¡NO ME VOY A COLGAR DE NADA NI DE NADIE!

Hay quién se cuelga de la marihuana,
como hay quién se cuelga de la priva
o de la droga más dura...
que es la heroína,
la farlopa al lado de la heroína
es como hacerle cosquillas
y es que el tema de lo que uno se cuelga
puede ser de todo tipo,
pero está claro que hay drogas más adictivas que otras...
yo me considero difícil,
pero cuando se me conoce un poco más a fondo
resulto ser bastante adictivo,
pero como a la vez,
yo también me cuelgo con facilidad pasmosa,
al final somos dos colgados y en la misma rama del árbol,
hasta que ésta se rompe
entonces los dos acabamos destrozados,
y después vienen los lloros de siempre,
que pena penita pena,
mira que te quise
pero en aquél momento
me pudo mucho más el miedo de la incertidumbre...
de todas formas yo no tengo todo esto tan claro,
porque a la altura en que yo vivo
puedo divisar el futuro con claridad
y en ese hipotético futuro
no me veo con nadie,
y me veo en plan lobo solitario,
más o menos como estoy ahora,
pero 10 o 20 años más viejo...(si llego)
y ahora, si me veo al completo me digo:
me siento fuerte y clarividente,
amable con el que me quiere,
compañero de lucha
y amigo de no sé quién,
a éstas alturas ya no sé que amigos tengo,
los tuve y a tope
pero como se caen los dientes
se caen los amigos...
pero volvamos al tema cuelgues,
yo no veo colgado de nada ni de nadie,
claro que al torcer la esquina
a lo mejor digo lo contrario,
pero mientras llego a esa esquina
me permito el lujo de decir,
¡no me voy a colgar de nada ni de nadie!.
ERRORES (J.J. Millás)
Con esta columna MILLÁS recibio el premio Miguel Delibes de periodismo
Errores
JUAN JOSÉ MILLÁS
11 OCT 2002 - 00:00 CEST
Si el mundo estuviese hecho de harina, querríamos conocer los secretos de la harina; si de huevo, los secretos del huevo; si de plastilina, los de la plastilina. Nosotros estamos hechos, sobre todo, de palabras. Cuando nacemos, alguien toma en sus brazos ese trozo de carne fresca y comienza a amasarlo con palabras. Somos niños o niñas, altos o bajos, feos o guapos, porque nos cuecen en una salsa de adjetivos, pronombres, verbos, adverbios y preposiciones. Un hombre hecho, incluso a medio hacer, es el hijo de, el novio de, el padre de, el amigo de, del mismo modo que es ingeniero o médico o mendigo, además de español, inglés o lituano. Por eso, conviene conocer el funcionamiento de las palabras con la precisión con la que conocemos el de los pulmones.
El corazón mata, pero las palabras también. Si a usted, por ejemplo, le asignan la palabra mujer, corre el peligro de perecer a manos de un marido (llevamos 38 mujeres muertas en lo que va de año). Y si le asignan el término inmigrante, tiene bastantes posibilidades de ahogarse al cruzar el Estrecho en una balsa. Vamos al cardiólogo cuando nos duele el corazón, pero no se nos ocurre acudir al gramático cuando nos duele la vida. Y hacemos bien, porque lo cierto es que cada uno debería ser su propio gramático. Acabo de comprar una novela titulada Cuando éramos mayores, de Anne Tyler (Alfaguara), cuya primera frase dice así: 'Érase una vez una mujer que descubrió que se había convertido en la persona equivocada'. No puedo decirles cómo sigue porque llevo varios días intentando digerir ese comienzo tan terrible como esperanzador.
Es cierto: a veces no eres capaz de sacar adelante el proyecto que tenías de ti y te sale un individuo detestable. Pero si dispones de los recursos verbales necesarios para darte cuenta, quizá puedas rectificar. Me pregunto si no nos habremos convertido en las sociedades y en las naciones y en los países equivocados. Y si todavía estamos a tiempo de construir una frase tan sencilla, pero tan eficaz, como la de esa novela: érase un mundo que descubrió que se había convertido en un mundo equivocado. Hay que hacer un pequeño esfuerzo sintáctico, pero vale la pena. Viva la gramática.
NEUTRAL

Jueves...
jueves 21 de mayo,
y hace un día fantástico,
ya hay calor de verano
y eso tiene una segunda parte...
empiezan los sudores
desde la cabeza a los pies
pasando por los huevos al punto de maría,
de momento vamos salvando el tema
con una ventana abierta a mi vera
y una puerta al otro lado,
vivo en medio de la corriente
y como se les llamaba a los cines de verano,
cines a la fresca...
de todas formas queda muy poco
para encender motores del aire acondicionado,
porque aquí el verano cae como un telón de agobio soporífero,
de repente la caldera se pone a mil veinte
y de la humedad para que hablar,
si esto es un peñasco en medio del mar Mediterráneo,
todo sabe a sal marina
y hasta el queso de Menorca
sabe a leche de mar,
ya me entendéis...
todo lleva una patina de sal a modo de segunda piel,
y a su vez todo tiene ese toque entre agrio,
salado y medio ácido,
hasta yo lo tengo,
pero yo me compenso...
como soy diabético por dentro,
soy dulce y agrio a la vez,
pero que me compense
no quiere decir,
que me quede en el punto medio y como ser neutral,
no puedo con la neutralidad de los bobalicones,
una vez y como excepción
se puede ser neutral,
pero ciento cuarenta veces
o para toda la vida,
me temo que va a ser que no,
me refiero
a que yo no lo puedo entender ni comprender,
porque por poder ser...
uno puede ser de todo,
hasta puede ser imbécil,
atontado,
gilipollas,
descerebrado
y por supuesto,
hasta neutral agilipollado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
-
Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...
































































































