RATOS

MENORCA
 

He llorado en mis peores días

he gritado de pasión

y me he entusiasmado

con la desnudez de tu cuerpo.

He viajado a través del tiempo

he soñado con que estabas a mi lado,

te he visto

hemos quedado

nos vimos y estuvimos

y después, todo se quedó en blanco.

Los ratos,

mis queridos ratos,

son instantes de felicidad,

que cubren los espacios neuronales

de sensaciones alucinantes,

pero son ratos

son momentos,

y cuando piensas que se pueden prolongar,

han salido por la puerta de atrás.




















Gabriela Lucatelli (Blog de Emma Gunst)

 

Lo que no me mató

se transformó

en un poema de amor

para contarle al mundo

que por vos no muere nadie.
















INCOMPRENDIDOS

 

Y aunque en realidad no me comprenda ni mi propia sombra, no me siento un incomprendido y porque del concepto de la comprensión por parte de los demás, ya pasé hace algún tiempo. Y es que si me comprenden ¿qué pasa?, ¿que me van a comprender mejor, todavía? o ¿que me van a acompañar más en mis sentimientos y pensamientos?. Y yo te comprendo tío y mira por donde a mi pasó una cosa parecida y bla, bla, blá...y al final, te cae un puto chaparrón de datos y de quebraderos de cabeza que son suyos y no son tuyos y todo porque resulta que el menda se sintió solidario y para así dar rienda sulelta a su puto ombligo. Y eso ¿compensa?. Para mí no, para mí no compensa y porque ya me llega con aguantar mis propios rollos patateros.
Al final, va a resultar mejor que no me comprendan y que me vean como un pobre loco de mierda, como un don nadie invisible, como un poquita cosa y como un grano en el culo que solo molesta y a veces, supura, eso sí y puestos a molestar, tengo que decir que soy el puto amo. Porque molestar me gusta y me gusta molestar a todos los cretinos que piensan que ellos no molestan o sea, que piensan que no molestan por su silencio o por su presunta invisibilidad de mentira, pero así no es, pues a mi molestan por su mirada de hiena penosa, por su presencia penosa de desamparo y porque nunca llevo cambio para darles una puta limosna.
Como véis no soporto la caridad humana y el pobrecito de mí y por eso, hay y eso hago, utilizar armas que hacen mucho daño y aunque no te guste utilizarlas, tendrás que hacerlo y ese arma se llama: el desprecio. Y el desprecio puede y debe ser sin palabras y su mejor ejemplo es la ignorancia, la ignorancia que le haces a un pobrecito de mí y porque le pica su puto ombligo y aquí no hay empatía que valga, porque yo no puedo ser empático con alguien que me resulte grimoso y baboso. Y es que si pongo en la balanza los que son empáticos conmigo y yo con ellos, me sobran los dedos de una mano y prefiero que así sea, pues en la batalla diaria somos como una puta guerrilla que ataca a pequeños mordiscos o a pequeños pellizcos y todo con el fin de ser cuatro pringados que tenemos el honor de sentirnos personas humanas.
Todas las reacciones:
























EL RUM, RUM DE LA VIDA


Sabéis lo que es el Rum, Rum de la vida, pues si no lo sabéis yo os lo digo. El Rum, Rum de la vida, son los PORQUÉS: ¿Porqué me pasa esto?, ¿Porqué hemos nacido?, ¿porque somos malos y algunos son unos hijos de puta?, ¿porqué he nacido en Vigo y no en Estocolmo?, ¿porqué hay que comer, dormir, cagar, mear, reír, llorar, sufrir?. Claro que si eres muy religioso y tienes fe en el no sé qué que creen ellos, lo tienes muy fácil y la respuesta es tan simple que me hace reír: porque dios o nuestro señor nos hizo así y yo podía añadir, así de cretinos. Y si eres de la cara oculta de la luna o sea, agnóstico, ateo o como se diga el que no cree en algo divino y , lo tienes super difícil y porque los porqués no pararán de fluir por tu cabeza y si al nacer ya tienes unos cuantos porqués, al morir, el cielo, la tierra, el sol y la luna se cubren de PORQUÉS.
Porque los PORQUÉS son infinitos y todo es susceptible de ponerle el sello del PORQUÉ. Y por eso y para que no te arda el coco y se te quemen todas las neuronas y en una sucesión caótica y catastrófica, hay que saber moderarse con los PORQUÉS. Y hay métodos científicos que aconsejan hacerse un solo PORQUÉ al día y si es de buena mañanita, pues mejor y hasta dicen que después del desayuno sienta mejor todavía. Y yo de eso Rum Rum padezco y estoy poseído y por eso de contínuo me pregunto el PORQUÉ de las cosas y tanto me lo pregunto que hasta el Facebook me tiene cachado y pillado y dice que la palabra que más uso en mis escritos, es el PORQUÉ.
Claro que yo también uso mucho el PORQUÉ con otros usos culturales y por eso, uso muchos PORQUÉS viscerales y abuso del PORQUÉ me sale de los cojones o de los huevos o de las narices o de las pantorrillas o de las entrañas. Y ese Rum Rum infinito e incombusltible, nunca me abandona, como el desodorante y por eso mismo no os aconsejo que abuséis de él y por la simple razón de que podéis padecer las mismas dolencias que yo y al final te acabas volviendo obsesivo con el tema y acabas preguntándote el PORQUÉ del PORQUÉ de todo...


















LEO...


Leo libros sin mucha historia que contar,
veo árboles frutales que aún no tienen fruto que dar,
leo vidas vacías que se quedaron sin aire y sin saber estar,
leo versos a la luz de la luna,
siento miedos que no puedo comprender,
hablo muchas veces sólo
y siento como sus ecos se rebotan dentro de mis órganos huecos.
Tengo ganas de comerme la vida
y como gato que soy y que además, vivo panza arriba,
necesitarías sus 7 vidas
y alguna más como propina,
yo en realidad,
necesitaría el todo y un poco más.




















De poco nos sirve todo

si no aprendemos a decir, no.

Yo una vez dije , no

y se me aparecieron los muertos olvidados

en las cunetas de la guerra.

Otra vez volví

a decir que, no

y me saltaron las lágrimas

de pura emoción desatada.

Desde esas me controlo

y ahora digo, no,

sin alzar la voz,

me siento inaudible,

soy susurro, por fuera

pero por dentro,

soy torrente de agua pura y cristalina.






















ESTAMOS SOLOS POETAS (Viviane Natham)


Te cuento que estamos solos
para que revientes de ternura,
para que rasgues la angustia que te envuelve...
y despiertes de una vez
y sepas
que nos hacen falta más metros de garganta
para poder cantar, -gritar-
como los desahuciados,
vida, amor/muerte/tiempo/hijos/patria/libertad/soledad eterna para los vivos,
y canciones dulces para los muertos.
Estamos solos poeta...
el hombre no quiere saber,
no quiere conocer a sus demonios.
No importa dónde está el engaño, dice...
y se bebe a sorbos las mentiras...
Te cuento poeta guerrillero, que estamos solos
y que la paz es una orilla muy lejana,
es un lugar inaccesible donde estallan los sueños
verdaderos.

NOSOTROS...

 

Nosotros somos pocos

y seguramente...seremos menos

 porque por el camino caen los más valientes

y los más audaces y aguerridos.

Nosotros somos pocos,

pero tenemos el coraje de nuestra parte

lo osadía es nuestro pan de cada día

 y estamos dotados de un sexto sentido

y que nos convierte en seres imprevisibles.

Nosotros somos seres

que hemos conocido el miedo

pero del miedo hemos salido

y ahora somos pocos

pero no tenemos miedo de ser tan pocos.

















UNA DISLEXIA HISTÓRICA

 

Hay viajar...viajar y un largo e infinito suspiro se queda suspendido en el aire...y en sí a mi el hecho de viajar no me gusta nada y lo que me gusta es adonde me dirijo, hacia ese lugar soñado y ansiado, pero el hecho de viajar para mi casi perdió todo su encanto y porque desde que hay aviones comerciales e inmensos aeropuertos, la temática romántica del viajar se desmoronó como un castillo de naipes. A mi me gustaba viajar en antiguos coches que no pasaban de 100 kilómetros y el poder parar en cualquier sitio o bar o posada que tuviera una vieja parra de uvas y unas mesas de puro granito y atravesar los pueblos por el medio y descubriendo así sus entrañas más vitales.
Y los viejos y entrañables trenes, trenes de muchos vagones y que llegaban hasta el infinito. De lo primero que me quedo de los trenes son con sus estaciones, con sus preciosas estaciones llenas de azulejos y madera noble y esa cafetería cutre, llena de sombras que se pasan la vida despidiéndose. Me gusta ese aire a despedida perpétua y porque siempre me gustaron más las despedidas que los recibimientos. Y que puedo decir de ese aire melancólico que tienen las auténticas estaciones de tren, que solo se consigue a base de ver pasar gente que viene y va y a base de percibir sus sensaciones de tristeza y alegría. El recibimiento es fácil, recibes, te abrazas y te das un beso insondable, pero te vas contento y dichoso y porque lo que esperabas, lo has conseguido y además, lo tienes al alcance de tus manos. Y a mi gusta más el deje, el sentir que pierdes algo en lo físico y ya depende de ti y de la persona despedida, que mantengas ese hilo sentimental con esa persona.
Y lo segundo que me gusta de los trenes, son sus vagones, sus viejos vagones de madera noble y desgastada por el paso de innumerables huellas humanas y sus largos pasillos llenos de reflejos y sombras y sus agudos chirridos que suenan a almas desgarradas y abiertas de carnes y hasta el revisor con su ridículo sombrero y su pito en ristre, me gusta. Y sus olores y su karma y su alma y me estoy dando cuenta, que yo no debí vivir en la actual época en la que estamos viviendo y debí haber nacido en los años 20 (1920) y eso se llama tener una DISLEXIA HISTÓRICA, que no histérica, aunque también se le podía llamar así.













YA NO (Idea Vilariño)


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

















 


LA CRÓNICA DE HOY EN DÍA

  Buenas tardes. Peor será la noche. El otro día en mi trabajo me dijeron que se iba a constituir una comisión psicosocial y para medir nuestro bienestar o nuestro malestar psicosocial en el trabajo (que no es poco). Yo apunto más por lo último, en realidad yo apunto por cagarme en todo y ya puestos, en plan diarreico. Yo asumo mi mierda y ¿vosotros?. Volviendo a la comisión psicosocial de mi trabajo, no sé prefiero un harakiri o el colgarme de una viga del techo. Hablando de techos, yo vivo en una casa de 130 años y la altura del techo me da para colgarme tres veces y morir en todas y en cada una de ellas. Yo prefiero ir al psiquiatra y así, nos reímos juntos de mis miserias (de las suyas, no me deja reír). Me encantan los psiquiatras, porque no les entiendo nada y además, te atiborran con pastillas de todos los colores. Tú vas y ellos te ponen un sello diagnóstico y te dicen que debes saber comportarte y eso te lo está diciendo un payaso vestido de psiquiatra.


 Que fácil resulta dar consejos desde el puto púlpito de la puta santa madre iglesia. Tan fácil como montar comisiones psicosociales de los cojones. No sería mejor que empezaran a rodar cabezas, bueno las cabezas que tendrían que rodar (porque tontos no somos y sabemos perfectamente que cabezas tendrían que rodar). Mundo de dios, mundo endemoniado, mundo inmundo. Las balas las carga el diablo y la estupidez la cargan cuatro gatos que están por encima de ti en tu trabajo (ellos lo consideran así). A mí más que estos cuatro capullos que se consideran que son alguien, me gustan mucho más las estrellas rutilantes que deambulan por el cielo y más si son fugaces y transitorias. Que no me empalaguen demasiado con este tema de mierda. Lo nuestro pudo ser mucho mejor, pero eso se piensa mientras la estás cagando, después ya es tarde para  poder rectificar.

Nada hay mejor en ésta vida que la dulce compañía del silencio y más si ese silencio es el de los corderos que van directos al matadero. Que a partir de ahora, que ya hemos votado, no nos va a escuchar ni dios. Yo voté y ¿porqué?.
y sobre todo ¿para qué?. para que se repartan la tortilla entre ellos. El problema, su problema es...es que ese sillón me corresponde a mí o a tí (en teoría), en la práctica, nos meten a todos en la amalgama que ellos denominan, pueblo. Y por tanto, dicen que ya nos tienen incluídos dentro del pueblo. Y todos somos pueblo y a la vez, todos somos mierda.
El día en que realidad me cabree de verdad, arderá Paris por tantas barricadas y coches quemados. Será una catarsis frenética y espasmódica. Un día de estos me voy a encerrar en casa y no voy a salir más. Total ¿para lo que hay que ver?. Mi casa de 130 años con sus vigas más altas que el sol, me soporta y me comprende (y por supuesto, Yo a ella). Ahora bien y antes de eso, que la comisión de marras funcione de verdad y que el psiquiatra se vaya a tomar por culo. Y ésta ha sido la crónica de hoy en día.
 




Lorena Larrañaga. "Lo que sostiene el aire"

Hay una hora en que la casa se llena de caballos que nadie ha llamado. Sus crines recorren los pasillos como agua peinada por una madre muer...