ERNESTO SABATO


 

"A la vida le basta el espacio de una grieta para renacer".

Ernesto Sabato

¡no puedo más!

 


A veces

le cantas a la luna

y te crecen escorpiones

bajo tus pies.


A veces 

le dices a alguien 

¡te quiero!

y en ese mismo momento

se derrumba el cielo en modo apocalíptico

y nada quedará

de aquél precioso amanecer.


Al final

no sabes que decir

o que pensar

o que sentir

y menos mal que nos queda el silencio.


No dices nada

y nada te van a decir.


Te rascas, por si acaso

y porque algo tienes que oír.


Hueles en la distancia

 lo que te van a decir

y de nuevo

vuelves al silencio de las entrañas

y de los intestinos.


Te dirán

algo me tienes que decir

y tú dirás

lo siento

¡no puedo más!.

RECUERDOS

 

Recuerdos.
Me rodean
viejas ideas y sentimientos
de aquellos tiempos.

Trampas de mariposas de colores.
Cama deshecha
habitación revuelta
y de fondo se escucha
el canto enardecido de un gallo
que reclama su propia historia.

Tu pelo desatendido
el mío, seco y casi perdido.
Dos manos
diez dedos
dos cinturas
tu nuca
mi espalda
tus dedos me hacen cosquillas
y los míos se crecen
al sentir como tu piel crepita.

No puedes ver lo que yo veo.

Te miro tumbada sobre las sábanas
con la sonrisa que levanta el ánimo
y que me está diciendo
te quiero.

En eso pasa un ángel por el medio
y levanta el vuelo y el pañuelo
sobre el que había derramado todas mis lágrimas
por tu duelo y por tu vuelo.

Se llevó tu imagen
y también, mis deseos.

GUERRA Y PAZ



Con lejía todo se limpia.
Eso decía el anuncio con luces de neón.

Hasta mis manos se descaman
por tanto fuego amigo y enemigo
y por tanta lejía derramada
sobre esta vieja casa de piedra.

No me gustan los niños soldado
ni las minas personales.
No me gustan las guerras fraticidas
ni las que se encargan de lejos en el menú del día
y para servir en el domicilio del pobre.

No quiero guerra
y tampoco quiero violencia
explotación o miseria.

Me gustaría ser pacifista
y estar completamente convencido de ello,
pero nada más salir de casa
me pasa rozando una moto
y me salió un grito de las profundidades del alma
y si llego a tener una metralleta en mis manos
coso al tío de babor a estribor.
y os puedo jurar
¡qué no me arrepentiría de ello!.

 

 


"Los colores dependen de la luz que uno ve".

James Joyce

 

CAMBIO




Cambio de mes
cambio de día,
cambio de hora por otra historia.

Cambio tardes por la inmensidad de los mares.

Cambio un anochecer de tu tierra
por un amanecer en la mía.

Cambio mi vieja cara por las arrugas de tu rostro.

Cambio penas por velas.

Cambio palabras por poemas deconstruidos.

Cambio el día
por la noche más oscura.

Cambio destellos
por juegos de luces y sombras.

Cambio
esta tarde
en la que me encuentro
por otra tarde cualquiera
y en donde el viento sople de cara.


FUTURO

 


LA MALA RACHA (Eduardo Galeano)

 


"LOS MÁS RAROS" (Charles Bukowski).


 

"LOS MÁS RAROS"

No es frecuente verlos
porque donde hay multitud
ellos
no están.
Esos tipos raros no son
muchos,
pero de ellos
provienen
los pocos
cuadros buenos
las pocas
buenas sinfonías
los pocos
buenos libros
y otras
obras.
Y de los
mejores de los
extraños
quizás
nada.
Ellos son
sus propias
pinturas
sus propios
libros
su propia
música
su propia
obra.
A veces me parece
verlos
por ejemplo
cierto viejo
sentado en cierto
banco
de una cierta
manera
o
un rostro fugaz
en un automóvil
que pasa
en dirección
contraria
o
hay un cierto movimiento
en las manos
de un chico o una chica
que empaqueta
las cosas
en el supermercado.
A veces
incluso es alguien
con quien estuviste
viviendo
algún tiempo,
te vas a dar cuenta
de una mirada rápida
y luminosa
que nunca
le habías visto
antes.
A veces
sólo notarás
su
existencia
repentinamente
en un
vívido
recuerdo.
Algunos meses
algunos años
después de que se hayan
ido.
Recuerdo
a uno:
Tenía unos
20 años
iba borracho a
las 10 de la mañana
se miraba en un
espejo
resquebrajado
de Nueva Orleans,
un rostro soñador
contra los
muros
del mundo
¿Qué
ha sido
de mí?.

Charles Bukowski.

OLVIDARME



Olvidarme de qué,
de que tengo que olvidarme,
¿ y de que me tengo que olvidar?.
Que alguien me lo explique,
y haber si tiene bemoles para decirme,
cual es la causa y el motivo que tengo que olvidar.

Yo no olvido nada,
es más me regocijo recordando
y retorciendo los hierros del pasado.
Aunque hay recuerdos de fatalidad
y naufragios por tormentas y huracanes,
que siempre he pretendido olvidar.

Olvidar es una quimera,
no se puede olvidar
lo que está grabado a fuego y hierro.

Olvidar, olvidar,
que bonito suena, olvidar,
olvidar quién pudiera,
olvidar que fuiste un imbécil,
o que te arrastraste por el fango
como un baboso caracol deprimente
y en busca de unos brazos ajenos.
¿Esto se puede olvidar?

Olvidarme acaso de mi existencia,
olvidarme de lo que un día fui
y que lo fui con todas sus consecuencias.
Si es posible esto y si esto fuera posible,
yo sería el primero en apuntarme,
pero también sería el primero
en olvidar porque me apunté.

VÉRTIGO

 




Tengo prisa por acabarlo todo,
tengo la pasión del veloz,
tengo el vértigo que tiene el rayo
y el poder de la luz solar.
Puedo ver como las flores
se desglosan en mil colores,
y como las sombras
se confunden con las polillas.
Tengo muchas necesidades
e inquietudes... para dar y tomar,
me sabe mal decirlo, me sabe mal,
no estoy cómodo en donde estoy, ahora,
yo quiero y persigo mostrarme en otra dimensión.
Y nada puede calmarme, nada,
mi ansiedad es como una bola gigante,
mis deseos son tantos y tan inalcanzables,
que no tengo reparos en reconocer,
que mi batalla está perdida
y antes de comenzar.
Mis penas, mis dudas y mis preocupaciones,
todas forman parte del mismo juego,
mis alegrías, mi entusiasmo y mis pasiones,
también son una parte de lo que es mío,
y es difícil e imposible separar las dos partes,
cosa que no pretendo, por cierto.
Las reconozco como mías y a las dos por igual,
pues ellas, junto a mi envejecido cuerpo,
forman al único ser que yo conozco.
A ese ser yo lo identifico sólo conmigo,
soy yo y soy yo con todo lo que conllevo
y con todo lo que he dejado detrás.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...