Este es un dato muy curioso:
"A los viejos, como yo, se nos aflojan todos los esfínteres del cuerpo y por eso nos cagamos y meamos encima y porque los esfinteres van cediendo en fuerza y antes pensabas ¡joder! tengo ganas de mear o de cagar y lo haré cuando acabe esto y porque el esfinter te lo permitía y ahoea en cambio, sientes que tienes ganas de mear y al segundo te estás meando encima. He dicho todos los esfínteres, pero al mismo tiempo el esfinter del cerebro se va haciendo más rígido. Y éste es otro decir, que yo personalmente no comparto mucho. A lo que yo iba, que el esfinter que controla las ideas se cierra a cal y canto. O eso dicen algunos.Y entonces el viejo se caga o se mea por un estornudo o por un escalofrío, pero el parecer de esos algunos, el viejo se cierra a nuevas ideas, a cambiar sus costumbres, a tener nuevas opiniones o a volver a enamorarse. Al viejo que sirve de objeto decorativo y porque ahí lo han puesto y él no se ha negado a ejercer de mueble viejo, pues esta teoría tan conformista le va como anillo al dedo. O sea, que me cago y me meo, pero no digo que esta boca es mía. Viejos que hacen la función de adornos inanimados.
Menos mal que entre los viejos hay un sector minoritario (que lógicamente es el mío), que están de acuerdo en lo de cagarse y mearse encima, pero discrepamos totalmente respecto al esfinter cerebral. Creemos que ese esfínter también se relaja con la edad (como todos los esfínteres) y por eso estamos más abiertos a nuevas ideas y para analizar los pros y los contras de cada cosa y además, mucho mejor que antes. No nos la cuelan tan fácilmente y porque ya conocemos muchos de sus trucos y porque tenemos un montón de información acumulada que a lo mejor nos dice lo contrario. A éstas alturas de la película, pocas cosas nos sorprenden, pero cuando una de ellas te sorprende de forma positiva, será mejor que la luz se conserve dentro de tu alma y dentro de tu mente y porque el resto del mundo se cubrirá de oscuridad. No hay nada mejor que la felicidad de un viejo. Un viejo no sonríe tantas veces porque se le han caído los dientes. No habla mucho y porque sabe que si una persona habla mucho es porque te está vendiendo la moto. También escucha menos, pero es porque el tímpano ya no vibra como antes. Sus pupilas ya no se dilatan o se encogen igual que antes, pero eso ya está hablado y es porque sus esfinteres se han relajado. De cada vez hablan más bajito y cuesta más oírlos, pero esto es debido a que de cada vez se les presta menos atención y lo de hablar más bajito es porque ellos han decidido que prefieren hablar consigo mismo, es decir prefieren hablar sólos antes que hablar a una audiencia que nunca les oye y además los desprecia y oye viejo, cállate de una vez y deja de hablar en susurros que eso molesta mucho a los niños, que son tus nietos. Y una vez dicha éste tipo de frase tan faltona y deshonrosa para el viejo, la pregunta del millón sería: ¿qué nieto te va a respetar a partir de ese momento?...pues seguramente ninguno. Han visto claramente que el viejo es un estorbo que se dedica a murmurar palabras inaudibles. Pero lo que ellos no saben, es que un viejo sabe mucho más que ellos y que si lo tratas con el debido cariño y respeto, él te lo devolverá con creces y en forma de amor y más cariño".

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