WALT WHITMAN

Yo soy Walt Whitman…
Un cosmos. ¡Miradme!
Si no me encuentras enseguida,
no te desanimes;
si no estoy en aquel sitio
búscame en otro.
Te espero…
En algún sitio estoy esperándote.
Todas las reaccione

Y ESO...Y ESO, QUE NO SOY UN TIPO AGRESIVO...

 

A algunos les daría de hostias hasta en el paladar blando, que dicen que ahí duele mucho...pero me temo, que no lo puedo decir en público (o mejor dicho, que no debo). En público tendría que decir: "querido imbécil de mierda no te doy de hostias porque me voy a manchar la camisa con tu sangre de rata inmunda y tío... y tío por una sola vez y sin que sirva de precedente, hasta voy a ser empático y asertivo y te voy a escuchar las cuatro imbecilidades que tengas que decir. Entonces oyes y escuchas sus balbuceos de grillo reprimido y ahí si que se te confirma más el asunto: te voy a dar de hostias hasta que te gire la cabeza y hasta que se te ponga como a la niña del exorcista. Y eso...y eso, que no soy un tipo AGRESIVO...











IRENE VALLEJO (Todavía no)

Los relojes y nuestra conciencia miden el tiempo de manera diferente. Incluso sin conocer las teorías de Einstein, todos somos relativistas temporales. Para tu hijo de seis años, un adolescente es alguien “muy mayor”; en cambio, tu madre alude a sus amigos como “chicos de mi edad”. A ojos de cada cual, jóvenes son siempre sus coetáneos. Llevamos la juventud con nosotros, la expandimos a medida que sumamos años. Sorda al diccionario y al calendario, la palabra se vuelve elástica al brotar de nuestros labios.
El discurso público, las imágenes fabricadas por la moda, la publicidad y las canciones adulan el atractivo juvenil. De la vejez se habla con sentimentalismo —o, más a menudo, se guarda silencio—. El cuerpo de los unos se exhibe sublimado, mientras los otros se sienten invisibles. Envejecer es tan inevitable como imperdonable: nuestros inviernos nos empujan hacia la fecha de caducidad social. Cuentan que la escritora Agatha Christie recomendaba emparejarse con arqueólogos, los únicos capaces de encontrarte más interesante cada año. El imaginario del espectáculo esconde a los ancianos, los convierte en extraños, un menosprecio inconcebible en los orígenes de nuestra civilización. La Ilíada culmina con una escena poderosa: el viejo Príamo acude a reclamar el cadáver de su hijo Héctor, besando las manos de Aquiles, su asesino. Rodeados por la sangre y el horror de la guerra, el desconsolado rey y el conmovido guerrero, un anciano y un joven, lloran juntos por su desgracia.
La ciencia arroja luz sobre este lazo generacional: los biólogos han comprobado que las crías de cetáceos con abuelas sobreviven mejor. De hecho, la prolongada vitalidad tras la edad fértil es un don extraordinario de la naturaleza a nuestra especie. Estudios sobre las últimas tribus cazadoras-recolectoras del planeta, como los hazdas, muestran que la diferencia entre tener o no tener una abuela viva aumenta enormemente la esperanza de vida infantil. Gracias a la colaboración de los mayores, nuestra especie es más numerosa y longeva; y la vida, menos endeble. Sus cuidados a los nietos son una inmensa riqueza silenciada. El éxito demográfico del ser humano se debe precisamente a la capacidad de crear fuertes vínculos entre generaciones. En la última película de Kurosawa, Madadayo, los alumnos acuden cada primavera a celebrar el cumpleaños de su anciano maestro, ya retirado en el campo. Repiten el ritual aprendido, elevando un vaso de cerveza: “¿Estás listo, profesor?”. Y él, año tras año, responde: “Todavía no, todavía no”, porque aún se siente anudado a la vida. Hoy más que nunca, corremos el riesgo de agravar los estereotipos y ahondar la grieta entre la juventud y la vejez. Nuestra época parece mirar la edad tardía como una carga, mientras cargamos sobre sus espaldas el peso de los niños. Les exige sostener con sus ingresos y apoyo el andamiaje familiar, y a la vez les invita sutilmente a encerrarse en sus casas, aislados del escenario social.
Por eso vuelves ahora a las primeras estrofas de la Ilíada, teñidas de peste y cólera. Tras nueve años de asedio infructuoso a la ciudadela troyana, los griegos capturan a la joven Criseida y la sortean como botín de guerra. Crises, el encorvado padre de la chica, suplica al general enemigo ofreciendo un rescate, pero sólo recibe palabras ásperas y despectivas: “Viejo, que no vuelva a encontrarte junto a las cóncavas naves. No pienso dejar marchar a tu hija. Vete y no me provoques”. Crises, en humillado silencio, se aleja con paso frágil. Airado por el maltrato al anciano, Apolo castiga a los arrogantes con una enfermedad mortal. Durante nueve días, las flechas del dios furioso sobrevuelan al ejército invasor, dejando una oscura estela de muertes, hasta que los griegos piden perdón a Crises y le devuelven a su hija. La epopeya que dio origen a nuestra literatura se abre y se cierra con un elogio a la dignidad de los mayores. El mito nos invita a estrechar el abrazo entre las generaciones: la primera epidemia europea narrada por poetas terminó gracias a un acto de justicia y amabilidad hacia un anciano.

 

Sea lo que sea y pase lo que pase

 

Sea lo que sea y pase lo que pase, hay gente que en sus comentarios en redes sociales siempre le saca la puntillita a todo y la puntillita suele ser mordaz, faltona y muy dolorosa. Solo hay que meterse en los comentarios que vienen después de una noticia y entonces si que empiezas a flipar y das en teoría una noticia buena y ellos simplemente, la desguazan y la hacen trizas. Desde su casa, desde su puta casa y sentaditos en su silla guai de última generación o desde la misma playa y con un vermut en una mano y desde ahí mismo hacen su función de francotiradores. Y por esa misma razón y solo por esa, yo nunca leo los comentarios. Pero claro, a veces (muy pocas) te pica algo la curiosidad y entonces te vas a ellos y de nuevo compruebas que siguen soltando sin medida todo su veneno. Una buena o muy buena noticia la convierten en mala con su "arte" malévolo y como no se sienten y para nada responsables de sus comentarios, pues envenenan una buena noticia y a continuación se van para la siguiente y para poder seguir demostrando que este es su terreno preferido. La envidia, el odio, el sentirse superiores, la amargura que representan, la destreza con que lo dinamitan todo, su poder destructivo que no tiene límites, su falta total de empatía y porque había por el medio personas que estaban contentas con esa buena noticia. Claro que ya todos sabemos que ellos se esconden bajo un pseudónimo o bajo un nombre falso y entonces habría que añadir a modo de epitafio, que son unos putos cobardes que en la práctica nunca hicieron nada y de ahí viene que sientan envidia hacia los que están haciendo algo.

Y yo siempre me digo, una vez al año no puede hacerme daño, pero coño me lo hacen de nuevo, me destrozan la humanidad que llevo dentro, me vuelven a parecer seres profundamente insolidarios. Su yo está por encima de todo y si ellos consideran que una noticia o artículo les puede hacer sombra a su ego, pues vayamos a por él, se dicen. No les gusta y para nada, que algo salga adelante y porque como gusanos que son, su vida se desenvuelve dentro de ese lodo de odio entre gris y negro y ahí viven como peces dentro del agua. Ya me gustaría a mí, verles publicando algo y así veríamos como se sentirían ante los asesinos comentarios de sus compañeros de filas. A ellos les importa un carajo como puede sentirse la persona que ha escrito y publicado su artículo y porque de empatía andan a cero y de humanidad están bajo cero. Las buenas personas que han intentado meterse en esa lucha contra semejantes bichos, con el tiempo han salido escaldadas y quemadas. Y porque ante semejante acúmulo de envidia y odio, no hay antídoto que valga y en definitiva yo soy de los que pienso, que lo único que podemos hacer es acotarles su puto terreno que está tan lleno de odio y rabia y dejarles solos en con su discurso venenoso.














FRASE DESAGRADABLE...


 Qué frase tan desagradable: “las manos delatan la edad de una mujer”. O si no son las manos, es el cuello. O si no es el cuello, el escote. O si no el escote, las arruguitas alrededor de los ojos. No importa qué parte sea: lo importante es que DELATA.

Delata un gran secreto que nadie, absolutamente nadie, debe conocer.
Y yo me pregunto: ¿por qué deberíamos ocultar nuestra edad, como si fuera algo vergonzoso? ¿Por qué una piel lisa vale más que la bondad, las arrugas asustan más que la ignorancia, y las canas son peor que la maldad?
Cada línea en mi rostro es una huella de mis emociones. En algún momento me reí mucho. En otros, lloré. Otras noches no dormí por amor, por mis hijos o por una novela que no podía soltar. Y todo eso... soy yo.
Curioso, a un hombre con canas lo llaman “interesante” o “distinguido”, pero a una mujer de su misma edad la ven “descuidada”.
Las manos temblorosas de un abuelo enternecen, pero las de una mujer de su edad... “la delatan”.
No me da vergüenza. No quiero ser “eternamente joven”. Quiero ser real.
Viva.
Una mujer que ha tenido juventud, errores, amores, miedos y su propia historia.
Una historia que no se delata — se cuenta con orgullo.

Joan Margarit, El amor que no me asusta


 Lejos de los amores feroces del origen,
y lejos del amor que, a modo de refugio,
suele inventar la mente,
el amor que hoy me calma es sin urgencias.
Cálido y respetuoso: amor del sol de invierno.
Amar es descubrir
una promesa de repetición
que tranquiliza.


Todas las reac
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No quiero ser ese animal tan bruto


 No quiero ser ese animal tan embrutecido

que clava puñales por la espalda

que traiciona personas porque sí

que habla mal de esa persona cuando ella no está delante

que insulta, que agrede,

que se ofende por la bandera o lo que sea que hay que poner

que chilla, que se enfurece

que se refugia con otros animales que no hablan

y porque son más fáciles de entender.

No quiero y me niego a acabar así

aunque tengo que reconocer

que de cada vez me cuesta más entender a alguna gente

y es que con el paso del tiempo

te haces más leñoso y menos reflexivo,

y a veces vas por el mundo

como un toro enfurecido

y te llevas a todos por delante...

pero son veces y eso no es una constante

y porque hay otras veces

que podría ser el amante perfecto

el soñador indomable que va cambiando de mundo

y el viajero del tiempo que busca el mejor lugar para poder descansar.













 No quiero ser ese animal tan bruto

que clava puñales por la espalda

que traiciona personas porque sí

que habla mal de esa persona cuando ella no está delante

que insulta, que agrede,

que se ofende por la bandera que hay que poner

que chilla, que se enfurece

que se refugia con otros animales que no hablan

y porque son más fáciles de entender.

No quiero y me niego a acabar así

aunque tengo que reconocer

que de cada vez me cuesta más entender a alguna gente

y es que con el paso del tiempo

te haces más leñoso y menos reflexivo,

y a veces vas por el mundo

como un toro enfurecido

y te llevas a todos por delante...

pero son veces y eso no es una constante

y porque hay otras veces

que podría ser el amante perfecto

el soñador indomable que va cambiando de mundo

y el viajero del tiempo que busca el mejor lugar para poder descansar.

Cuando llegue a los 70 años


Cuando llegue a los 70 años

¿no sé que hacer?

si me iré a otra parte del mundo

y para seguir con mi aventura del vivir

o me quedaré aquí sentado

esperando a que venga alguien a por mí.

Y sentado puede que me quede

pero esperar, no, 

yo no espero a nadie.

Hace tiempo que renuncié

a querer amar como antes amaba

a reírme a carcajadas igual que antes

a sentirme niño con cuerpo de viejo

a decir te quiero con aquél ansia de tener a alguien

y no me veo

porque tiene que ser así

y se puede querer de una forma distinta

y aunque te rías de otra manera, no pasa nada

hay que asumir lo que ahora eres

y lo de hacer el amor, ahora ya no es tan importante,

ni tampoco es tan difícil de decir

y hasta que la muerte nos separe

y porque la tienes cerca

y a veces, la sientes tan cerca

que hasta notas su hedor a muerte.














 

HAY TERAPIAS Y TERAPIAS


Hay terapias y terapias. Hay terapias de andar por casa. Hay terapias profesionales pero que se diferencian en dos niveles: uno, a nivel del populacho y que casi roza la terapia del andar por casa y hay la otra terapia, la terapia de los ricos y poderosos. Bueno, después vienen los psiquiatras y psicólogos a decirnos que eso no es verdad y que por tanto, todas las terapias son iguales y que no importa la pasta para poder curarse. Y la pregunta es: ¿y eso como se come?. Pues primero se mastica y después se traga, pero hay cosas que ni siquiera los ácidos del estómago nos capacitan para que podamos digerir como se debe, ciertos alimentos y de alguna manera nos convertimos en rumiantes y por eso de que no te queda nada clara la cosa y porque vuelvo a insistir en lo mismo: hay terapias para ricos y hay terapias para pobres.
Y es que en los mismos loqueros hay putas celdas o habitaciones para los pobres y por ser un puto pobre de mierda, no te permitirán salir del loquero ni siquiera un rato a pasear con tu familia o amigos. Ah! pero si tienes pasta, si tienes pasta y en abundancia te puedes permitir el lujo de hacer la terapia en régimen abierto y pones tú y solo tú, las horas de entrada y de salida o sea que duermes en el loquero y el resto del día te puedes dedicar a tus cositas o si quieres vas al loquero solo de mañana o solo de tarde o como te salga de los cojones, porque al fin y al cabo, el que paga, manda y cuanto más paga, más manda. O sea que tampoco todos los locos son iguales y un esquizofrénico pobre es un puto esquizofrénico pobre que no tiene donde caerse muerto y que además, no tiene remedio y lo será para siempre y por sécula seculórum y en cambio, el esquizofrénico rico, es un esquizofrénico transitorio que padeció una simple crisis sin importancia y cuanto más pague, más posibilidades tendrá de curarse, por lo menos en los papeles y así se lo borrará el estigma que le habría quedado.
Bueno, esto pasa con todo, en general también pasa en la Medicina, en la Educación y en todas las carreras y oficios. Un ejemplo claro lo tenemos en las llamadas terapias de desintoxicación de drogas, de las diversas y variopintas drogas y de como cambian sus métodos según el nivel adquisitivo de los pacientes. Un pobre drogata lo puede tener muy claro, pues sus terapias de desenganche serán en manada humana y en contubernio y a pelo, es decir, mezclan todas las adiciones y sino les vale el mismo discurso y la misma terapia, pues que se jodan y por haberse drogado y sino que se lo hubieran pensado antes. En cambio al niño rico de papá que sea drogata, le harán una terapia particular y adaptada a su idiosincrasia de niño pijo drogata, además de tener una buena cama, además de ponerle una rica comida adecuada a su gusto y además de mimarlo entre algodones y periódicas visitas personales por parte del psiquiatra. El niño pijo puede salir de vez en cuando del loquero y porque sus papis se comprometen a dejarles un nuevo aguinaldo cada mes.













Sting - Fields Of Gold

La verdad es que no sé


 La verdad es que no sé

si me quedan dos telediarios 

o si viviré otra década más.

Y por eso mismo

no hay que comerse la cabeza

y porque la muerte puede estar a la vuelta de la esquina

o ya me espera a la puerta de mi casa.

Todos queremos más

y nadie o casi nadie quiere morir

pero me parece que ante la muerte

no hay negociación posible

y por lo tanto no hay escapatoria.

Algunos ricos y millonarios

han intentado seguir jóvenes cuando su cuerpo se pudre

y de momento, no lo han conseguido

y por eso se hibernan dentro de cápsulas especiales

y con la esperanza de que quizá más adelante

se encuentre el secreto de la eterna juventud

y ellos lo que no saben o no quieren saber

es que lo muerto...muerto se queda

y una cosa es prolongar tu vida

y otra muy distinta,

es resucitar carne muerta y podrida.

















A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...