MARIO BENEDETTI

 

La caricia es un lenguaje

si tus caricias me hablan

no quisiera que se callen.

ESTÁBAMOS LOS DOS SALTANDO

 Mi próxima parada, es la vida.

La siguiente, es la vida después de la vida

y donde vive el rinoceronte a sus anchas

o donde estarás tú saltando charcos

y por tanta felicidad que emanas,

porque tú saltas charcos y yo salto ríos

o tú saltas océanos y yo salto un par de gotas de agua

que hoy han mojado el suelo,

me da igual..., lo uno que lo otro

la cuestión es que los dos saltamos

y que saltamos sobre el agua

y no somos ranas,

sólo somos dos personas que a veces saltamos

y que si lo hacemos al mismo tiempo

hasta puede que tiemble una pequeña parte del mundo.

Y al día siguiente en la portada de un periódico

saldrá la noticia de que ayer hubo un terremoto

y que en el epicentro

estábamos nosotros dos saltando.

EL DÍA DE LOS SIN MIEDO. 19 DE AGOSTO

Hoy es 19 de Agosto y es raro que no sea el acontecimiento de algo. Y puestos a pedir, podía ser el día "de los sin miedo". No de los que no tienen miedo y porque al fin y al cabo, todos lo tenemos, sino de los que toman sus decisiones personales, viscerales y sociales, en base a la justicia de que está haciendo lo correcto y sin necesidad de tener que usar cualquier tipo de violencia y a la honestidad que se ve a simple vista en esa persona y eso les hace ser seres libres, libres de esa manera relativa, libres viviendo dentro de una jaula que se llama, sociedad. Libres para que algún día algunos puedan volar. Me temo que nosotros, los viejos y los de edad madurita, eso nunca lo veremos, pero eso a nosotros nos da exactamente igual y oficialmente queda declarado el día 19 de Agosto como el día "de los sin miedo".

FAYAD JAMIS.


 Ahora
sé que mi único destino
es la certidumbre de la vejez
la cercanía de la nada
y su belleza aterradora.

TODOS QUEREMOS SER MÁS

Todos queremos lo que no podemos tener,
somos parte de ese sueño frustrado
que nunca alcanzamos a tener
y a la vez
nos hundimos
como gigantes con pies de barro
ante cualquier pequeñez.
Es decir,
ni somos tanto ni somos tan poco.
Al final
lo poco que podemos tener
es la certidumbre
de que somos los únicos héroes
de nuestra propia historia.

MERECES...

Mereces...
mereces un amor que te pillé a contrapié,
un amor que te desnude y te mude la piel,
un amor que te desangre de malas ideas
que te vacíe de penas
y que te rellene de amor...

SOMOS...

Se podía decir...hay siempre algo bueno en todo, pero también se podía decir, siempre hay algo malo en casi todo y ese es el puto yin yang de la vida. Y por eso nos pasamos la vida rebanándonos los sesos y para querer descubrir quién fue el ganador de la última película y si el bueno venció al malo o viceversa. Después diremos que sacamos enseñanzas y que lo bueno lo haremos más bueno y que lo malo será rechazado y repudiado. Pero todo esto que acabó de explicar es una puta mentira y es una puta falacia, porque lo bueno no querremos dejarlo nunca y sólo queremos exprimirlo hasta su agónico agotamiento y lo malo nos lo pasaremos por el forro y es más, hasta diremos que hemos aprendido un huevo de los errores. Cuando en realidad, no hemos aprendido nada de nada.

Dicen que los humanos tenemos muchas posibilidades de tropezar en la misma piedra y sin hacer patria de éste pensamiento, pienso que hay grandes posibilidades de que nos vuelva a ocurrir y porque como seres humanos aprendemos demasiado poco y lo que aprendemos es a base de machaconas repeticiones der una y otra vez y hasta puede que lleguemos hasta el infinito de repeciones y sin haber aprendido nada de nada. Decimos que aprendemos de nuestros errores...pero lo decimos para quitarnos hierro a nosotros mismos y para así parecer seres más flexibles y más adaptativos, cuando en realidad somos payasos de circo fuera del circo y ponemos careto de buenos y compungidos y por dentro nos estamos cagando en la puta madre del que te está preguntando...
Somos lo que aparentamos ser y por eso, somos así de imbéciles. Aparentamos ser seres bondadosos que rebosan bondad por todas las costuras, cuando en realidad, detrás de tanta bondad hay una enorme mentira y porque es imposible ser tan bondadoso como uno dice ser. La bondad dura lo que dura un suspiro y no por suspirar todo el día te vas a convertir en un ser bondadoso las 24 horas de día.

Bondad y maldad y si miramos desde la lejanía del espacio, podríamos demostrar como se alternan... a veces con un orden establecido y otras veces, dentro del más absoluto caos. Pero la alternancia existe y además, es lo que nos hace funcionar como verdaderas personas que somos. Poner demasiado las tintas sobre la bondad, hace que al final nos cubra ese halo de mierda al que llaman bondad y que al fin, se pega y se adhiere a nuestra piel y al final, se funde con ella y en la distancia pareceremos ángeles angelicales y en la proximidad, seremos miel llena de moscas asquerosas. Pues eso somos y somos trozos de carne con dos ojos y un pedazo de alma con dos piernas y dos brazos... y creo...que poco más...Ah¡ y se me olvidaba mencionar, ¡que tenemos una única neurona!.

LA PEQUEÑA HISTORIA DE ÉSTA FOTO


Gabriel García Márquez, Sergio Leone, Muhammad Ali, Robert De Niro y Gianni Miná, todos en una misma foto.
La historia detrás de esta gran fotografía es tan casual y peculiar, y como no, tendría que serlo para ver ver a estos personajes juntos. De Niro y Leone se encontraban en Roma filmando "Once Upon A Time In America", Robert tuvo una conversación con Miná, este le contó que esa noche tendría una cena con Ali, De Niro se apuntó de inmediato. Más tarde Leone le llamó a Miná para reclamarle por qué Robert iba a dejar la filmación y tenían que conversar acerca de unas escenas, Miná le contó de la cena con Ali y se apuntó igual. Leone no llegó sólo a la cena, ese noche tenía una cena con el escritor Gabriel García Márquez, así que ambos asistieron a la cena. La casualidad nos regalo una de las mejores fotografías jamas tomada.

FORGES


 

HASTA AHORA YO FUNCIONABA POR CICLOS (Segunda parte)

 De mi experiencia sobre la pandemia puedo extraer unas

 cuantas conclusiones:

una, que la infravaloramos

y como empezó en China

era muy difícil que llegara hasta nosotros

y cuando se instaló en Italia

insistimos en la misma idea

en Italia era posible, pero aquí desde luego que no

y cuando se presentó ante nosotros

pensamos que no iba a ser para tanto,

pues al fin y al cabo era un simple virus

que sería dominado fácilmente.

Y de un día para otro

el número de contagios se había multiplicado por mil

y entonces pudimos observar que fácilmente se podía

 desbordar nuestro sistema

y empezó a faltar de todo:

marcarillas, batas de aislamiento, respiradores

zonas de aislamiento en hospitales

nuestros jefes haciendo el ridículo y el gilipollas

y porque ni ellos sabían lo que se debía de hacer

pero mientras se enteraban de que iba el tema

nos mandaban al frente de batalla para hacer asistencias

 médicas

sin tener las mínimas condiciones de protección

y tú vas a ir y porque te lo digo yo, te decía el muy imbécil

y tú le contestabas

pues así no voy a ir

y te voy a poner una denuncia que te cagas

y véte tú que para eso eres el jefe.

Más tarde fueron llegando los medios necesarios

para sentirte protegido

y lógicamente acudías a todo tipo de asistencia

aunque a su vez, iban apareciendo nuevos problemas. 

Me acuerdo de mi primera asistencia con los medios adecuados

a una mujer de mediana edad que era covid positivo

y que padecía una neumonía de caballo

y claro tu enfundado en aquél traje de protección

en pleno verano y sudando hasta por la raja del culo

y con aquellas gafas que se parecián a unas de natación

y era de una inutilidad total y absoluta que por ellas quisieras ver algo, 

las gafas estaban completamente empañadas y

las recorrían gotas y más gotas de sudor y en un chorreo constante

y tú mismo tenías que valorar la gravedad del problema

y si necesitaba una intubación rápida y porque sino se iba a morir

tal y como ocurrió en éste caso

pues mandabas a tomar por culo las susodichas gafas

y hacías la intubación en condiciones para hacerla bien

pero tú estabas corriendo el enorme riesgo de acabar infectado.

Sinceramente, aún ahora me sigo preguntando

¿como yo y alguno de mis compañeros no acabamos infectados?

Y por mucho que digan lo contrario

hasta la propia ciencia tiene sus propios misterios sin resolver

Más tarde se hicieron las vacunas

y ahí empezó a cambiar todo...

Después del Covid vino una época de calma

y poco a poco empezó a funcionar toda la maquinaria social y sanitaria.

Personalmente y en toda la pandemia

yo me sentí y estuve muy bien

disfruté de mi completo aislamiento

hacía mis ejercicios físicos dentro de mi casa

escribía más que nunca

ví nosecuántas miles de pelis 

y en fin, que me sentí muy bien

y apenas eché de menos dos o tres cosas.

Más tarde pasó la pandemia

y se acabó oficialmente la encerrona

 hubo que hacerse normal

y desayunar, ducharse y cagar

y cuando tocaba currar, pues como pasó siempre...

 había que ir a currar 

y hacerlo lo mejor posible

y porque ese era mi lema

hacerlo todo lo mejor posible

y desde la pandemia

aún me quedó más claro

¿o lo hacía bien o sino me jubilaba?

Ya no había tiempo

para hacer las cosas a medias

y éste fue mi último tramo del trabajo

mente rápida y clara

alma sincera y más grande que nunca

cuerpo desgastado por los avatares de la vida

engranajes y articulaciones oxidadas

movimientos cada vez más lentos

y mucho más difíciles de realizar

y hasta que llegó un día

en que mi cuerpo dijo que ¡no!

y ahora se cumple un año desde que dijo que ¡no!.

Y la pregunta que me hago a día de hoy

¿es que no sé

como llegué a currar hasta los 69 años y medio?




JANINE DI GIOVANNI