TUTE


 

Me hablabas en susurros

 

Me hablabas en susurros
y me salían hormigas por los poros.
Me dabas un beso
y las ganas de querer
eran enredaderas que trepaban por mis venas.
Me preguntabas
¿qué te pasa?
y un río de lava crecía dentro de mí
y nunca pude saber
si lo que pasaba era real o irreal.
Me mirabas en silencio
y sentía cosquilleos en la nuca 
mientras todo crujía como nieve recién caída
bajo la capa más profunda de mi piel.
Sonaba un mensaje
y era la alarma que me indicaba
que debía estar en estado de alerta.
No recuerdo el temblor de aquellos días,
pero si recuerdo
que tu mirar
era como un disparo que atravesaba de lado a lado mi sien.


 


"Dime que sí", Rafael Alberti


"Dime que he de ver la mar,
que en la mar he de quererte; compañera,
dime que sí.
Dime que he de ser el viento,
que en el viento he de quererte; marinera,
dime que sí".



O MUNDO...


 

GATA CATTANA


 

"Soy procaz, no soy sincera, 

                                                        y el día que yo me muera 

                                                        se muere lo que más quiero, 

                                                          que no hay amor verdadero 

                                                   para aquel que no se espera, 

                                                              y como yo no te espero 

                                                   soledad es mi compañera". 

 




CANDELA (Irene X)

 


                            Hoy me abro esta herida

donde la sangre arde

                para que te calientes las manos.


 



Roberto Bolaño

 

"Ahora tu cuerpo es sacudido por

pesadillas. Ya no eres

el mismo: el que amó,

que se arriesgó.

Ya no eres el mismo, aunque

tal vez mañana todo se desvanezca

como un mal sueño y empieces

de nuevo. Tal vez

mañana empieces de nuevo".




ALGUNOS...

 

"Algunos nos perdemos
nada más salir
de las lindes de nuestro cerebro.
Después,
andamos a trompicones
y dándonos cabezazos
contra esos muros invisibles
que nunca quisimos reconocer".

 




















"Algunos nos perdemos
nada más salir
de las lindes de nuestro cerebro.
Después,
andamos a trompicones
y dándonos cabezazos
contra esos muros invisibles
que nos negamos reconocer".

 

EL PRIMER RAYO DE SOL

 

 El primer rayo de sol de España y como todo el mundo sabe o debía saber, sale por mi pueblo, Es Castell (Menorca) y por la puerta metálica del muelle de Cales Font, que es y me supongo que es la verdadera puerta del sol de ésta España tan nuestra y tan extraordinariamente compleja.
Antes, el sol salía por Antequera y se ponía por las Islas Cíes (Vigo). En cambio ahora, el sol nace por Es Castell y se pone igualmente, por mis queridas y amadas, Islas Cíes. Pienso que lo realmente bonito del sol en esta Isla, es su salida, su despertar desgreñado y amodorrado, su espléndido amanecer que tiñe de rojo-naranja esa franja en que se besan el mar, el cielo y a veces, la luna. Es impresionante ver como la luz del sol se va extendiendo en forma de manto claro y despampanante y que al mismo tiempo, una mano invisible va encendiendo poco a poco todas las bombillas del cielo.
No desprecio y para nada, los atardeceres, son preciosos. Pero yo tengo grabado en mi retina y a cincel y martillo mi atardecer preferido: los atardeceres de mi ría de Vigo, cuando el sol se acuesta sobre las Islas Cíes. En mi vida he visto atardeceres más bonitos. Si a ello sumamos, que cuando acampábamos entre los pinares de las Islas Cíes y para después trepar hasta el Faro (que estaba en el punto más alto) y quedando nuestros pies colgando sobre un hermoso acantilado con vistas grandiosas a un Atlántico infinito. Pues allí sentados en su borde, hacíamos piña y pasando de mano en mano esos canutillos compartidos. Pues se veía la puesta del sol y también se iba más lejos...y haber quien era el guapo que vislumbraba el afanado rayo verde.
Yo en estado, digamos que normal, nunca llegué a ver ese rayo verde. Pero en estado de alucinación y colocado hasta los huesos, pues creo que sí, bueno yo y todos los que compartíamos ya se sabe qué. Esta era una regla de tres, a más mandanga fumada, más rayos verdes se veían. Es curioso, pero esta moda, también se estilaba en la zona de Cádiz (otro trozo de mi alma). Sólo que allí y dada la calidad del costo o hachís (el moro está a dos pasos), el rayo verde siempre se veía con más grueso pero menos nítido. Podía ser verde, naranja, amarillo y que más daba el color que tenía el asunto  y el asunto era que todo al final se convertía en negro y tan negro del ciego que te pillabas.
Pues eso, volviendo a la Isla y a sus amaneceres rojos, como dice una amiga que gusta de bañarse a las siete de la mañana, la vida en el mar se hace de noche. Y ¡!es verdad!!. Yo creo que los humanos cooperamos a ello, aportamos nuestro granito de arena, sino que alguien se sumerja en el mar de noche y de día, y establezca una comparativa y así verá que en la noche todo es quietud y paz (a nuestro oído los peces no hacen ruido) y en el día todo es ruido, ruidos de motores, de risas, de gritos...Sí, nosotros cooperamos a que nuestros peces sean insomnes, les hicimos cambiar su ciclo de vida. A veces, es verdad que pescamos a pleno día, pero yo creo que éstas capturas, son de peces empanados que aún no llegaron a su casa o están bajo los efectos de una noche de juerga o sea, de resaca.
No añoro el mar, sino el Océano. Añoro sus mareas vivas de agosto en el Océano Atlántico, esas mareas más altas y más bajas que nunca, la arena mojada y bañada por el mar, el brillo que emite, la gama de colores y tonos y el olor a algas que va dejando el mar. Dicen que es olor a yodo, yo nunca olí el yodo o sea que para mí, huele a algas y las algas huelen a mar y punto.
También es verdad que añoro la montaña, sus cimas, sus ruidos, sus árboles, su frescor veraniego, sus cencerros, su cielo, sus estrellas, sus colores,... Lo de sus colores ya es patológico, toda mi vida amé los colores otoñales.
 Los  colores de sus hojas caducas que anuncian su despedida tiñéndose de ese amarillo-ocre-rojizo, que hace contraste con el verde de la hierba fresca y húmeda, siempre salpicada de hojas caducas amarillentas y ocres. Y no podía faltar, el olor a tierra mojada.
Y que decir tiene, los ríos. ¿dónde están los ríos en ésta Isla?. Aquí están muy muy lejos, tan lejos que aquí no existen. Nunca pensé que echaría de menos un río, siempre los tuve de mano en mi Galicia natal, pero allí era más de mar que de río. Pero ahora sí, sí que necesito un río, un río del Norte, de aguas frías y frescas, de cauce abrupto, sinuoso y ruidoso, con su silueta delimitada por filas de arbustos que se inclinan ante su presencia. Busco con tesón un rincón tranquilo del rio, donde pueda escuchar sus sonidos: los pájaros, el viento y el murmullo de sus aguas. Así me dejo llevar y tal cual me quedo medio dormido, pues en éste estado de shock me quedo relajado y muy tranquilo.

"En Menorca vivo, y la llevo en el alma. Pero los otros trozos de mi alma los tengo en Cádiz y en Galicia". Es decir, mi alma está partida en tres pedazos.
















 





REFLEXIÓN EN CADENA (Ni idea de quién es el autor)

 

A veces no es necesario buscar en tus propias palabras porque ya está todo escrito y recuerdas esa frase de E. Hemingway que leíste hace ya tiempo: "La mejor forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él." y que te lleva, irremediablemente y casi sin pensarlo, a lo que escribió J. Saramago: "Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos." y te hacen comprender lo que dijo A. Pizarnik: “Cuídate de la sombra de su sombra”. Y pareces perdida y sin palabras hasta que recuerdas lo que le leíste a S. Plath “No es noche ésta de ahogarse” y lo que dijo G. Sainz:  "Comprenderlo todo es ver que nada podría haber sido de otro modo del que es." y decides lo mismo que en su momento hizo Chang Soo Ko "Tu voz que salió de la penumbra regresa a la oscuridad.", porque crees lo que dijo R. Tagore: "Yo sé que las nubes duran sólo un momento y que el sol es para todos los días." Y al fin, te quedas con la gran verdad que encerraban las palabras de B. Prado: “Lo que importa de un poema es en quién te convierte”. Y sabes que ya está todo escrito.


 



Antonio Gala. DEP

 

- Jesús Quintero: "Señor Gala, ¿qué es lo más inteligente que se puede hacer en esta vida?"
- Antonio Gala: "En principio yo le diría: irse a una playa. Pero en el fondo, de verdad, tengo que decirle que salir de esta especie de laberinto en que nos han metido, una vida que no es la nuestra y que no es la mandada. Que es una organización que necesita esclavos para seguir manteniendo la pura organización que necesita esclavos, y así hasta el final. Salirse de esa cadena terrible, desencadenarse. A riesgo de la soledad, a riesgo de la falta de comprensión, pero irse un poco al campo, en el mejor de los sentidos. Salir de esa extraña y monótona esclavitud de cada día. Darle a cada día su propio afán, pero también su propia sonrisa, su propio gozo, su propio color, su propio aroma. Eso es la inteligencia. Porque una inteligencia que no nos ayude a vivir, no la quiero. No me sirve para nada. No creo que le sirva para nada a nadie".

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...