SI YO TUVIERA QUE RECORDARLO TODO


Si yo tuviera que recordarlo todo
tendría memoria de elefante,
pero como no la tengo
recuerdo lo que yo quiero,
aunque claro está...
a veces se cuela un recuerdo siniestro,
al cual tendré que forzar a salir por donde se ha filtrado,
porque ahora no me queda tiempo que perder,
ni siquiera me puedo parar a respirar
y entonces lo mío será...
será toda una sucesión demoníaca de recuerdos,
me acordaré de aquella playa,
seguiré viendo el atardecer bajo los pinos,
me bañaré de noche y a la luz de la luna,
miraré la silueta de aquél faro,
escucharé la bocina de un barco
y me perderé entre la misma niebla de aquella mañana...





















DONDE HABITA EL OLVIDO (José Luis Morante)


 DONDE HABITA EL OLVIDO (José Luis Morante)

Es la lluvia que cae en el jardín

y te abre los ojos

SANDRO LUNA
Los charcos guardan
retratos movedizos,
vidas de nadie.

LO SIENTO AMIGO MÍO...


Creo que voy a cerrar la ventana de mi habitación,
por ella entran demasiados recuerdos sin orden y sin pausa.
Yo quiero pasar un paño húmedo sobre mi diezmada memoria
de viejo tranquilo y prematuro
y así borrar todo lo que me lastima y me duele en demasía,
y borrón y cuenta nueva...¡y a tomar por culo!
Y de nuevo, empezar desde el principio
o no volver al inicio de nada
y simplemente borrar lo que me produce dolor
y lo demás...
¡que bonito será a partir de ahora!.
(Hay que creérselo a fe ciega, para que funcione)
Yo quiero dormir sobre un colchón hecho de sueños
y despertar una mañana mirando el mar o al cielo en un
mundo totalmente nuevo,
y decirle al sufrimiento que cuando llame a mi puerta:
lo siento amigo mío,
pero se ha equivocado de sitio...
Hay tantos sufridores por éste mundo
que si vuelve a llamar a mi puerta
seguro que se encontrará con uno
que por supuesto y de momento, no soy yo.





















CANCIÓN PARA ESE DÍA (Jaime Gil de Biedma)

 

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas
en mitad de las plazas con estatua.
Van a dar nuestra hora. De un momento
a otro, sonarán campanas.
Mirad los tiernos nudos de los árboles
exhalarse visibles en la luz
recién inaugurada. Cintas leves
de nube en nube cuelgan. Y guirnaldas
sobre el pecho del cielo, palpitando,
son como el aire de la voz. Palabras
van a decirse ya. Oíd. Se escucha
rumor de pasos y batir de alas.




















jueves día 4 de enero


Hoy es jueves día 4 de enero. Y podía ser un jueves cualquiera del calendario, pero resulta que ha sido un jueves convaleciente y porque ayer estuve mal y jodido y me pasé la noche sudando a chorro. Después de dormir y sudar (por la fiebre) durante 15 horas, por fin me desperté todo somnoliento y pegajoso. Pero me sentía mejor que ayer, claro que yo sabía que eso iba a durar unas cuantas horas y efectivamente así pasó. Pude hacer la comida, me fuí de compras para reyes y hasta ahí justo aguanté. Me había despertado a las 12 y media y empezaba de nuevo a caer mi estado de ánimo sobre las 6 y media. Ahora, son las 8 y media de la tarde y me mantengo en un punto intermedio, ni muy mal ni muy bien. Espero estar mañana a tope. Bueno, uno siempre espera estar al día siguiente mejor que nunca y porque en realidad a muchos, nos invade la esperanza. Que no sé muy bien lo que es, pero que en sí y de por sí, me da fuerzas para seguir tirando. Hay algo indefinido que nos inunda de ánimos y la cosa debe ser porque nacemos con la esperanza en nuestra espalda.

Yo no me siento optimista ni pesimista y prefiero sentirme con ánimos. El ánimo de la mañana, el ánimo de la tarde, el de la noche, me dan esas fuerzas hasta ahora, desconocidas. Yo, ayer me encontraba con el ánimo por los suelos y porque físcamente me sentía una puta mierda. Pero claro, tampoco le dí más importancia al tema, pues uno cuando está jodido físicamente hablando, acaba por desmoronarse psíquicamente y la bajada del ánimo, es su primer síntoma. Y además sabes perfectamente, que si mejoras físicamente, el ánimo subirá como la espuma. En éste caso, el ánimo duró unas cuantas horas y después, se fue desinflando como una pelota pinchada.

Bravo, sigo. Sigo bravo y no digo que encabronado, pero me acerco demasiado a ese punto. Dicen que en éste fin de semana viene un frío polar y ya quisiera yo verlo o sentirlo. Al frío de verdad, lo echo de menos. Tener que abrigarse, poner la estufa de leña a tope, no querer salir de la cama por el frío del medio ambiente y ya sé es que es mucho pedir, pero me encantaría que nevara. Pero es muy difícil que nieve en medio de una diminuta isla perdida en el mar mediterráneo. Pero como nada es imposible, yo insisto en el tema. Si hasta ha nevado en medio del desierto... ¿porqué no va a nevar en mi querida isla?. Ojalá mi deseo se cumpliera y éste fin de semana podamos jugar a tirarnos bolas de nieve. Ya os contaré como fue la cosa.


















TODO ADQUIERE VIDA PROPIA


Todo adquiere vida propia,
hasta los rododendros estiran sus pupilas en la noche más oscura,
hasta los pájaros anidan en las ramas más débiles,
hasta la misma música redobla tambores
y eleva sus notas hasta crear un grito agudo
suspendido en el eco de ésta iluminada habitación,
la que hoy me cobija,
y es que hoy todo adquiere vida propia,
mis dedos se mueven por si solos,
mi lengua se retuerce desde su base hacia la punta,
a mis ideas les crecen ángeles alados,
mis miedos están en el patíbulo,
mis certezas se han convertido en cerezas
y mis historias son parte de un cuento sin fin,
y todo porque hoy todo adquiere vida propia...















Todo adquiere vida propia,
hasta los rododendros estiran sus pupilas en la noche más oscura,
hasta los pájaros anidan en las ramas más débiles,
hasta la misma música redobla tambores
y eleva sus notas hasta crear un grito agudo
suspendido en el eco de ésta iluminada habitación,
la que hoy me cobija,
y es que hoy todo adquiere vida propia,
mis dedos se mueven por si solos,
mi lengua se retuerce desde su base hacia la punta,
a mis ideas les crecen ángeles alados,
mis miedos están en el patíbulo,
mis certezas se han convertido en cerezas
y mis historias son parte de un cuento sin fin,
y todo porque hoy todo adquiere vida propia...

APENAS ME RODEA NADA


Apenas me rodea nada,
una mesa, una silla, un solitario teclado,
un recuerdo que se hace el despistado,
un presentimiento luminoso,
una brillante idea, otra menos alucinante,
una botella de agua medio vacía o medio llena,
una impresora que a veces se atasca,
la luz entrañable de un flexo,
unas escasas penumbras a ambos lados,
un descenso a los infiernos cuando me vienen malas,
una explosión de júbilo y ánimo,
una pausa entre ellos,
un descanso en el rellano,
una toma de aire
y una luz cegadora
que nace de la pantalla.

















Me queda muy poco para romperme definitivamente


 Me queda muy poco para romperme definitivamente,

me quedan dos dientes y cuatro muelas

me queda el viento y el sol naciente

me quedan dos dudas y diez aciertos.

Me quedas tú en el recuerdo

y me queda la duda 

¿de que habría sido de nosotros?

si hubiéramos seguido otro camino.

Pero para dudar hemos nacido,

existimos para eso,

para dudar siempre

y aunque uno piense

que la decisión tomada es la definitiva,

tengo el deber de aclarar

que no hay nada definitivo, salvo la muerte.




















Miércoles 3 de enero


 Miércoles 3 de enero. Es tarde noche y no hace excesivo  frío, pero el menda (que soy yo) tiene igualmente encendida su estufa de leña. No puedo vivir sin ella, estoy colgado de su olor y calor. Unos se chutan droga dura y yo me meto leña en la estufa. Sí, es una colgadera, pero es mucho más sana que meterse droga dura por las venas. Bueno, pues aquí tenemos un nuevo problema, un nuevo problema con el que no contaba y porque ahora estoy pensando en que tengo que vender la mansión en donde vivo y porque se me hace demasiado grande y porque tiene demasiadas escaleras para un pobre viejo y no doy a basto y hay que arreglar esto y después lo otro y lo otro y entro en todo un círculo vicioso del que no puedo salir. Pues vale, supongo que la vendo y así liquido la hipoteca que me queda, le dejo pasta a mi hijo pequeño y a mis otros dos hijos les dejo un pellizquito. Bueno y yo también me quedo con algo y espero que ese algo me sea suficiente para comprar otra casa o piso más adecuada a mis necesidades de viejo. Y sólo tengo una condición, mejor dicho tengo dos condiciones: que no tenga escaleras y que si no tiene chimenea o estufa de leña que se pueda construír o poner.

Una vez probado el calor de la leña, uno se siente incapaz de desprenderse de semejante pequeño lujo. Y como de alguna manera u otra, van a ser mis últimos días o meses o años viviendo en esa casa, tiene que figurar en el contrato que llevo en mi mente, tener una flamante chimenea. Si no se cumple dicha condición no quiero esa casa aunque sea muy buena en el resto de los aspectos. Me encantaría dar con mis huesos en una pequeña casa de campo o de monte o de pequeño o diminuto pueblo. Vivir en ciudad, para mí sería como un castigo. Tráfico, ruídos de motos, de obras, de frenos, de voces que no te dicen nada y vecinos que te miran mal y que tú los miras peor. La ciudad tuvo su momento y me encantaban los paisajes urbanísticos (no todos, claro)...pero en general me gustaba la ciudad con su murmullo chillón y ruidoso. Las luces de la ciudad me chiflaban. Las caras anónimas eran fantasmas encantadores. Y yo era un duende perdido en medio de aquella amalgama indeforme. Me gustaba la ciudad y disfruté de ella todo lo que pude.

Pero en la vida todo evoluciona y transforma y yo poco a poco me fuí marginando y de cada vez buscaba más la intimidad rodeado de naturaleza y por eso y poco a poco me fuí enamorando del campo o del monte e iba a decir, de la playa, pero pasa que esas playas que siempre soñamos, solo existen dentro de nuestra cabeza. Ya no quedan playas vírgenes. Y por eso ahora, solo se puede buscar el campo o el monte. Pero claro, tampoco soy de vivir en el bosque más lejano y porque de vez en cuando necesito ciudad o pueblo. La compra de comida, la leña, el periódico, los libros, el internet y sus películas, el fútbol, el tenis, el baloncesto, las olimpiadas, el tour de francia y no sé cuantas cosas más. Yo quiero morir informado y hasta ese momento seguir disfrutando de todo lo que me brinda la vida. Por supuesto y eso va en el kit de supervivencia: quiero amor y me da igual la forma que tenga. Amor, paz y sinceridad y sobre y por encima de todo, poder morir sin dolor.

















 
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A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...