LA CALMA Y LA TORMENTA

 



El problema es...
es que tú eres la calma
y yo la tormenta,
además y en este caso, 
no hay calma después de la tormenta.

ME ATRAPAN LAS DUDAS

 



Me atrapan las dudas,
me encarcelan sin rejas ni grilletes,
me revuelven las tripas,
me oprimen el pecho
me arrancan los pulmones con una sola mano,
me revientan las venas,
y me aceleran el pulso de tal manera
que aún sigo buscando mi corazón desbocado.

EL PUENTE (Amalia Bautista)

 


Si me dicen que estás al otro lado
de un puente, por extraño que parezca
que estés al otro lado y que me esperes,
yo cruzaré ese puente.
Dime cuál es el puente que separa
tu vida de la mía,
en qué hora negra, en qué ciudad lluviosa,
en qué mundo sin luz está ese puente,
y yo lo cruzaré.

SUÉÑAME

 


Suéñame que me hace falta,

suéñame y duerme entre mis brazos
suéñame ahora que aún estoy despierto...
Mi sueño no es como el tuyo,
el mío, 
es insomnio en estado puro
el tuyo, 
es una melodía de media noche,
pues dios cuando nos creó,
nos hizo imperfectos y faltos,
a tí,
te dió el poder de atrapar mis sueños
y a mí, 
me concedió el vacío de mis desvelos.

MI CASAAAAA...


 

LOS NADIES (Eduardo Galeano)


 


Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida,
 jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean. 
Que no hablan idiomas, sino dialectos. 
Que no profesan religiones, sino supersticiones. 
Que no hacen arte, sino artesanía. 
Que no practican cultura, sino folklore. 
Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 
Que no tienen cara, sino brazos. 
Que no tienen nombre, sino número. 
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. 

BERTOLT BRECHT


Ya lo decía Bertolt Brecht:


“un hombre debe tener por lo menos dos vicios, uno sólo es demasiado”.

EL BESO (Julio Cortázar) “Toco tu boca”


“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad, elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde el aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces, mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llenas de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.

HOJAS (Mario Benedetti)


Entre las hojas verdes
tan modélicas
y las otras las muertas
tan cantadas
quedan las pobres hojas
que agonizan
esas que a nadie importan
ni conmueven

YO TE DARÍA UN BESO


Yo te daría un beso de carne y hueso,
pero si tú no estás (y por la razón que sea), 
me será imposible darte un beso,
entonces jugaré a la ruleta rusa
y si me toca la bala que lleva un beso,
me lo daré a mi mismo,
con lengua, saliva y restos de comida
y si en tu móvil oyes el sonido de un mensaje,
ya sabes, ese beso te ha llegado.

ENTRE MIS DÍAS


Entre mis días,
los mejores,
entre mis otros días,
los peores,
hay días amorfos y sin sustancia,
son días
porque así lo dice el calendario
pero tienen la consistencia del corcho
y el sabor amargo que a veces nos da la vida.

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...