Que saben los seres normales de las irrealidades,
que saben del cerezo en flor,
del agua de la lluvia,
de las lágrimas negras,
de las densidad de la niebla,
del mar en calma,
y de la noche más oscura.
¿Qué saben ellos?
¡qué yo no sepa!.
Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuel...
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