LA LLUVIA


No hay mucho más que decir,
el tiempo y a nuestro pesar, van a pasar igualmente,
las palabras seguirán produciendo el mismo dolor o más,
las ausencias seguirán siendo vacíos de aire y gas,
el jazmín nos seguirá regalando aromas en las noches de verano,
la enredadera del patio seguirá ascendiendo hacia el espacio sideral,
el limonero seguirá dando inmensos limones rogosos y amarillentos,
el día dará paso a la noche
y ésta a su vez, dará paso al día,
y todo seguirá en orden dentro del caos en el que hemos vivido,
tú, te levantarás todas las mañanas y dirás
¡joder! que bonito está el día
y yo, mientras tanto,
estaré regando mis plantas
y pensando en el porqué no llueve más
y porque lo bueno que hay en todos nosotros
no puede crecer sin control ninguno.
Sabes...al final...
la lluvia es la que nos salvará
de todas nuestras malas historias.
























EL OLVIDO (Alejandra Pizarnik)


en la otra orilla de la noche
el amor es posible
-llévame-
llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria.

















REVOLUCIONARIOS (Gsús Bonilla)


hablando de rojos – deduzco –
qué les abrieron el pecho
les extirparan el corazón,
y aún así,
viste? que hijos de puta!
siguen latiendo.


















HIJOS DE LA BONANZA (Rocío Acebal Doval)

 

Mi infancia son recuerdos de un piso a las afueras
y un huerto descuidado en la ventana;
mi juventud, veinte años de cuaderno de inglés.
Conseguirás —dijeron—
mucho más que tus padres y sus padres:
estudia cuatro años y tendrás un trabajo,
trabaja y vivirás siempre tranquila;
trabaja y serás digna de un futuro.
Asentí, como todos —hijos de la bonanza—.
No atendimos a aquel presentimiento,
aquel olor a pólvora —aún distante—
que asomaba en voz baja
como un eco de angustia a puertas de palacio.
De aquel país ajeno a las fronteras
solo guardo el recuerdo de la luz
y una aversión a la palabra patria.



















CONFESIÓN (Louise Glück)


Decir que nada temo
sería faltar a la verdad.
La enfermedad, la humillación,
me atemorizan.
Tengo sueños, como cualquiera.
Pero aprendí a ocultarlos
para protegerme
de la plenitud: la felicidad
atrae a las Furias.
Son hermanas, salvajes,
que no tienen sentimientos,
sólo envidia.



















QUIERO SABER

 

Quiero saber
si aquello que era antes
ha dejado paso a esto que soy ahora,
si hubo una evolución progresiva en el espacio tiempo
o fue una involución abrupta y repentina.
Quiero saber
si aquello que se movía solo
era de motu propio
o era alguien que tiraba del hilo
y me levantaba un brazo
o me hacía dar dos pasos.



















HAY

 

Hay máquinas del tiempo
que miden el destiempo
y que también miden...
las ganas de querer.
Hay horizontes lejanos
y hay amores cercanos
que al final,
se fueron tras el atardecer.
Y hoy tengo ganas de coger el día
y lavarlo con la lluvia del amanecer...
y de enjuagarme los dientes
con el sabor amargo de tu querer.






























NIEVE (Antonio Gamoneda)


Retrocede, combate
hacia atrás, corazón mío.
Cíñete al amor, queda
activo en cuerpos, en
materiales amantes.
Olvida la nieve, vive
con los tuyos, desciende
a la ternura. Este
es tu país.
¡Oh la sed, oh la sed!
¿Por qué este mismo fuego
me empuja hacia la nieve?
Subir, subir al agua
eterna donde viven
la claridad y el frío.
Un sueño: Cumbre inmóvil.
Nada y luz. Nadie, nadie.
Oh Dios, si sólo un pájaro
me visitase en esta
región de libertad.
Atrás, puros espacios,
belleza inhabitable.
Vuelva la sed a su
origen en el fuego.




























ERNESTO CARDENAL



 Como latas de cerveza vacías y colillas

de cigarrillos apagados, han sido mis días.

Como figuras que pasan por una pantalla de televisión

y desaparecen, así ha pasado mi vida.

Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras

con risas de muchachas y músicas de radios...

Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos

y las canciones de los radios que pasaron de moda.

Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,

más que latas vacías y colillas apagadas,

risas en fotos marchitas, boletos rotos,

y el serrín con que al amanecer barrieron los bares.

















De la tierra salgo


De la tierra salgo,

y hacia la tierra voy,

por el medio me he llenado de mar y viento,

y ¿mi bandera?...¿ cuál es mi bandera?

durante un tiempo fue blanca

creo que indicaba mi paz interior...

durante otra época fue negra,

creo que señalaba la negrura de mi alma más oscura...

y tuve momentos sin bandera, sin patria,

y con un inmenso vacío interior,

la nada era mi bandera,

y como no pesaba nada...

el viento se la llevó.

Ahora mi bandera es mi propia piel,

morena tiznada cuando le da el sol,

de escarcha blanca en épocas de hibernación.














ERNEST HEMINGWAY


 

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...