«La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir. Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor.»
Rosa Montero
«La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir. Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor.»
Haruki Murakami, Tokio Blues
"La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus mínimos detalles. A decir verdad, en aquella época, a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en la que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo. Además, estaba enamorado, y aquel amor me había conducido a una situación extremadamente complicada. No, no estaba en situación de admirar el paisaje que me rodeaba".
Autor desconocido (atribuido a Qyazzirah Syeikh Ariffin)
¿EN QUE SE MIDE EL SUFRIMIENTO?. (Blog, "No es nada personal")
CLAUDIO RODRÍGUEZ
MUROS, ALMENAS Y CASTILLOS
ESTABA PENSANDO...
Estaba pensando...
Que la sutileza es una forma más de ironía
o es una forma cariñosa de decir las cosas.
Que la maldad procede del resentimiento
criado a lo largo de muchos años.
Que la tristeza es un sentimiento cargado con mucha pena.
Que la alegría es un estado aleatorio
y que nadie conoce como realmente funciona.
Que la suerte nunca está echada del todo.
Que la miseria la inventó el hombre
el día en que se quedó sin nada.
Que los deseos son nuestras pilas de cada día.
Que la pasión nace de una semilla fugazmente apasionada.
Que el miedo a la muerte, nos aterra y nos hace mezquinos...
ANTES Y AHORA
Las ideas o se riegan o se secan y si las riegas lo tienes que hacer con mucha delicadeza. Vamos, de la que yo no tengo y porque amo lo claro y lo claro a veces choca contra lo hermosamente delicado. La impaciencia es mi lema y la claridad es mi objetivo (de momento lo es, pero también sé que es relativo y que durará un determinado tiempo) y sé que a veces me paso, pero ya digo y lo reconozco, que yo no tengo el don del equilibrio. Yo nací desequilibrado y como mucho he conseguido saber irme de un sitio a tiempo, pero por dentro me voy todo cabreado conmigo mismo y porque me he ido de ese sitio sin haberle partido la cara al imbécil que se había metido conmigo o que me había despreciado y ahí es cuando choco entre mi yo bueno y mi yo malo. Quiero decir, que me siento orgulloso de ser buena persona pero al mismo tiempo me corroe la rabia que llevo por dentro y por no haberle dado una hostia de esas en que le arrancas la cabeza de cuajo. No quiero pensar en como seré de viejo pellejo, porque estoy seguro que seré un viejo rosmón y que me cagaré en todo lo que se menea y en todo lo que me molesta minimamente.
Y ahora (año 2.026), que ya he cumplido los 70 años y ya me puedo considerar como un viejo pellejo. 70 años lo dicen y lo demuestran y joder y joder me sigue pasando lo mismo y le partiría la cara a unos cuantos que para mí se lo tienen más que merecido, pero como aún conservo el instinto de saber irme de un sitio a tiempo y como además y dada mi edad, no estoy para darle una hostia a nadie, pues son dos factores que me ayudan a tomar la mejor de mis decisiones, que es la de irme de ese sitio y para así poder controlar un poquito mejor esa violencia que uno lleva tan dentro. Y para casos como el mío, ayuda que al llegar a tu casa, te vayas a ver de cuerpo entero ante un espejo y entonces verás a un viejo que no tiene ni media hostia y que cualquiera y con un simple empujón, te haría caer al suelo y de esa manera que sólo se caen los viejos, como un saco de patatas y con todo su estruendo.
Lorena Larrañaga. "Lo que sostiene el aire"
Hay una hora en que la casa se llena de caballos que nadie ha llamado. Sus crines recorren los pasillos como agua peinada por una madre muer...
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Usted y yo padecemos ciertas “curiosas anomalías”: Nos jugamos el tipo por las palabras. Confesamos la sed y el hambre, el azul y los...




