Uno de mis grandes problemas
es que no sé estarme callado
y mantener mi boca cerrada
y para que entre otras cosas, no me entraran moscas
y si hay algo que no me gusta, lo digo
y hay algo que va contra mis principios,
no solo lo digo y porque también lo condeno
y si tuviera el tiempo suficiente
que por cierto casi nunca lo tengo
lo incorporaría a mi libro de mis reivindicaciones
donde tengo anotadas las que tuve cuando dí mis primeros
pasos
a todas las que fuí recogiendo por el camino
y hasta estas últimas que ahora mismo estoy escribiendo.
Mi vida
ha sido un largo compendio de mis reivindicaciones
y no solo tengo apuntadas los que yo considero como mías
he apuntado muchas que son de otros
pero que al final, las he hecho mías
y hasta me atrevería a decir
que son de todos.
No sé callarme
ni ante un pelotón de fusilamiento,
es más en ese caso concreto
me estaría y a voz en grito cagando en la madre
que pudo parir a esta clase de engendros
que matan por obedecer órdenes superiores
y sin ni siquiera saber porque lo están haciendo.

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