Quiero decir
que hay cosas que no me gustan de mí
nadie nació ni murió al completo
ni estamos hechos al gusto de todos
y siempre habrá una fisura por donde entra la mierda
que primero te intoxica y te envenena
y poco a poco se va extendierndo por tu torrente sanguíneo
hasta que por fin invade tus centros neurálgicos
y al final, te convertirás en un repartidor de mierda.
Y todo por una fisura que sólo te picaba un poco
que nunca te pareció motivo suficiente
que era imposible que por un simple rasguño
pudiera entrar tanta mierda malvada
pero que ahí estaba
y al día siguiente la herida se fue inflamando
y ya molestaba un poquito más.
Pero que tampoco te parecía suficiente
como para que fuera el foco de entrada de tanto mal.
Al cabo de unos días
la herida se puso roja y como si estuviera enfurecida
por tu falta de atención
la herida se inflamó de tal manera que estaba a punto de
reventar
y al mismo tiempo, el dolor aumentaba su intensidad,
avisaba que la cosa se estaba poniendo pero muy fea
y a la vez indicaba que había mucha lucha interior
y que si no hacías algo más
podías perder esa batalla
y si perdías esa batalla, también podías perder la guerra.
Y todo y todo por una puta fisura de mierda.
Y por eso nunca se debe infravalorar al enemigo.

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