Dicen la soledad es buena compañera
y que es un lujo del que hay que saber disfrutar
pero a veces, no lo es tanto
y sobre todo cuando tienes una idea que vuela en círculos
dentro de tu cabeza
una idea o un pensamiento que a base de volar en círculos
poco a poco se irá convirtiendo en una idea obsesiva
y entonces y de repente
esa idea o pensamiento deja de volar
y se posa en cualquier rincón del mundo
y desde allí, insistirá en llamar tu atención,
pero ya no es un pájaro libre el que te está llamando
y es algo más quieto y más agarrado a algo
o más envuelto sobre si mismo
y hasta hay veces en que pienso
¿no será un trozo de mi corazón?
y por eso siento su latir
a miles de kilómetros
y entonces me reafirmo en la idea
de que nunca jamás habrá una distancia suficiente
para que yo deje de oír sus latidos.

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