Llevaba un buen rato dándole vueltas
a aquella imagen donde se veía a unos paisanos
armados de estacas y palos
que iban por aquella playa detrás de unos nudistas
que por supuesto iban en pelota picada.
Hacía años que íbamos a aquella playa denominada
playa de Baroña
playa de arena muy blanca y de fuerte oleaje
con un hermoso bosque al final de sus dunas
que era donde acampábamos y donde nos escondíamos
y porque lo nuestro
se llevaba mucho mejor si sabíamos camuflarnos
adecuadamente.
Queríamos tranquilidad e iba a decir, buenos alimentos
pero de aquellas éramos estudiantes que comíamos peor que
fatal.
Y allí nos instalábamos cada verano
y después de la época de exámenes
y con nuestras cuatro cosas y poco más.
Todo el día al sol y en pelota picada
y cuando el sol nos achicharraba
nos dábamos un baño
y al salir del agua
volvíamos de nuevo al tostador.
De noche vivíamos alrededor de la hoguera
la que nunca podía faltar
y el pequeño bosque nos ofrecía espléndidamente toda la leña
que necesitábamos.
Al lado de ésta playa había un poblado Celta
llamado "Castro de Baroña" que hacía de esa playa
un lugar todavía más delicioso.
Tenía mucha magia ese lugar.
Y asi estuvimos hiendo a esa playa durante años
y sin que pasara nada de nada.
Pero como pasa con todos los sitios hermosos
que de cada vez va hiendo más gente
y aquella tranquilidad poco a poco se fue perdiendo.
Y hubo un verano en que se fue llenando de gente
procedente de la Universidad
y pronto se fue extendiendo la voz de que era una preciosidad
de playa
y además, que era nudista y estar en pelotas era lo más normal
del mundo.
Para algunos como yo, así era.
Y así fue y hasta que el cura del pueblo que estaba más
próximo a la playa
fue calentando a la peña del pueblo de que aquello era un
pecado mortal que no sé podía consentir
¿qué era eso de andar por la playa en pelota picada?
y logró convencer a algunos descerebrados como él
y una tarde cualquiera de aquél verano
tomó la decisión de que había que echar a los nudistas de la
playa
y así armados de palos y estacas se fueron a la cacería de
nudistas
y dieron unos cuantos palos e hicieron que los nudistas
huyeran de allí
y hasta acabaron saliendo en los periódicos
fotos de la plebe armada con sus estacas y el curita
encabezando la movida
y hiendo detrás de los asustados nudistas.
Yo en ese momento no estaba allí,
pero ví la noticia por el periódico local.
Por un determinado tiempo
no hubo más nudismo en aquella playa.
Pero la vida da muchas más vueltas de las que nos pensamos
que da
y al año de estos hechos
el Tribunal Supremo dictaminó
que el hecho de ir desnudo por la playa no era un delito
y cuando llegó el verano de ese año
la playa de Castro de Baroña, se volvió a llenar de nudistas.
Y aún hoy en día conserva ese título honorífico.

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