Vivimos bajo el yugo
del que posee las balas
y expone su fuerza bruta
con total impunidad.
Vivimos bajo la sombra de su continua amenaza.
Vivimos entre algodones ensangrentados
y pidiendo permiso
para poder respirar
y hasta,
para hablar entre nosotros.
Somos carne de cañón
para esos buitres sanguinarios
para ellos, somos sus despojos.
Ellos nacieron con su traje de guerra
pero para jugar en su casa
mientras nosotros ponemos la carne
los huesos y la sangre
que se derrama en cada batalla.
Su bandera es el odio y su falta de humanidad...
Nosotros siempre quisimos paz
y ellos,
siempre querrán guerra.

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