De mi experiencia sobre la pandemia puedo extraer unas
cuantas conclusiones:
una, que la infravaloramos
y como empezó en China
era muy difícil que llegara hasta nosotros
y cuando se instaló en Italia
insistimos en la misma idea
en Italia era posible, pero aquí desde luego que no
y cuando se presentó ante nosotros
pensamos que no iba a ser para tanto,
pues al fin y al cabo era un simple virus
que sería dominado fácilmente.
Y de un día para otro
el número de contagios se había multiplicado por mil
y entonces pudimos observar que fácilmente se podía
desbordar nuestro sistema
y empezó a faltar de todo:
marcarillas, batas de aislamiento, respiradores
zonas de aislamiento en hospitales
nuestros jefes haciendo el ridículo y el gilipollas
y porque ni ellos sabían lo que se debía de hacer
pero mientras se enteraban de que iba el tema
nos mandaban al frente de batalla para hacer asistencias
médicas
sin tener las mínimas condiciones de protección
y tú vas a ir y porque te lo digo yo, te decía el muy imbécil
y tú le contestabas
pues así no voy a ir
y te voy a poner una denuncia que te cagas
y véte tú que para eso eres el jefe.
Más tarde fueron llegando los medios necesarios
para sentirte protegido
y lógicamente acudías a todo tipo de asistencia
aunque a su vez, iban apareciendo nuevos problemas.
Me acuerdo de mi primera asistencia con los medios adecuados
a una mujer de mediana edad que era covid positivo
y que padecía una neumonía de caballo
y claro tu enfundado en aquél traje de protección
en pleno verano y sudando hasta por la raja del culo
y con aquellas gafas que se parecián a unas de natación
y era de una inutilidad total y absoluta que por ellas quisieras ver algo,
las gafas estaban completamente empañadas y
las recorrían gotas y más gotas de sudor y en un chorreo constante
y tú mismo tenías que valorar la gravedad del problema
y si necesitaba una intubación rápida y porque sino se iba a morir
tal y como ocurrió en éste caso
pues mandabas a tomar por culo las susodichas gafas
y hacías la intubación en condiciones para hacerla bien
pero tú estabas corriendo el enorme riesgo de acabar infectado.
Sinceramente, aún ahora me sigo preguntando
¿como yo y alguno de mis compañeros no acabamos infectados?
Y por mucho que digan lo contrario
hasta la propia ciencia tiene sus propios misterios sin resolver
Más tarde se hicieron las vacunas
y ahí empezó a cambiar todo...
Después del Covid vino una época de calma
y poco a poco empezó a funcionar toda la maquinaria social y sanitaria.
Personalmente y en toda la pandemia
yo me sentí y estuve muy bien
disfruté de mi completo aislamiento
hacía mis ejercicios físicos dentro de mi casa
escribía más que nunca
ví nosecuántas miles de pelis
y en fin, que me sentí muy bien
y apenas eché de menos dos o tres cosas.
Más tarde pasó la pandemia
y se acabó oficialmente la encerrona
hubo que hacerse normal
y desayunar, ducharse y cagar
y cuando tocaba currar, pues como pasó siempre...
había que ir a currar
y hacerlo lo mejor posible
y porque ese era mi lema
hacerlo todo lo mejor posible
y desde la pandemia
aún me quedó más claro
¿o lo hacía bien o sino me jubilaba?
Ya no había tiempo
para hacer las cosas a medias
y éste fue mi último tramo del trabajo
mente rápida y clara
alma sincera y más grande que nunca
cuerpo desgastado por los avatares de la vida
engranajes y articulaciones oxidadas
movimientos cada vez más lentos
y mucho más difíciles de realizar
y hasta que llegó un día
en que mi cuerpo dijo que ¡no!
y ahora se cumple un año desde que dijo que ¡no!.
Y la pregunta que me hago a día de hoy
¿es que no sé
como llegué a currar hasta los 69 años y medio?








