MI PIEL

Estoy casi seguro
que lo más importante
es la piel que nos envuelve.
Lo que más nos debe importar
es que no tenga fisuras,
ni heridas, ni cortes, ni golpes con carne macerada
y que toda esa piel arrugada y cansada
mantenga su firme textura.
Mi piel sabe a beso
y huele a barrica de roble viejo.

MI PERRO DE SOMBRAS


 

NO SÉ QUE ESTÁ ANTES

Estoy en mi estado natural,
libre, comprimido, perdonado,
absuelto, contradictorio, imcomprendido,
y me quiero
y no sé como quererme,
y me digo y a veces me escucho,
pero sigo sin saber como quererme,
no sé si debo yo dar el primer paso
o esperar a que esa voz interior
se digne a hablar conmigo.
En realidad, no sé que está antes
¿el huevo o la gallina?

ESPANTAPÁJAROS (Esto pensaba en aquellos años. Y por cierto, sigo pensando)

De verdad os lo digo...
Ésta especie de humanidad en la que vivimos y además nos rodea...apesta a cuerpo y mente podrida. Más de un millón de personas presentando condolencias a Maradona, aparte de todo el resto de declaraciones y manifestaciones que se dedicaron a ensalzar su figura hasta casi y sin casi, hasta su máxima adoración. O sea que el fútbol levanta pasiones y no las levanta que haya hambre en la tierra o que la injusticia sea un hecho demasiado frecuente.
¿Adonde vas chico?, que diría el otro. ¿Pensabas que dentro de esos millones de cuerpos humanos había más humanidad?...¿eso pensabas?. No señor, hay un balón de fútbol que ocupa el 90% de su cerebro. Y como a un ídolo de masas se le perdona todo y porque además es un dios en la tierra, pues todas sus miserias humanas (que fueron muchas y estoy seguro, que ni muchísimo menos se han contado todas) se les concede el indulto y la amnistía. Era machito hasta su médula pero jugaba al fútbol como los dioses. Era maltratador pero seguía jugando al fútbol como si fuera un dios del Universo. Era cocainómano, pero en su caso no importaba, pues era una mera anédocta (habría que ver si lo fueras tú). Era alcohólico pero como era como un dios resultaba ser hasta gracioso verlo dando tumbos y diciendo gilipolleces.
A un dios todo se le perdona. A un ser humano normal de esos que andan todos los días por su casa, se les acribilla y se les condena al máximo ostracismo y en la cueva más alejada y como ejemplo de lo que no hay que ser. Que si drogadicto, que si mala persona, que si es un delincuente, que sino se desintoxica habrá que encerrarlo en prisión o hacerlo desaparecer del mapa y para que deje de dar más el coñazo. Que si es un peligro público. Que si se ha colgado del alcohol y otras drogas, ha sido por puro y puto vicio y no como Maradona que estaba colgado por ser un dios humano y claro, ya se sabe que los dioses humanos tienen sus propias debilidades y que a un dios todas se le perdonan.
El ejemplo de Maradona refleja una lucha dialéctica entre dos formas de pensar totalmente diferentes y contradictorias de como funciona y como debe funcionar el mundo y la humanidad. Si queremos seguir adorando a ídolos con pies de oro pero con mente del tamaño de un nuez, pues eso, eso es una alternativa. Y la otra, es la de liberarse de semejantes yugos. No es el hecho de la muerte de Maradona al que yo le quiero dar importancia y es el hecho de que una vez más, se está adorando a un espantapájaros que jugaba demasiado bien al fútbol.

VIVO DE SUEÑOS

Vivo de sueños,
pero no vivo de sueños rotos y destrozados.
En mi infancia soñaba de cuerpo entero
y ahora sueño que mi cuerpo ya no es mío y es de otro
que me está llevando al otro lado,
ahora soy más de mantener en pie mis pequeñas aspiraciones y metas
pero eso sí, que nadie me las toque
y antes, era de crear olas gigantes.
Ahora voy vestido de orgullo y humildad
y antes me disfrazaba
de vendedor de sueños imposibles.
Ahora no vendo nada
pero tampoco compro
y en tal caso regalo lo que puedo,
soy espléndido y de ángulo abierto,
te ofrezco y te doy lo que puedo,
un beso, una caricia
una flor, una planta, un verso y su reverso
un yo te quiero, si es lo que siento
o te doy las buenas noches
y mientras mi brazo rodea la sinuosa y peligrosa curva de tu cintura.

ÁNGEL MANUEL GÓMEZ ESPADA

Hace veinte años el futuro era metalúrgico.
Desde luego, no era esta ciudad,
estas calles amarillas que fotografío,
estos cafés de debate y mercadillo.
Ni esta casa donde habito,
patrocinada por las repúblicas independientes de Ikea;
ni mi madre en una silla de ruedas,
viuda y con dos piernas como columnas jónicas;
ni mi hermano en el paro,
cosido a una incertidumbre
patrocinada por el Banco Santander;
ni los amigos tan lejos,
en los extrarradios de Europa.
Por supuesto, no entraba dentro de los planes
de aquel futuro siderúrgico y profiláctico
este trabajo que me abochorna y aletarga,
que se come mis memorias de domingo;
ni esta mascarilla que me proporciona
el oxígeno suficiente para seguir ejerciendo
el difícil arte del sueño;
ni una hermosa ahijada en Lyon
que enciende cualquier primavera
y que crece durante llamadas telefónicas.
Algunas certidumbres sí que estaban:
Lisboa, París, Roma, Pekín
y el dulce reencuentro con la nieve,
siempre bienvenida.
Pero de alguna manera tú sí estabas.
Comenzabas a mostrarte en aquella nebulosa,
a convertirte en lo que acabaste siendo:
esa melodía a la que uno siempre regresa,
como regresamos a Mozart o a Pessoa,
y que nos obliga a sentirnos cómodos
y en armonía con la vida,
por muy cenicienta que se nos presente,
agazapada entre nieblas y dudas.
Porque la vida es Luciano cantando Nessun Dorma
y no lo que asoma por los telediarios.
Es tu pure, o Principessa, Nella tua freda stanza,
y no caídas en las bolsas europeas,
cadáveres en Siria o Palestina,
matanzas en Boston o en Connecticut.
La vida es tu mano mostrándome el futuro,
semilla y certidumbre.

APRENDÍ

En realidad...yo no fuí tan lejos.
De alguna manera
yo siempre estuve aquí
siempre estuve cerca y alrededor de mí,
cogido por mi cintura
agarrado al viejo árbol que me cobijó de niño
sintiendo su corazón palpitante
acariciando su epidermis áspera y dura
escribiendo poemas bajo su sombra
recorriendo mi vida con viejas canciones
bailando desnudo con el mar bajo mis pies,
gritando ¡amor mío!
y cuando aún no sabía
lo que era el amor.
Pero eso rápidamente aprendí
y aprendí a desear ser antes que a sentir.

ANÉCDOTA (Antonio Muñoz Molina)

Dice la viuda de Borges, María Kodama, que durante uno de los viajes transoceánicos que hicieron, ella iba distrayendo el tedio de las horas en avión con un walkman en el que sonaban canciones de los Beatles, y que Borges, sintiendo curiosidad por aquella música que para él debía de ser más exótica que las sagas islandesas, le pidió que le prestara los auriculares. El autor del Aleph permaneció un rato moviendo la cabeza como si asintiera, escuchando por primera y seguramente por última vez en su vida She loves you y Help y Love me do y A hard days night, primero con la expresión de estupor con que un hombre del siglo XIX que viajara en la máquina del tiempo de Wells escucharía la música de finales del siglo XX, y luego con un aire de creciente interés, de deferencia, de gradual aprobación. Cuando la cinta llegó al final y saltó el mecanismo del walkman Borges se quedó quieto, sin quitarse los auriculares todavía, sonriendo con aquella mirada de ciego que ve luces amarillas y sombras, y María Kodama le preguntó qué le había parecido aquella música.
-Trivial, pero maravillosa -dijo Borges

YA QUISIERA YO QUERER SIN MÁS...

Ya quisiera yo querer sin más,
simplemente querer
y no dejar éste peso insondable dentro de mi alma.
Ya quisiera yo querer libremente,
querer claro y sin tapujos
nada de malas sombras
y de oscuros presagios y profundos miedos inseguros...
libremente como te pienso en mi mente:
desnuda,
viva,
vestida,
dormida,
sonriente,
enfadada,
tierna,
con hambre de tres lunas,
limpia,
sucia,
atormentada y al borde de la muerte,
rebelde,
rebotada,
amargada,
risueña,
simpática,
curado o no de espantos...
Ya quisiera yo verte así,
libre,
enorme,
grande,
inmensa,
tierna y a la vez, dura,
pero siempre luchadora.

¿QUÉ IMPORTA?

Esta foto quizá sea un montaje...o no
pero de serlo, sería un montaje de un bonito sueño.
Y entonces ¿qué importa?
si es un sueño vestido de elefante y de niña o niño
y esa mano sutil y profundamente cariñosa
sobre la zona renal del paquidermo
y él tan tranquilo sentado con su larga trompa
y mirando el panorama
que por otro lado,
parece no tener muchos alicientes,
un puto descampado de una ciudad cualquiera sin nombre,
y al fondo, un edificio todo deslustrado
que da más pena que gloria,
eso sí,
monstruosamente grande,
más feo que el arquitecto que lo parió
y más triste que el taburete
donde se sienta la niña o niño.
El feísmo triunfó en los descampados.

LUCES Y SOMBRAS

Como comprender
que lo que no tiene sentido
es como alguien que se ha ido de viaje hacia el otro lado
y no te ha dejado ni las coordenadas
donde se va a instalar.
Es como cuando si alguien te dice:
te quiero
y cuando le vas a dar un beso
pasa una corriente de aire
y su rostro ha desaparecido.
Hay personas que se evaporan,
que fluyen y se deslizan por todos los rincones de tu vida
pero llegado un día
dejan de estar...
y de herencia han dejado su huella
porque la han dejado marcada en la arena
por donde tanto nos gustaba pasear
y sabiendo que en la próxima marea el mar las borrará
y también te dejará sus sombras
porque una persona completa
siempre está hecha de luces y de sombras.

LOS OJOS MÁS TRISTES (Eduardo Galeano)

Albert Einstein se siente como si su propia mano hubiera apretado el botón. Él no hizo la bomba atómica, pero la bomba atómica no hubiera sido posible sin sus descubrimientos. Ahora Einstein quisiera haber sido otro, haberse dedicado al inofensivo oficio de reparar cañerías o levantar paredes en vez de andar averiguando secretos de la vida, que otros usan para aniquilarla.
Cuando era niño, un profesor le dijo:
-Nunca llegarás a nada.
Papando moscas, con cara de estar en la luna, él se preguntaba cómo sería la luz vista por alguien que pudiera cabalgar un rayo. Cuando se hizo hombre, encontró la respuesta, que resultó ser la teoría general de la relatividad. Recibió un premio Nóbel y mereció varios más, por las respuestas que desde entonces ha encontrado para otras preguntas, nacidas del misterioso vínculo entre las sonatas de Mozart y el teorema de Pitágoras o nacidas de los desafiantes arabescos que dibuja, en el aire, el humo de su larguísima pipa.
Einstein creía que la ciencia era una manera de revelar la belleza del universo. El más célebre de los sabios tiene los más tristes ojos de la historia humana.

Uberto Stabile. " EL BENEFICIO DE LA DUDA".


No sé si la poesía debe buscar la verdad o la belleza
no creo siquiera en el deber de la poesía
ni creo que la verdad sea finalmente algo hermoso
incluso esto también es verdad.
Ignoro cuantos muertos entran
en una sola raya de coca
en un litro de gasolina
en un cristal tallado
en un telediario
no sé cuantas tumbas sin nombre caben en un desierto
seguro que muchas más que cruces en la calles de Juárez.
No encuentro belleza en las palabras
ni hallo fe en las plegarias
por ello me sigo preguntando
cuantos muertos caben en una oración
en una bandera
en un discurso a la nación
en un olvido.

FERNANDO PORTOLÉS REBOUL


 Hoy llevaré la mirada tranquila y sin prisa del niño que sabe que el mundo es un lugar seguro y que mucha gente le cuida.

Saldré pronto de casa. Me pondré los auriculares y escucharé música mientras paseo por Málaga.
Bajaré hasta Carretería, entraré por Gigantes y llegaré a Álvarez. Al número 1. Y miraré los cuatro balcones del último piso, donde viví tantos veranos de infancia.
Tal vez busque en mis grabaciones del móvil a alguien que recite ese poema de Celaya que habla de la vida como una niña traviesa, sonriente y siempre inquieta.
Después volveré al centro por Andrés Pérez, esa calleja tan bonita y tan andaluza, estrecha como el pasillo de casa. Tan juntas están las paredes, que los vecinos del primero pueden darse un abrazo en el aire.
Y en esas callejuelas de sombra perpetua escucharé a Juan Ramón hablando del huerto, con su verde árbol y su pozo blanco.
Caminaré despacio, con mi mochila colgada de un solo brazo y sonriendo en los escaparates. Después, el aleteo de las mariposas en el estómago se hará frenético. Ojalá sean las mariposas monarca que siempre revolotean en el jardincillo frente al portal. Me gusta esa mezcla de naranja y negro. Algo importante debe parecerles lo que vamos a hacer esta tarde para dejar atrás sus flores y las ramas altas del eucalipto. Me llevarán volando cerca del suelo hasta el lugar donde nos encontraremos.
Ya no diré dónde, que me siento como el loro parlanchín de John Silver repitiendo una vez y otra "¡Piezas de a ocho! ¡Piezas de a ocho!".
Pero vosotros ya lo sabéis: en los vaivenes de ida y vuelta de este mar de estío. Con el cielo azul y plácido. Con los pájaros cantando...
Hasta dentro de un rato. Feliz día.

"Ida y Vuelta". AMALIA BAUTISTA


 

SI DE VERDAD AÚN ME QUIERES


Si de verdad aún me quieres,
díme algo
algo que no suene a hueco
o que no huela a podrido y a falto de vida,
algo que sabes que significará mucho para mí
algo que sea intenso, que irradie
que no sepa a miedo,
ni a perdona, ni a disculpa
ni a lo siento,
esa no era mi intención
y perdona si te hice daño
porque sería lo último que quisiera hacer en mi vida
y yo pensando
si el daño ya está hecho
y no, no te perdono
ahora estoy en caliente
y no voy a perdonar a nadie
que me haya hecho daño.
Si quieres quedamos dentro de un año
y evaluamos los daños
pero al cabo de un año
serás tú la que no aparecerás
y es que si a éstas alturas ya soy agua pasada
dentro de un año seré agua de lluvia
Y en una tarde cualquiera del mes de Septiembre.

MI PIEL

Estoy casi seguro que lo más importante es la piel que nos envuelve. Lo que más nos debe importar es que no tenga fisuras, ni heridas, ni c...