A veces hasta he llegado a pensar
que el camino de ser un poeta
es demasiado duro y solitario.
Muchas horas de trabajo sutil, oscuro y laborioso
demasiado tiempo de mantener tu mente despierta
y siempre dispuesta a pasear por otros mundos
y por otras dimensiones que hasta ahora
eran completamente desconocidas.
A veces me canso de hablar con el alma en la mano
de abrirme en canal de arriba abajo
y de escribir con las vísceras y entrañas
y que cada frase sea pensada mil veces
y cada palabra será esculpida con la delicadeza de mis manos
y tuve que aprender a añorar con la punta de mis dedos
y convertirme en alguien que no sabía que y quién era
y hablar con mis antepasados y como si los tuvieras delante
y viajar por el futuro
y a sabiendas de que el futuro es una quimera
y tú bramando junto al mar embravecido
o deslizándote entre la bruma de la mañana
y buscando sentido a todo lo que has perdido
o que no has encontrado
y como si todo esto fuera fácil
y no lo más difícil que hasta ahora he realizado.

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