FIDELA VELÁZQUEZ. ¡No pasarán!

SÍ ES VIOLENCIA PROGRAMADA DESDE LA DERECHA: DEL ÁCIDO EN SANTANDER AL ODIO EN LA CALLE
Negaban ayer en "Malas Lenguas" los defensores (¡qué mal lo tienen!) de la derecha y la ultraderecha (PP-VOX) de que hubiera violencia programada y consentida-animada. Hablaban de "casos aislados" individualizando los actos. PERO SUS PARTIDOS NO CONDENAN.
Voy a hacer una cronología, conectando acontecimientos del último año con los recientes de Ceuta, Barcelona y Asturias. Y concluyo que SI HAY VIOLENCIA PROGRAMADA
1. El punto de partida: Santander, 25 abril 2025
LA MECHA
Dos jóvenes de 20 años, uno hijo de una alcaldesa del PP que gobierna con Vox, lanzan “bombas MacGyver” contra una sede del PSOE llena de 70 personas que hablaban de memoria democrática.
Solo la valentía de una militante evita la masacre.
¿Reacción de la derecha estatal? Silencio. Feijóo no condenó. Vox ni se molestó en disimular.
Ese no fue un “loco suelto”. Fue el ataque nº244 en dos legislaturas contra sedes del PSOE. Más de 2 a la semana. Retroexcavadoras en Almendralejo, muñecos de Sánchez apaleados, Ferraz asediado a diario.
La violencia ultra ya es paisaje.
Y nació cuando la izquierda se atrevió a gobernar. Con la amnistía, se desbocó.
2. Ceuta: mayo-agosto 2025.
EL LABORATORIO DEL BULO
Mientras se normalizaban los 244 ataques, la ultraderecha afiló su otra arma: el bulo migratorio.
En mayo, redes de Vox y agitadores digitales difunden que “Ceuta está tomada” por MENAs armados. Vídeos descontextualizados de 2018 y de Marruecos se vendieron en ese momento como “invasión actual”.
En Junio, hubo manifestaciones no autorizadas frente al CETI, con gritos de “fuera moros”, agresiones a periodistas y a voluntarios de ONG.
La policía identifica a varios miembros de Desokupa y Revuelta entre los convocantes.
En Julio, el discurso salta al Congreso.
Abascal habla de “sustitución poblacional” y Tellado tuitea sobre “el Gobierno que prefiere a los delincuentes extranjeros antes que a los españoles”.
Es el marco ideológico: deshumanizar para justificar. •
En Agosto se producen las primeras agresiones físicas en la calle a jóvenes magrebíes en Ceuta.
El caldo de cultivo ya estaba servido.
De la sede del PSOE en Santander a pegar a un chaval moreno en la frontera solo hay un paso: creerse impune.
En septiembre de 2025, en Barcelona, el pogromo se estaba cocinando. Con el “modelo Ceuta” testado, tocaba exportarlo. El objetivo: barrios obreros con alta población migrante.
A principios de septiembre, canales de Telegram vinculados a Democracia Nacional y Núcleo Nacional convocan “patrullas vecinales” en El Raval y Besòs. Difunden listas de “pisos okupas de menas”. El lema era “Recuperemos nuestras calles”.
El 15 de septiembre de 2025 se aborta una “cacería”. Los Mossos detienen a 11 ultras con porras extensibles, puños americanos y gasolina. Iban a “limpiar” un centro de menores tutelados. Llevaban brazaletes con la Cruz de Borgoña.
¿Cuál fue la reacción política?
Alvise dijo que “el pueblo está harto”.
Feijóo pidió “no criminalizar a los vecinos preocupados por la seguridad”.
Nadie de la derecha condenó el intento de linchamiento.
El patrón Santander se repitió: minimizar, blanquear, no condenar.
Porque el voto está en ese millón que bascula entre PP y Vox.
Y ese voto se riega con odio.
8-10 septiembre 2025, Asturias:
Cuando el odio ya mata
De la bomba que no estalló al crimen que sí.
El 8 de septiembre, en Gijón, un marroquí de 23 años aparece muerto con signos de paliza.
Pintada al lado: “Txapote os vota”, que es la firma del odio institucionalizado.
El 9 de septiembre, en Oviedo, se produce un ataque a una mezquita con cócteles molotov.
Dos heridos.
Los detenidos fueron tres chavales de 19 a 22 años.
En sus móviles participaban en grupos donde se compartían los discursos de “me gusta la fruta” y tuits de “cavar la fosa del Gobierno”.
El 10 de septiembre, Feijóo sale a hablar de Asturias.
Pide “no relativizar la violencia”. Se refiere a la “inseguridad” y a la “inmigración ilegal”.
Ni una palabra de condena a los asesinos.
Ni una palabra sobre los 244 ataques.
Llorar a los suyos y calla cuando matan los tuyos. La tesis política: “polarización asimétrica”
Es decir, pese a lo defendido ayer en la tertulia que cito:
1. La violencia tiene DNI político.
244 ataques a sedes del PSOE vs ¿cuántos al PP?
El acoso a la casa de Iglesias durante meses vs ¿qué ministro del PP sufrió eso?
Desde que no está ETA, el odio organizado solo apunta en una dirección.
Negarlo es complicidad.
2. El origen está en la cúpula.
Chomsky lo dijo: la violencia nunca surge de la nada. Aquí el Trump español no es uno, son tres: Abascal pone el marco ideológico de “invasión”, Tellado pone el “que te vote Txapote” y el “cavar la fosa”, y Feijóo pone el silencio cuando revientan sedes y matan en Asturias. Gamarra le pone el cinismo frutero.
3. La deshumanización es la gasolina.
Cuando repites que “no pueden salir a la calle”, estás marcando dianas. Cuando llamas “hijo de puta” al presidente desde la tribuna, estás dando permiso. Luego no te extrañes que dos chavales de 20 años tiren ácido a una sede, o que otros tres quemen una mezquita en Oviedo. Beben del mismo caldo que les sirven cada mañana en instituciones y tertulias
4. El doble rasero es la estrategia.
“No relativizar” cuando conviene. Callar cuando el muerto es marroquí en Gijón.
¿Nos toman por tontos?
No.
Saben que no lo somos.
Por eso necesitan el ruido, la fruta y la fosa: para que no se oiga el estallido de la siguiente bomba MacGyver.
Lo más grave no es que la derecha niegue la incitación al odio en "Mala Lenguas".
Lo grave es que la necesitan.
Feijóo ya asumió que su único caladero es el votante de Vox.
Y a ese votante no se le gana con “política para adultos”.
Se le gana con ácido, con fosas y con fruta.
Por eso no condenan.
Porque el día que condenen, se les acaba el negocio.
Y la espiral seguirá hasta que haya tragedias más graves que lamentar.
Santander fue el aviso.
Asturias fue la confirmación.
¿Cuál será la siguiente?
Yo ayer, con la gente de bien asturiana y enfrente de la violencia y el odio.
¡No pasarán!

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