HISTORIA DE LA SOMBRA (Eduardo Galeano)
Lunes 22 de enero del año 2.024
Lunes 22 de enero del año 2.024. De pasta gansa estoy mejor que otros años y porque en estos últimos años he ido liquidando préstamos bancarios y entonces, digamos que el sueldo me cunde mucho más que antes. Eso significa, que económicamente empiezo a ser y de una puta vez en mi vida, solvente. Y me he podido pagar viajes sin tener que tener que pedir un préstamo a cambio. De pasta...mejor. De sentimientos, pues los tengo para ir tirando. Tampoco voy sobrado y que se me caigan de los bolsillos. Estoy en un punto intermedio, pero es de persona reconocer que esos sentimientos (la mayoría) vienen del pasado. Actuales y nuevos, hay pocos. Decían eso, eso de que con el paso de los años uno se va encerrando más y más en su propio caparazón y de cada vez, la va costando más entablar nuevas relaciones. Pues yo, soy uno de esos viejos encerrados en si mismos, pero eso tampoco quiere decir que solo me vea mi ombligo...y porque me preocupan los derroteros que va tomando la humanidad. No lo entiendo, no entiendo como gran parte del mundo puede dar la espalda a los hechos acaecidos en Gaza y las cifras de muertos palestinos se van acercando a los 30.000. Estamos delante de asesinatos en masa y en cambio, muchos países se ponen de perfil y como si con ellos no fuera la cosa.
La humanidad es buena en tiempos de paz y concordia y en cambio la humanidad se va a tomar por culo, en tiempos de odio y guerra. Al parecer hay guerras condenables (Ucrania contra Rusia) y hay otras que no lo son tanto (Israel contra Palestina). Yo soy de la opinión, que todas y absolutamente todas las guerras son igual de condenables. El ser humano está para vivir y no para ser matado. Pero esas son palabras necias de un viejo loco, como lo soy yo. Creo que no hubo un día en mi vida, en que no hubiera una guerra en algún punto del mundo. Guerra y hambre, odio, ira y rencor. Y me moriré pensando que mi vida ha estado bien, pero que siempre pudo ser mejor, si no hubiera tantas guerras y tanta explotación. Porque en ésta lista habría que añadir: a "niños soldado", a niños explotados en minas a cielo abierto, a niños y niñas prostituídas, al hambre infantil...y ¿para que seguir?.
Todo esto sabemos que está ocurriendo, pero nos preocupa más que nos quedemos sin internet o que nos quedemos sin el móvil. Somos ciudadanos del primer mundo e ideológicamente somos seres del quinto mundo. Consumir es lo que nos preocupa más y comprar y vender y volver a comprar y así, hasta envolvernos en nuestro propio círculo vicioso. Somos seres que queremos ser humanos, pero en realidad somos seres humanoides y tenemos la carcasa que aparenta ser de humano y en el interior, llevamos un vacío demasiado negro y oscuro. Somos humanoides vestidos de humanos pero nuestra piel es de serpiente y en la entrañas almacenamos todo nuestro veneno.
MIÉRCOLES 22 DE ENERO (¿de que año?...pues no lo sé)
Hoy es Miércoles y lo es todo el día, además de ser día 22 de Enero y así entramos o casi en la última semana del mes de Enero. Y menos mal porque ando a dos velas y además, están derretidas. Siempre nos pasa lo mismo en éstas fechas maltrechas y suspirando porque llegue el mes de Febrero, que por cierto en su día 5 cumplo años y no voy a decir los que cumplo (pero en bajo y como un susurro que se lleva el viento, sí que os lo puedo decir y son 64 años del ala) y digo 64 años y se me caen los dientes al suelo y me veo envuelvo en pañales y cagado y meado por todos lados. La vejez es un tema muy duro, que lo que primero que requiere es que tú o yo, nos pongamos enfrente del espejo y que reconozcamos nuestra piel dura y arrugada, nuestras patas de gallo, nuestra caída de pelo, nuestras articulaciones desgastadas, nuestra porosidad en los huesos, nuestra falta de vista y de visión lejana y cercana, nuestros dolores sordos y de cada día (dolores penitentes), nuestro progresivo descontrol de esfínteres, etc...Si somos capaces de vernos como en realidad somos, habremos dado un paso de gigante para llegar a asumir nuestra vejez. Segundo, hay que mirarse en el espejo pero además hay que mantener el ojo crítico y por tanto hay que saber medir hasta donde uno puede llegar. Que no me vale y para nada, que haya un viejo en la China que a sus 90 años ha subido 14 ochomiles o que haya otro de 95 años que aún es corredor de maratones ( y no me toques los cojones) y porque siempre hay y habrá excepciones, pero que no deben ser nuestro ejemplo en el día a día. Aclaremos una cosa previa, cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, pero lo que no puede o no debe es predicar con la excepcionalidad de sus actos (poder puede, pero nosotros tenemos que saber pasar de semejantes tíos que van de superhéroes ejemplarizantes y tocacojones. Ojo crítico que se llama. Porque si no sus actos de putos héroes sin dientes acabarán hundiéndote en la ciénaga del día a día. El otro subiendo ochomiles y con 20 años más que tú y tú al octavo escalón que subas ya estás pidiendo oxígeno.
Yo lo siento muchísimo, pero lo tengo que decir claramente...mi héroe soy Yo y son mis músculos y huesos porosos y esponjosos y mis glándulas que ya están medio secas y mis dolores de viejo podrido y todo esto me completa como ser humano viejo que soy. Lo que tengo muy claro es que con mi mente de viejo que ha pasado por demasiadas cosas, no podría vivir en un cuerpo joven, pero en uno adulto y maduro, sí que podría. Es decir, quitaría el dolor de todas mis partes y el conjunto de incapacidades que me producen esos dolores. Me quedaría con la experiencia y la prudencia que tiene un ser maduro y por eso digo, que eso no es compatible con un cuerpo joven y por inexperto y por poco prudente. Adulto, yo me quedaría con mi estado adulto dentro de un cuerpo sin quejas ni reclamaciones. Yo hablo de un estado ideal y que como se ve, es muy diferente al estado ideal que la sociedad nos quiere vender y porque las reglas sociales que tenemos impuestas persiguen las excepciones como estados ideales de nuestro ser y ahí es donde entra el concepto de que siempre hay que ser joven y vigoroso para subir 14 ochomiles y dentro de un cuerpo destrozado por el paso de los años.
Yo de mayor o sea, de más mayor que ahora, quiero seguir siendo poeta y escritor de cuatro pelos y médico pero no médico de viejos, ni de niños, ni de jóvenes y quiero ser médico de gente adulta y con dos dedos de frente y que de vez en cuando, tenga un punto muy loco. Y ¿qué como se mide eso?, ¿los dos dedos de frente?...pues al tío problema le pones tus dedos en la frente y miras hasta que dedo de tus manos llega su frente y entonces ya sabrás cuantos dedos tiene su frente. En realidad, me gustaría pasar mi vejez en una vieja casa con vistas al mar o a un precioso valle con un hermoso río por el medio de un bosque...pero si eso no ocurre (que seguramente será así) tampoco voy a escribir en el libro de reclamaciones de la vida, porque para eso, digo yo, tenemos el poder de nuestra imaginación. En fin, que también pido estar de coco entero y ser igual de lúcido que ahora.
Y no puedo olvidarme de ese punto de locura que siempre debemos llevar con nosotros y de la intensidad y frecuencia de esa locura ya depende de cada uno. Yo tiendo a ser muy intenso en esto y por eso de vez en cuando me han perseguido y como si fuera un poseso, los ideólogos de la vieja psiquiatría. ¿Qué si consiguieron algo?...pues no sé, aquí me veis y no me escondo ni de ellos ni de nadie...
DOS EXTRATERRESTRES
21 DE SEPTIEMBRE
YO SIGO A LO MÍO (un pensamiento en plena pandemia)
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SED (Ernesto Pérez Vallejo)
SIEMPRE GANAN LOS EGOS
LA UTOPÍA (Eduardo Galeano)
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...










