NO SOY UN TÍO DESESPERADO

 

Y yo siempre te lo dije

bueno te lo dije y a lo mejor te lo dije con mi boca más

 pequeña 

y dicho entre dientes y en un tono tan bajo

que al final, se acabó convirtiendo en un susurro

y a lo mejor era únicamente yo el que podía oírme

y por eso no sé muy bien si te lo dije o no te lo dije

pero mi intención era decírtelo y soltártelo de sopentón y a la

 cara 

y también pensaba que después no me iba a importar lo que

 pasara.

Pero mi intención era decirte lo que pensaba

y era que todo eso que nos traíamos entre manos 

no me estaba gustando

que algo me olía mal o muy mal

que había muchas cosas que no me cuadraban,

 ni me encajaban

que nos habíamos metido en un agujero negro

y que no encontrábamos su salida

que estaba mal mentir

y que no había una causa que justificara esa mentira

que nos engañábamos mutuamente

y que ya estaba bien de jugar al escondite.

Pero no me hiciste caso

y yo en ese momento me sentí demasiado débil

como para decir, ¡estoy aquí!

y si vas hacer lo contrario de lo que estoy pidiendo,

no te preocupes más por mí

y porque cuando tú te des la vuelta

ya no estaré aquí.

Pero tampoco lo hice

y porque tenía toda mi esperanza depositada en tí

y maldita fue mi sombra

y malditos fueron mis huesos por creer en tí.

Y a lo mejor ahora estás pensando que soy un tío desesperado

pero si eso piensas, es que te estás equivocando mucho

porque para nada estoy desesperado

y porque solo estoy expresando mi rabia de aquellos tiempos.

Ahora vivo tranquilamente conmigo mismo

me llamo y acudo presto a mi llamada

me hablo y al momento me estoy escuchando

disfruto y juego conmigo mismo a ese juego que se llama,

 disfrutar.

Y creo, que con todo esto 

queda dicho todo

y porque me he vaciado a fondo

y por eso, no tengo nada más que decir.













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