Leonard Cohen

“El viaje no se trata de llegar, sino de descubrir quién eres en el viaje... La soledad no es un castigo. Es el mar en el que nadas para encontrarte a ti mismo...
La oscuridad no es un enemigo, sino la condición para el nacimiento de la luz...

DÍME ALGO...


 Si de verdad me quieres,

díme algo,

algo que no me suene a hueco

o que no me huela a algo muerto,

algo que signifique algo o mucho,

pero algo que no sepa a miedo o a perdona...

pero de una puta vez te vas a enterar.

LOS MIEDOS...


 

ADORO...

 
Hoy es Sábado y todo el día. Y hoy es Sábado 14 de Septiembre y no sé de que año, pero seguro que es de hace varios años, aunque tampoco tantos años atrás. Y va a ser mi primer día de reingreso en el trabajo después de 14 días de vacaciones (que por supuesto, han sabido a demasiado poco). Hoy estoy localizado por el móvil y por si me tengo que llevar en el avión a alguien jodido y bien jodido y al hospital de la Isla mayor (Mallorca) que es en donde está la madre de todos los hospitales isleños. Esperemos que no y porque eso indicaría que hay otro nuevo ser humano jodido o tan jodido como para necesitar ser trasladado de forma urgente. Se me entiende ¿no?. O estoy demasiado espeso, denso, nublado y patoso...Denso estoy y porque hoy dormí de esa forma en que nunca se debiera dormir y me desperté 100 veces y en unas escuchaba como la lluvia atizaba con fuerza y destreza las tejas y en otras, oía al poderoso viento dando portazos y silbando canciones para acompañar a los que no son capaces de dormir, como yo y entre medias yo meando como un descosido, meadas que no eran humanas y eran de animales prehistóricos (por lo menos de dinosaurios), porque creo que ésta noche de autos he meado los dos Riñones, la Uretra, la Vejiga y el Hígado.

Aún no logro entender de donde coño ha salido tanto líquido y con ese chorro tan prolongado en el tiempo. A veces no sé, ¿no tenéis la impresión de haber meado mucho más que todo lo bebido?. Pues yo esa misma preocupación la tuve ésta noche y volví a la cama y no paraba de darle vueltas a este asunto tan simple y tan mundano. Estaré meando los Pulmones y después, vendrá el Cerebro diluido en medio de una balsa enorme de urea, ácido úrico y ácido clorhídrico.

Hoy es Sábado y es un Sábado atípico, porque así lo he decretado. Hoy según los vaticinadores del tiempo tendría que ser un día despejado y así como el otro día rompí una lanza a su favor y porque en general aciertan con sus pronósticos, pues hoy va a ser que no. Hoy, día nublado y lluvioso. Día caluroso de denso sudor. Hoy observé como las primeras hojas empezaban su proceso de transformación hacia el suave ocre amarillo otoñal. Claro que se acerca el día 21 de septiembre que era cuando yo decretaba la llegada del otoño y ya podíamos estar a más de 30º C (en Galicia no, pero en Cádiz a esas alturas del mes, era fácil que eso ocurriera)...pues pasaba que a mí me daba exactamente igual. Yo encendía mi chimenea y así quedaba inagurada la temporada otoñal. Claro que al rato, había que abrir todas las ventanas y puertas de la casa y porque del calor que hacía, no se podía ni respirar. Tengo que decirlo claramente, a veces (yo creo que muchas y demasiadas veces) me pueden las ganas en muchas cosas que hago. Y es que mis ganas porque llegue el otoño son especiales y son muy impulsivas y compulsivas que me anticipo, que me antepongo y eso desconcierta a los demás, pero no a mí. Adoro el otoño tanto como adoro la vida.

























HAY...


Hay telarañas en el techo
y en aquél rincón llamado, olvido
que ahora y por lo que sea,
no soy capaz de recordar donde me había perdido...
Hay marcas de neumáticos en el arcén
y hay muertos en las cunetas
que algunos no quieren excavar.
Hay máquinas del tiempo
que miden el destiempo
y también, las ganas de querer...
Hay horizontes lejanos
y polizontes cercanos,
y hay miedos que se disfrazan de valientes
y hay valientes que perdieron el norte antes de vencer
y ahora aún siguen buscando su razón de ser..
Hay días que nacen muertos,
hay otros que se adivinan vivos aunque heridos,
y hay algunos que asoman entre los dedos de su manto
negro y amenazador
y en los que tendría que llover...
Y hoy tengo ganas de coger el día
y debería lavarlo con la lluvia del amanecer...

















De la periodista y escritora asturiana Ángeles Caso.

En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

'El ocaso de la verdad', por Javier Sampedro


 

TODO SE ACABA COMPENSANDO


 ¿Y que hay de esos días en blanco?. Y te sientas con todas tus ganas y dispuesto a comerte al mundo y delante del blanco de la pantalla que tienes ante tus narices y observas su persistencia a seguir en blanco y tu mente y tu alma no se alteran ni un ápice y tampoco te dicen nada. Sería bueno pensar que en esos días en blanco serán compensados por otros días brillantes, pero me parece que la cosa no funciona así y porque no siempre las cosas se tienen que compensar y porque es verdad que la vida te debe cosas, pero ella te las dará cuando ella quiere. No se pueden forzar por tu parte, las cosas que nacen y salen del alma y porque ellas poseen el poder de tener su propio ritmo y al cual solo te queda adaptarte. Y como decía aquél dicho popular y "cuando menos te lo esperes salta la liebre" y en cualquier momento puede pasar o eso quiero creer, que puede pasar. De todas formas yo soy de mucha de inspiración y también lo soy de mucha disciplina y de esa bonita combinación pueden salir cosas bonitas, brillantes y alucinantes o puede y como ahora me está pasando, puede que no salga nada y siga dominando el blanco. Me equivoqué y como muchas otras veces, pero como soy muy cabezota, yo sigo esperando que algo ocurra. Quizá ahora que ya está finalizando el mes de septiembre y ya que vamos camino del precioso y tierno otoño, quizá me ayude ese cambio de estación y porque en realidad el otoño es mi fase del año preferida. Mis septiembres siempre fueron muy míos, a veces eran raros, otras veces, eran demasiado húmedos y fríos y en cambio otros eran de lluvia fina y entremezclados con días tibiamente soleados y observando la belleza de una playa en pleno mes de septiembre o la grandeza de un bosque que se va tiñendo de esos hermosos tonos y colores otoñales.

Yo debí nacer en un mes de septiembre y tirando a finales de mes y casi pisando el mes de octubre. Yo en mi vida tuve algunos otoños jodidos, pero en la mayoría de ellos, fuí una de las personas más felices de la tierra y por eso mismo me encantaba estar sólo, aunque estando en buena compañía se podía igualar o superar la cosa. El caso es que septiembre era, fue y es una época de reflexiones, pero reflexiones nada banales y porque como llegaba tan a fondo de las cosas, tomaba las más grandes decisiones. No sé cuántos septiembres me sentí una persona importante para mi mismo. Y observaba, pensaba, planificaba y dosificaba mis fuerzas para conseguir esos objectivos que previamente me había marcado. Tenía un largo año por delante para ir actuando en consecuencia, aunque en realidad eran 9 meses los que tenía y porque en el verano más bien me deslizaba y simplemente me relajaba.

Ahora mismo, llevo varios días inactivo en el campo de la escritura y no sé porqué pero me parece muy raro. Y como no me va parecer raro, si llevo escribiendo 14 años seguidos yu sin faltar a la cita ni un sólo día (salvo los días en que curraba y estaba de guardia), pero en todos los demás siempre estuve al pie del cañón y eso que hubo días que hubiera sido mejor no haber escrito nada y porque mira que escribí payasadas y tonterías, pero como en la vida todo se acaba compensando, hubo días que fueron maravillosos y disfruté más que un niño estrenando zapatos nuevos.

















 

HIROSHIMA Y GAZA


 

Eduardo Galeano.

p

"Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”

ME BALANCEO


 Hoy no quiero un abrazo amigo,

pero tampoco es que quiera guerra,

digamos, que estoy en ese punto medio,

en ese mismo punto de justo equilibrio:

quiero un poco de paz y otro poco de guerra.

Y en ese fino y delicado hilo me balanceo

y ahora te doy un beso

y el abrazo, lo dejo para luego.












A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...