y bien alimentado con mucho esmero y con mucho celo. Tiene que ser denso y espléndido de guarro y que para ello esa persona ha tenido que poner todo su empeño en no lavarse durante unos cuantos días o semanas (hay casos, de meses y años). Sería algo parecido al denso olor a poza negra, que para mi es el olor que encabeza esa lista y valga la redundancia, negra. El primer olor del ranking, es el olor a poza negra. El segundo, el olor a sobaco reconcentrado. Y que puedo decir del olor del sobaco bien mezclado con el hilo sintético con el que se hacen muchas prendas hoy en día. Mejor no digo nada
Y para olores ricos, el mío propio. Cada uno le tiene aprecio a su propio olor corporal pero una vez sudado, habrá que no pasarse de tiempo de exposición.

UN TRES POR UNO (Eso pensaba cuando hacía guardias de 24 horas)

No añoro los días de guardia. Es más, me dan por el culo los malditos días de guardia. Y me entra una pereza universal y volátil y a la vez, innombrable. Porque habría que ir entendiendo (digo yo) que yo voy avanzando y a pasos de gigante hacia la decrepitud casi total y casi absoluta y que poco a `poco voy oliendo más a muerto que a vivo.
Que me caen trozos de mi viejo cuerpo,
que cada día tengo un nuevo dolor en mi historial delictivo,
que si me quejo es porque algo me duele y con más intensidad que antes,
y si me duele no es porque sí, ni por capricho
y será y es porque algo más se va pudriendo dentro de mi...
(Dice la canción que me acabo de inventar)
Los días de guardia se los regalo para quién los quiera y sus noches de puta tortura no se las deseo ni a mi peor enemigo. Bueno, seamos sensatos y valoremos todo en su grado más exacto: me cago en los días de guardia y en toda su parentela resacosa de duerme vela del día siguiente. Vale...hasta ahí vale. Porque los días que a continuación de las guardias tengo libres de todo pecado y que son para disfrutar hasta su último segundo, a esos días no les pongo ningún pero. Porque suelen ser entres tres a cuatro días de libre asueto y por esa misma razón, sigo pringando 24 horas y para disfrutar a tope de esos días de compensación. Porque prefiero tener un ramillete de días libres. Porque además vamos a ver, si no hago noches tendría que hacer más días y para poder cubrir las mismas horas de curre (eso es matemática pura y dura). Así curro un día de 24 horas con su noche y libro como mínimo, tres días. Un tres por uno, se llama.

LA PREGUNTA ES...


 

NO PIDO MILAGROS

 La verdad y siendo sincero del todo

no sé si amaré a alguien más

tiempo me queda poco

los espacios se me hacen mucho más largos que antes

y la verdad, 

es que ahora me canso mucho más

y tardo más tiempo en recuperar

y para volver a recuperar mi equilibrio físico y emocional

y por supuesto, mi confianza en lo que soy

en lo que he sido y en el poco tiempo que me queda por ser.

No pido milagros

ni que me sea concedido un tiempo extra

y porque de nuevo y a fuerza de volver a ser sincero

el tiempo extra, es el que ahora estoy viviendo

y porque en mi vida pensé que siguiera vivo a los 70 años y

 medio

y aunque las perspectivas poco a poco van disminuyendo

las sigo teniendo conmigo.

Más cortas pero ahí están

más comprimidas pero siguen ahí

más cansadas, más doloridas

más desgastadas, más heridas,

más enrevesadas y más difíciles de creer,

pero los sentimientos pueden con todo

y son capaces de colarse por cualquier grieta o fisura

y así uno podrá volver a creer en el amor.

Rosette Poletti

  "Cuidar de si mismo, es escucharse es escuchar lo que vive en el fondo de nosotros, es descubrir esa llama que necesita ser nutrida, ...