ESE AIRE TAN DE POSTALITA


 Cuando me vine a vivir a ésta pequeña isla

vine en el barco

y cuando el barco estaba entrando por la bocana del puerto

tuve la sensación de como si lo que estuviera viendo

formara parte de una postalita de cuento

todo colocado en su respectivo sitio

una casa muy blanca rodeada de matojos muy verdes

el azul turquesa del mar

el aire suave que me acariciaba en la cara

los barquitos colocados en perfecto orden paralelo

o según lo mires, en perpendicular

el sol era tiernamente templado

y yo pensaba

aquí nadie debe sudar, 

ni levantar el tono por encima de los demás

y deben hablar en susurros

y para no romper todo el encanto de ese hermoso lugar.

Más tarde y pasados unos días

me dí cuenta que me había equivocado con lo de sudar

y aquella idea de temperatura suave y tierna

poco a poco se fue convirtiendo en un verdadero infierno

y porque la humedad se fue presentando

y de tal manera lo hizo

 que tenías la sensación de vivir dentro de una sauna

y yo sudaba por donde nunca antes había sudado

y bueno, no por ello dejó de ser una especie de paraíso,

pero sí que puso las cosas en su sitio

e ibas a sudar hasta por tus intestinos.

No dejo de tener la sensación de vivir dentro de una pecera

que está rodeada de los más hermosos paisajes

que por cierto, siguen teniendo ese aire tan de postalita.

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